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La tragedia climática en Rio Grande do Sul en Brasil ya suma 90 muertos y miles de dramas

El desastre natural en Rio Grande do Sul es catastrófico, considerado el peor de la historia de la región. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, alertó de que “la tragedia climática” en la región sur del país fruto de unas históricas inundaciones “aún no ha acabado”, tras registrar al menos 90 muertos, 134 desaparecidos y cuantiosos daños materiales.

“Es una tragedia climática cuya dimensión nadie imaginaba y no acabó. El agua está bajando a otros lugares y va a llegar a otros municipios, y eso es muy grave”, advirtió el mandatario en una entrevista en la red pública EBC.

Galería de fotos de las inundaciones en Brasil

Según el último balance de la Defensa Civil, las lluvias torrenciales de la última semana en el estado de Rio Grande do Sul han causado por lo menos 90 fallecidos, 134 desaparecidos y cerca de 1,4 millones de afectados.

La histórica crecida de varios de los principales ríos de Rio Grande do Sul, fronterizo con Argentina y Uruguay, provocó estragos en 388 municipios, incluida Porto Alegre, la capital regional, y obligado a casi 200.000 personas a abandonar sus hogares por las inundaciones.

Las autoridades brasileñas están centradas en rescatar a los sobrevivientes que aún están aislados, mientras trabajan para garantizar energía y agua a la población.

Por otro lado, los tres poderes de la nación se han movilizado para liberar recursos para ayuda humanitaria, construir albergues y dar asistencia a las miles de víctimas.

En la entrevista, Lula, que calificó la situación de Rio Grande do Sul de “muy delicada”, expresó de nuevo su solidaridad al pueblo gaucho, que “no se esperaba tanto sufrimiento en tan poco tiempo”.

“Estamos 100 % comprometidos con la ayuda a Rio Grande do Sul. Brasil debe mucho a Rio Grande do Sul”, una región con un potente sector agropecuario, y “no faltarán recursos para atender sus necesidades”, prometió el líder progresista.

Asimismo, hizo un llamado para que los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial trabajen “de forma conjunta” a fin de “evitar burocracias que dificulten” las transferencias de recursos públicos con los que adquirir “medicamentos, agua y combustible”, entre otros insumos .

“Es muy triste (…) pero quiero garantizarles que el Gobierno federal hará todo lo posible para recuperar a Rio Grande do Sul porque Brasil necesita a Rio Grande do Sul. No faltará empeño por nuestra parte”, insistió.

Lula también se quejó de las “muchas noticias falsas” que han proliferado en los últimos días sobre la actuación de su Gobierno en este desastre climático.

“Hay una industria de ‘fake news’ (noticias falsas) mentirosa, pero prefiero fijarme en la cantidad de personas preocupadas” con esta tragedia y con los “voluntarios” que trabajan sobre el terreno, indicó.

Las autoridades de Río Grande do Sul, el estado del sur de Brasil afectado por las lluvias de la última semana que han dejado al menos 86 muertos, tuvieron que trasladar a otros presidios a 1.057 presos que estaban en un presidio que se inundó, informaron este lunes fuentes oficiales.

La mayoría de los presos que estaba en la Penitenciaría Regional de la ciudad de Jacuí fue trasladada a la Penitenciaría de Alta Seguridad de la vecina ciudad de Charqueadas luego de que las aguas inundaran el primer piso del centro carcelario, según la gobernación de Río Grande do Sul, estado fronterizo con Argentina y Uruguay.

Otra parte de los presos fue conducido a celdas ubicadas en la segunda planta de la penitenciaría.

Los internos de ambas ciudades que cumplen pena en régimen semiabierto, es decir los que pueden salir de día para trabajar pero tienen que dormir en la cárcel, fueron autorizados a permanecer en sus residencias, pero portando tobilleras electrónicas, por lo menos por los próximos 20 días.

“Hasta que el nivel del agua vuelva a la normalidad, llevaremos a esos presos al presidio en el que estaban”, afirmó el superintendente de la Secretaría de Servicios Penitenciarios de Río Grande do Sul, Mateus Schwartz.

El funcionario dijo que tres de las siete unidades carcelarias de Charquedas, que tienen una capacidad sumada para seis mil internos, también fueron afectadas por las inundaciones, lo que obligó a reubicar provisionalmente a parte de los presos.

Los presidios de Jacuí y Charqueadas se inundaron como consecuencia de la crecida del río Jacuí.

“Pero todos, presos y guardias, están bien y cuentan con agua, luz y comida dentro de la normalidad”, agregó al destacar que en otros municipios de Río Grande do Sul, principalmente en Porto Alegre, la capital regional, gran parte de la población está sin suministro eléctrico ni de agua potable.

Las inundaciones causadas por las fuertes lluvias de los últimos días en el sur de Brasil han causado al menos 86 muertos y dejado 134 desaparecidos, según el balance más reciente.

Las precipitaciones, que comenzaron a menguar tras una semana sin tregua, han afectado a más de 1,1 millones de habitantes en 385 de los 496 municipios de Río Grande do Sul, que sufren con la falta de alimentos, medicinas y de servicios básicos como luz y agua.

Barrios enteros del sur de Brasil permanecían bajo el agua, lo que forzó a miles de personas a dejar sus casas por helicóptero, bote o directamente a nado.

