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Laura Di Marco: “Un Milei que madura”

Los argentinos tenemos nuestras contradicciones: votamos a un completo outsider, después de 40 años de The Crown peronista, pero castigamos cualquier error, castigamos cualquier aprendizaje que un outsider necesariamente va a tener que hacer.

Confieso que cuando conocí a Javier Milei creí que no iba a ser capaz de tener la plasticidad que tuvo para negociar la Ley de Bases, como cuando habló en la Fundación Libertad, donde parecía que desacreditaba el trabajo de Guillermo Francos, una de las palomas del equipo. El ministro dialoguista.

En su momento dijo que hagan lo que quieran con la Ley Bases, pero esta semana evolucionó, les agradeció e incluso los llamó “espartanos”. Hay un Milei que madura y trascendiendo el dogmatismo liberal que tenía al principio empieza a conectar con el padecimiento de la clase media, que son parte de sus votantes.

¿Y qué hace?

Se da cuenta que tiene que retrotraer la cuota de las prepagas a diciembre y demorar el aumento de las tarifas.

Hay un nuevo sentido común en la Argentina. O, como diría Milei, un principio de revelación: la gente quiere saber -queremos saber- dónde va nuestro dinero. Porque lo que parecía gratuito, no lo era. Nunca lo fue. Alguien lo pagó siempre. La universidad es gratis. ¿Cómo se financia? ¿Por qué la UBA hace cuatro años que se niega a ser auditada?

Esta semana voló el 40% de los Registros del Automotor: otro guiño a la clase media. ¿Para qué sirven los Registros del Automotor? ¿Son un curro de la casta? Parece que sí. ¿Y los fideicomisos? Otro curro que también se revela a la luz de este nuevo sentido común.

Javier Lanari, subsecretario de Prensa (el segundo de Manuel Adorni) escribió hoy en un tuit que buena parte de los 1550 Registros del Automotor son un botín de la casta.

Buena parte de los más de 1550 Registros del Automotor son un botín de la casta. Por eso son contados con una mano los políticos que celebraron su elimimación. Principio de revelación…

— Javier Lanari (@javierlanari) May 4, 2024

En la maduración de Milei como presidente me sorprendió la crónica de Maia Jastreblansky en LA NACION, donde ubica al presidente como un pacificador en las internas de su gabinete. ¿Te lo imaginas a Milei como un pacificador?

El tema que se viene la batalla en el Senador por la Ley Bases, va a ser una batalla dura. Y para eso se reunieron las dos chicas bravas que rodean a Milei: Karina, el Jefe, y Victoria Villarruel, la vicepresidenta al mando del Senado.

Villarruel diría “pobre jamoncito”, pero la política siempre da giros. Entre los guiños a la clase media, Milei dice que el salario real formal le empieza a ganar a la inflación. ¿Es verdad?

Se lo pregunté esta mañana a Martín Redrado. “Técnicamente lo que se llama el RIPTE, que es un promedio de salarios del mes de marzo, estuvo un poco por encima de la inflación. Lo que pasa es que venimos de caer… la diferencia es que la inflación fue de 13,2% y un poquito más del 13,2% es el promedio de incremento de salarios. Lo que hay que decir es que es muy heterogéneo. Hay salarios que sí han crecido más del 13,2% en marzo y otros que están por debajo”, respondió Redrado. “En relación a las actividades, aceiteros tuvo un incremento salarial por encima del 13% y el sector del comercio por debajo”, agregó.

Con pocos apoyos institucionales, Milei va a tener que negociar con la oposición de una manera constante y las mayorías que logre -a menos que formalice una alianza con Pro, que su hermana se resiste- siempre van a ser circunstanciales. Es decir, va a tener que seguir madurando, elongando, aprendiendo el arte de la negociación que él delega en otros.

Después de la media sanción de la Ley de Bases y el paquete fiscal de Diputados, la oposición dialoguista volvió a dar un giro: ahora va por la recomposición de las jubilaciones y el financiamiento universitario.

José Luis Espert, presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara Baja y uno de los principales aliados del presidente, se resiste. Pero este miércoles se va a discutir en Comisión la actualización de las jubilaciones, licuadas por al gobierno.

El Senado siempre fue la trinchera del peronismo, desde 1983 en adelante: durante 40 años. Ese bloque de resistencia es lo que ahora se está resquebrajando. El perokirchnerismo dice tener 33 senadores. Para arrancar a discutir en el Senado la Ley Bases se necesitan 37 senadores. Pero en realidad, no tiene 33 voluntades compactas. En el universo de un peronismo fragmentado hay tres líneas.

Un poco de historia: desde ese territorio, donde late el corazón el poder del peronismo, se bloquearon o se dificultaron reformas impulsadas por el no peronismo (como la Ley Mucci, en 1984). Más acá en el tiempo, las 14 toneladas de piedras frente al Congreso casi desactivan la actualización jubilatoria de Macri.

Otro poco de historia: el peronismo casi bloquea en el Senado el acuerdo de Paz con Chile en 1984, que Alfonsín había plebiscitado con la gente. La paz había ganado por más del 80%, pero en el Senado el oficialismo casi pierde la votación. El peronismo intentó bloquear la paz con Chile que solo ganó por un voto.

En ese senado va tener que configurar Milei su propia Corte. ¿Pactará con el peronismo para poner a Ariel Lijo y así garantizar la impunidad de Cristina Kirchner? Esta semana habló del tema. Dijo “tengo el culo limpio” y “quiero una Corte acorde a la Constitución”.

Ese es el Senado, desde donde nuestra The Crown configuró a la Argentina. Veremos si ahora Milei -un Milei que madura- logra otro juego.

LA NACION

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