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En Canadá. Un piso en Toronto fue equipado desde cero con una chimenea protagonista

Las necesidades estaban claras: tras tomar posesión de este departamento a estrenar en Toronto, Canadá, con vista al lago Ontario, los dueños de casa buscaban que fuera un espacio vivible y práctico. “La unidad era nueva y estaba en condiciones impecables, pero el interior era básico y no tenía espacio de guardado útil”, explica la diseñadora de interiores Nancy Kuemper, fundadora y directora creativa de Mabel Design Co., estudio que lideró el proyecto.

Para los propietarios, esta mudanza significaba achicarse de una casa a un departamento; deseaban un santuario sofisticado que funcionara bien para sus rutinas cargadas, con un equipamiento que les diera una sensación de hogar

Nancy Kuemper, fundadora y directora creativa de Mabel Design Co., estudio que lideró el proyecto.

La chimenea, protagonista

El trabajo estuvo enfocado en mejorar la funcionalidad y evitar cambios estructurales o de obra importantes: “Nos centramos en crear espacios intencionales y utilizar materiales de alta calidad que resonaran con los gustos y el estilo de vida de nuestros clientes”, explica Kuemper. En el living, la chimenea se convirtió en el elemento principal, con un doble rol de calefacción y estética.

“El duro clima invernal de Toronto nos impulsó a incluir una chimenea en el diseño de este espacio que les diera a nuestros clientes un refugio acogedor del frío. La ubicación –en el centro de la ciudad, con mucho ruido y contaminación lumínica– también marcó la importancia de crear un espacio interior cálido y relajado”, cuenta la diseñadora.

“La chimenea fue clave para darle un anclaje al living. Pensamos cuidadosamente la ubicación del hogar y los muebles para maximizar la vista y crear un punto focal. Decidimos ubicarla en el lado opuesto a la cocina para que la vista desde allí fuera imbatible, también con el lago de fondo, creando un balance con la cocina abierta contigua y el comedor”, explica Nancy. Uno de los mayores desafíos fue lograr que el mármol y el sillón –de gran tamaño– entraran en el edificio.

Conexión y guardado

Como la unidad ya contaba con la cocina y el living integrados, lo que buscaron fue crear una continuidad visual. “La paleta de colores fue cuidadosamente elegida para complementar los pisos y el mobiliario de la cocina en tono roble claro, que ya estaban”, cuenta la diseñadora. Mientras que en el living se inclinaron por resaltar el gris azulado, en la cocina prefirieron el blanco.

“Nos enfocamos en el minimalismo, usando tonos neutros apagados y líneas limpias para reflejar la atmósfera de calma y espacialidad que buscábamos, sin dejar de lado la funcionalidad”

“Buscamos que cada mueble tuviera más de una función. Por ejemplo, el estudio, que era más un pasillo de dimensiones generosas, significó todo un desafío, ya que no podía ser cerrado como un ambiente aparte”, explica la diseñadora. Esa limitación la llevó a diseñar un mueble a medida que ocupa gran parte de la altura de la pared y actúa como extensión de la cocina –dando mayor superficie de apoyo y espacio para almacenar alimentos y utensilios, además de otros objetos de la casa tales como la impresora.

Decisiones personalizadas

“Creo en el diseño con intención, lo que va más allá de crear espacios atractivos. Implica un análisis profundo de varios aspectos de un proyecto, tanto externos como internos. Por un lado, la ubicación, el clima, y cualquier limitación del lugar”, explica. En este caso lo fueron el clima, el emplazamiento urbano y la unidad ya finalizada. “A nivel interno, queremos descubrir el estilo de vida de nuestros clientes y cómo usan el espacio para sus rutinas diarias. Entendiendo todo eso, podemos diseñar interiores que se adapten al entorno y que sean funcionales y sustentables, y que realmente se adapten a las necesidades de los dueños de casa, elevando su calidad de vida, además de tener en cuenta sus presupuestos”, asegura Kuemper.

En el caso de los propietarios de este piso, parte del desafío estaba en ir de una casa a un departamento; un desafío en términos de espacio. Con el foco puesto en esa necesidad de ampliar el espacio de guardado fue que se diseñó un mueble a medida para el hall de ingreso con interiores ajustables para el calzado, cajones para llaves y correspondencia y espacio para la ropa de invierno, como guantes, bufandas y gorros. “Esta pieza fue diseñada para ser una ‘reliquia familiar’, lo que significa que podría reutilizarse si nuestros clientes se mudaran, podría convertirse por ejemplo en un vajillero”, asegura.

LA NACION

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