Más de 46.000 personas han sido rescatadas y cerca de 150.000 han tenido que abandonar sus hogares.

Después de pasar cuatro días aislada, Suzana Martins, representante comercial de 50 años, tuvo que “salir nadando de su casa” ubicada en un barrio residencial de la capital regional de Porto Alegre, ciudad de 1,3 millones de habitantes.

Los vecinos le dieron un colchón inflable de los que se usan en la piscina para colocar encima mochilas con ropa y al perro, mientas que ella y su hijo seguían a nado.

“El agua llegaba hasta el cuello y no había botes suficientes ni ayuda para sacarnos de allí”, explicó a la agencia EFE Martins, quien aseguró que todavía quedaban muchas personas mayores atrapadas en su barrio sin poder salir.

Con más suerte que Martins, a Regina Ribeiro, ama de casa de 62 años, la rescataron en bote después de que el agua inundara la portería del edificio en el vive desde hace 14 años.

“En el camino me asusté porque el bote se balanceaba. Si hubiese volcado, yo no sé nadar…”, aseguró a EFE esta vecina de Porto Alegre, quien piensa alquilar un apartamento en otro lugar más alejado del río cuando todo haya pasado.

El esposo de Ribeiro no quiso salir y se quedó en el apartamento con dos galones de agua, unos kilos de arroz y pasta y un celular por si tenía que pedir socorro.

“Soy hipertensa y estoy muy nerviosa, con ganas de llorar. Nunca imaginé que el agua entraría en el edificio, jamás”, comenta incrédula.

Los trabajos de rescate continúan a marchas forzadas con la participación de 42 aeronaves, 243 botes y 15.000 militares, que se suman a los equipos de las autoridades regionales y locales.

La inundación en Porto Alegre comenzó el viernes pasado, el nivel del río Guaíba alcanzó su máximo histórico, un nivel de 5,31 metros, más de dos metros por encima de la cota de desbordamiento, y desde entonces ha descendido tan solo tres centímetros.

Sin embargo, las autoridades creen que las inundaciones seguirán durante varios días porque todavía queda mucha agua por evacuar.

Asimismo, 61 rutas reportaban bloqueos totales o parciales debido a la crecida de los ríos.

Inter de Porto Alegre y Gremio, con sus estadios inundados, no podrán afrontar sus partidos de Copa Sudamericana y Copa Libertadores.

El Gobierno de Brasil estableció el estado de calamidad en 336 de los 496 que conforman el estado meridional de Río Grande do Sul debido a las fuertes precipitaciones que han estado cayendo durante toda la semana pasada, alcanzando niveles que no se habían visto desde 1941.

El arquero de Gremio, Caíque Santos, ayudó a rescatar en moto acuática a varias personas atrapadas por las inundaciones que dejaron bajo el agua parte de la ciudad brasileña de Porto Alegre, según afirmaron medios locales.

El portero del club portoalegrense fue grabado en video mientras ayudaba, subido en una moto acuática, a sacar a varios atrapados de un edificio cubierto por el agua.

Desde hace una semana las lluvias que castigan el estado brasileño de Rio Grande do Sul han dejado al menos 84 muertos y 111 desaparecidos y causado inundaciones en cientos de ciudades como Porto Alegre, donde más de 6.000 personas ya han sido desplazadas.

Otros jugadores del equipo también se movilizaron para apoyar a los afectados, como el delantero Diego Costa, que cedió sus mostos acuáticas para los rescates, según la información publicada en medios locales.

El portero de Grêmio, Caíque Santos, ayudó a rescatar en moto acuática a varias personas atrapadas por las inundaciones que dejaron bajo el agua parte de la ciudad brasileña de… https://t.co/EBz9LWBQyp

— Diario Deportivo Más (@DiarioMashn) May 6, 2024

Tanto Grêmio como Internacional, su rival portoalegrense, se unieron en una campaña que promulga que su equipo es “el de la solidaridad”, con el que hacen un llamamiento a las donaciones para el fondo humanitario destinado a las víctimas de las inundaciones y la reconstrucción de infraestructuras.

Durante las peores inundaciones de la historia de la ciudad, el Grêmio disponibilizó su estadio para dar refugio a más de 500 personas que, sin embargo, están siendo desalojadas debido a la falta de luz y agua en la Arena.

Según un comunicado emitido por el club de fútbol, aún permanecen 300 personas en la Arena cuyo rescate “está siendo coordinado por la Brigada Militar”.

El estadio, que se encuentra situado en la zona norte de Porto Alegre, fue alcanzado por el agua el sábado, que inundó parte del césped y obligó a evacuarlo.

El agua del río Guaíba anegó dos barrios más del centro de la ciudad brasileña de Porto Alegre, que está parcialmente inundada desde el viernes pasado, debido a la desconexión de una bomba de drenaje.

El agua invadió los barrios de Cidade Baixa y Menino Deus, obligando a evacuar a centenares de habitantes de esas zonas, así como a varios residentes de los hoteles que se encuentran en el sector.

La nueva inundación se produjo por la desconexión de una bomba de drenaje, que se realizó por recomendación de la compañía de electricidad para evitar cortocircuitos, según informó el alcalde de Porto Alegre, Sebastião Melo, en una rueda de prensa.

​La Voz

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