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Las urnas consagrarán este domingo al próximo presidente de Panamá

En un ambiente marcado por la creciente tensión social y política y la reverberación de las masivas protestas callejeras contra el megaproyecto minero de la canadiense First Quantum Minerals -que concluyeron en octubre del año pasado con la declaración de inconstitucional de la explotación, formulada por la Corte Suprema de Justicia, lo que implicó un golpe al mentón del Gobierno del presidente Laurentino Cortizo-, poco más de tres millones de panameños están habilitados para participar este domingo en las elecciones generales del país centroamericano, de unos 4,5 millones de habitantes.

A través del voto directo, universal y de carácter no obligatorio, en una sola vuelta y por mayoría simple, se definirá quién será el próximo inquilino del Palacio de las Garzas, sede del Poder Ejecutivo. También, quien lo acompañará desde la vicepresidencia durante el ejercicio del mandato que arrancará el 1° de julio venidero y finalizará el 30 de junio de 2029.

Cabe destacar que la legislación electoral istmeña no permite la reelección presidencial inmediata.

La séptima, en fila

La de hoy es la séptima compulsa presidencial en fila desde la invasión militar estadounidense a territorio canalero que, en 1989, puso fin al gobierno de facto de Manuel Antonio Noriega; el político y militar había tomado el poder en 1983.

El Tribunal Electoral habilitó 2.982 centros para sufragar y calcula que el nivel de participación rondará el 80 por ciento del padrón.

En los comicios de este domingo se elegirán, además, 71 diputados a la Asamblea Nacional (Poder Legislativo), 81 alcaldes de distrito, 702 representantes de corregimientos (comunas) y 11 concejales. También, 20 representantes al Parlamento Centroamericano, institución política supranacional consagrada a la integración regional, con domicilio en Guatemala.

El proceso electoral, uno de los más inciertos en las últimas tres décadas y media, alcanza hoy su punto culminante en momentos en que el país transita un período de desaceleración marcada, debido, en gran medida, al cierre de la mina de cobre de First Quantum Minerals y a la sequía generada por el El Niño. El fenómeno natural redujo por primera vez el tránsito de barcos por el emblemático y estratégico Canal de Panamá.

La mina en cuestión generaba 7.000 puestos de trabajo directos y unos 40.000 indirectos, según datos de la empresa canadiense. En tanto, el Gobierno istmeño calcula que las restricciones a la navegación por el canal entre el mar Caribe y el océano Pacífico provocará una caída en los ingresos al tesoro nacional de entre 500 millones y 700 millones de dólares en el actual año fiscal.

Recta final

Los estudios del comportamiento social y de la opinión pública realizados por expertos en demoscopía con capacidad demostrada en trabajos electorales anteriores coinciden en que José Raúl Mulino (64) marcha al frente del pelotón de candidatos a la máxima jefatura política del país.

Su postulación por parte de los partidos Realizando Metas y Alianza estuvo en dudas hasta el viernes último. Ese día, la Corte Suprema de Panamá avaló la candidatura del delfín del exmandatario Ricardo Martinelli, a quien sustituyó como aspirante presidencial. Martinelli fue inhabilitado para ejercer cargos públicos tras confirmarse una condena en su contra de más de 10 años de prisión por blanqueo de capitales; actualmente está refugiado en la embajada de Nicaragua.

Mulino, exministro de Seguridad en el gobierno de Martinelli -2009-2014-, encararía con ventajas la recta final de la carrera presidencial seguido por Martín Torrijos del Partido Popular. Más atrás se ubicarían Ricardo Lombana, del Movimiento Otro Camino; y Rómulo Roux del partido Cambio Democrático.

Estos dos últimos fueron tercero y segundo en las elecciones de 2019. Los otros cuatro aspirantes, incluido el oficialista José Gabriel Carrizo y la única candidata de izquierda, Maribel Gordón, aparecen en la retaguardia de la avanzada, según los últimos sondeos.

Retos urgentes

Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano y profesor adjunto en la Escuela de Asuntos Exteriores de la Universidad Georgetown, advierte que quien se alce con el triunfo este domingo enfrentará, de manera inevitable, “enormes y urgentes retos económicos” agudizados -como se señaló con anterioridad- por el cierre de la mina de cobre canadiense, la disparada de la deuda externa y la crisis de liquidez del sistema de seguridad social, entre otras causas.

Como dato de singular relevancia, cabe destacar que en las siete elecciones presidenciales consecutivas que se celebraron desde la caída de Noriega hasta hoy ningún candidato oficialista pudo triunfar en los comicios generales.

Al parecer, la compulsa de hoy no será la excepción a la regla.

​La Voz

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