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Vélez Sarsfield ante Estudiantes de La Plata: la final de un torneo que no deja de dar sorpresas

La Copa de la Liga es muy especial. Es un torneo corto y picante, sobre todo por su tipo de definición. Y también es muy concesivo y por eso inclusivo, por su desprendida propuesta de generar, casi desde la nada, un campeón.

Ejemplos. En la Copa de la Liga anterior jugaron la final Rosario Central y Platense. El campeón fue el equipo rosarino, que había terminado en el cuarto lugar de su grupo al haber dejado afuera a Independiente, con el que había igualado el puntaje, al tener dos goles más de diferencia a favor. En el otro grupo, Platense también finalizó la fase de grupos en el último lugar de los clasificados, al sumar un punto más que Central Córdoba de Santiago del Estero y uno menos que ¡Belgrano! Recordemos: los Celestes, en cuartos de final, cayeron en un gran partido ante River Plate por 2 a 1.

Rosario Central y Platense, protagonistas de la final, no ganaron en los 90 minutos ni en cuartos de final ni en la semifinal, salvando esas instancias con el recurso de haber sido más eficaces que sus adversarios en la definición por penales. En el último partido del campeonato, Maximiliano Lobera, con un hermoso gol, le puso una estrella más al mundo que gira alrededor del Gigante de Arroyito. En los análisis previos al comienzo del certamen, quienes pudieran haber vaticinado una final entre estos dos equipos se hubieran expuesto tanto a bromas como a críticas corrosivas.

En esta edición, que finalizará este domingo en el estadio Madre de Ciudades, jugarán una final menos “sorpresiva”, Vélez Sársfield y Estudiantes de La Plata. Esta vez, a diferencia de la anterior, hubo situaciones menos imprevisibles, aunque también hubo espacio para la incredulidad. Los de Liniers, que debieron pasar por desagradables vicisitudes extrafutbolísticas, tuvieron que esperar hasta el último segundo del empate entre Independiente y Talleres para incluirse entre los ocho candidatos. “Los Pinchas”, en tanto, ingresaron a cuartos de final más cómodos, al terminar detrás del equipo más regular de la primera fase, Godoy Cruz, rápidamente eliminado por los velezanos.

Este tipo de competencias demuestra, en particular, el nivel de paridad que hay en el fútbol argentino, más allá de presupuestos, planteles y vaticinios. Estos antecedentes demuestran que un equipo, ni supuestamente con un nivel superior al de sus adversarios, puede anticipar festejos al afrontar fases de 90 minutos, en las que los imponderables o una jornada iluminada del rival pueden zarandear hasta al aparentemente más poderoso.

Es así que o Vélez Sársfield o Estudiantes de La Plata mirarán el cielo santiagueño en señal de agradecimiento, si el triunfo cae de su lado. Estamos hablando de los de Liniers, con muchos juveniles, intenso y trabajador, resiliente y batallador, inclaudicable en la búsqueda de un buen resultado, tanto es así que muchos puntos fueron a sus alforjas en los últimos minutos de algunos de sus partidos.

Del otro lado, con más veteranía e igual espíritu desafiante, Estudiantes de La Plata llega estimulado por su triunfo por penales ante Boca Juniors, en el que tuvo mucho que ver la visión de su técnico, Eduardo Domínguez, para renovar en el segundo tiempo una formación claramente superada, que cuenta con algunas individualidades que esta tarde podrían aportar su moneda de oro para lograr la consagración.

La esperanza por ver una gran final no se negocia. Estará en cada equipo ofrecer los mejores argumentos para acceder a la anhelada vuelta olímpica. Mientras tanto, los cordobeses esperan otra oportunidad para meterse en esa dinámica de locos, en la que todo puede ser posible.

​La Voz

​La Copa de la Liga es muy especial. Es un torneo corto y picante, sobre todo por su tipo de definición. Y también es muy concesivo y por eso inclusivo, por su desprendida propuesta de generar, casi desde la nada, un campeón.Ejemplos. En la Copa de la Liga anterior jugaron la final Rosario Central y Platense. El campeón fue el equipo rosarino, que había terminado en el cuarto lugar de su grupo al haber dejado afuera a Independiente, con el que había igualado el puntaje, al tener dos goles más de diferencia a favor. En el otro grupo, Platense también finalizó la fase de grupos en el último lugar de los clasificados, al sumar un punto más que Central Córdoba de Santiago del Estero y uno menos que ¡Belgrano! Recordemos: los Celestes, en cuartos de final, cayeron en un gran partido ante River Plate por 2 a 1.Rosario Central y Platense, protagonistas de la final, no ganaron en los 90 minutos ni en cuartos de final ni en la semifinal, salvando esas instancias con el recurso de haber sido más eficaces que sus adversarios en la definición por penales. En el último partido del campeonato, Maximiliano Lobera, con un hermoso gol, le puso una estrella más al mundo que gira alrededor del Gigante de Arroyito. En los análisis previos al comienzo del certamen, quienes pudieran haber vaticinado una final entre estos dos equipos se hubieran expuesto tanto a bromas como a críticas corrosivas.En esta edición, que finalizará este domingo en el estadio Madre de Ciudades, jugarán una final menos “sorpresiva”, Vélez Sársfield y Estudiantes de La Plata. Esta vez, a diferencia de la anterior, hubo situaciones menos imprevisibles, aunque también hubo espacio para la incredulidad. Los de Liniers, que debieron pasar por desagradables vicisitudes extrafutbolísticas, tuvieron que esperar hasta el último segundo del empate entre Independiente y Talleres para incluirse entre los ocho candidatos. “Los Pinchas”, en tanto, ingresaron a cuartos de final más cómodos, al terminar detrás del equipo más regular de la primera fase, Godoy Cruz, rápidamente eliminado por los velezanos.Este tipo de competencias demuestra, en particular, el nivel de paridad que hay en el fútbol argentino, más allá de presupuestos, planteles y vaticinios. Estos antecedentes demuestran que un equipo, ni supuestamente con un nivel superior al de sus adversarios, puede anticipar festejos al afrontar fases de 90 minutos, en las que los imponderables o una jornada iluminada del rival pueden zarandear hasta al aparentemente más poderoso.Es así que o Vélez Sársfield o Estudiantes de La Plata mirarán el cielo santiagueño en señal de agradecimiento, si el triunfo cae de su lado. Estamos hablando de los de Liniers, con muchos juveniles, intenso y trabajador, resiliente y batallador, inclaudicable en la búsqueda de un buen resultado, tanto es así que muchos puntos fueron a sus alforjas en los últimos minutos de algunos de sus partidos.Del otro lado, con más veteranía e igual espíritu desafiante, Estudiantes de La Plata llega estimulado por su triunfo por penales ante Boca Juniors, en el que tuvo mucho que ver la visión de su técnico, Eduardo Domínguez, para renovar en el segundo tiempo una formación claramente superada, que cuenta con algunas individualidades que esta tarde podrían aportar su moneda de oro para lograr la consagración.La esperanza por ver una gran final no se negocia. Estará en cada equipo ofrecer los mejores argumentos para acceder a la anhelada vuelta olímpica. Mientras tanto, los cordobeses esperan otra oportunidad para meterse en esa dinámica de locos, en la que todo puede ser posible. 

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