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Talleres fue mejor que Barcelona, ganó bien y ya está en octavos de la Libertadores

La identidad no es algo que se consiga de un partido a otro. Talleres lo sabe, los jugadores conocen que es así y ni hablar de su entrenador Ribonetto. Este Talleres de Fassi es así y la gente aprendió a exigirlo. Y está escrito. Los resultados que logró en estos años fueron con una idea de juego hasta lograr un estatus de ser respetado y de acomodarse el traje de internacional sin que le quede grande.

Anoche, como líder del Grupo B de la Libertadores, el partido ante Barcelona de Ecuador, un rival que le había hecho daño en el juego de ida en Guayaquil, le exigía una actuación sólida, concreta y esperanzadora para el futuro del equipo en este torneo, en Liga Profesional y en Copa Argentina (ante Colón), en poco tiempo. Y el final del día, con el 3-1 de local en el bolsillo, el triunfo de São Paulo sobre Cobresal en Chile lo clasificó en forma anticipada, con dos fechas por jugar, a octavos de final.

Talleres necesitaba superar en serio al rival, sin dejar dudas y convencerse de que mientras más equilibrado esté, más fácil le será alcanzar esa identidad de juego para seguir avanzando. Sobre todo cuando la gente le demanda cada vez más un título. Anoche volvió a hacer lo mejor en un estadio Kempes al que fueron 45 mil espectadores, pero también hizo aquello que lo daña. Ganó 3-1 ante Barcelona, pero recién sobre el final logró la diferencia, cuando podría haber cerrado el juego mucho antes del tanto del recién ingresado Gustavo Bou, en el descuento.

Talleres pudo superar ayer las dudas del inicio cuando el equipo tuvo que acomodarse en un acto defensivo distinto ante la baja de Kevin Mantilla y el ingreso de Lucas Suárez para formar la zaga con Matías Catalán. Una vez que la suma de Rubén Botta y de Marcos Portillo se hiciera presente, el partido pasó a otro plano. Ese concepto de las pequeñas sociedades que apareció como para recordar a César Menotti a días de su partida, algo que no pasó inadvertido para nadie ya que antes del juego hubo un buen homenaje con las presencias de Daniel Valencia, Luis Galván y Miguel Oviedo.

Lo de Portillo fue bárbaro porque con cuatro o cinco quites altos quebró al rival y dejó a Botta con la cancha para hacer todo el daño que puede un tipo de su calidad e inteligencia. En el 1-0, metió un córner a la cabeza de Catalán cuyo cabezazo se fue a la red a los 11 minutos; luego, Botta pensó antes que cualquiera, entró al área y colocó el remate.

El 2-0 había revelado todo lo que Talleres podría hacerle a Barcelona. Sobre todo porque habría espacios para la velocidad de Sosa y por la fragilidad en la marca del equipo ecuatoriano. Pero la imprecisión del propio paraguayo y de Ruíz Rodríguez, más cierto egoísmo, dejó el partido así. Sin resolución y con un cansancio importante en Ortegoza y el mencionado Portillo. Barcelona reaccionó. El entrenador Ariel Holan dispuso el ingreso de Fydriszewski, alguien que había preocupado a Talleres en la ida. Pero además lo acompañó con una nueva disposición de ataque en la que se activó Damián Díaz y Preciado empezó a ganarle a Navarro. LLegó el 2-1 con el tanto de Rojas y Talleres empezó a mirar el reloj.

Ribonetto metió a Juan Portilla, salió Marcos Portillo y con el ingreso de Matías Galarza frenaron los intentos desesperados del rival. Sobre el final, Gustavo Bou aprovechó un nuevo descuido rival y marcó el 3-1.

El resumen de TV del triunfo de Talleres ante Barcelona

Los partidos y el fixture de la Copa Libertadores 2024

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​La Voz

​La identidad no es algo que se consiga de un partido a otro. Talleres lo sabe, los jugadores conocen que es así y ni hablar de su entrenador Ribonetto. Este Talleres de Fassi es así y la gente aprendió a exigirlo. Y está escrito. Los resultados que logró en estos años fueron con una idea de juego hasta lograr un estatus de ser respetado y de acomodarse el traje de internacional sin que le quede grande.Anoche, como líder del Grupo B de la Libertadores, el partido ante Barcelona de Ecuador, un rival que le había hecho daño en el juego de ida en Guayaquil, le exigía una actuación sólida, concreta y esperanzadora para el futuro del equipo en este torneo, en Liga Profesional y en Copa Argentina (ante Colón), en poco tiempo. Y el final del día, con el 3-1 de local en el bolsillo, el triunfo de São Paulo sobre Cobresal en Chile lo clasificó en forma anticipada, con dos fechas por jugar, a octavos de final.Talleres necesitaba superar en serio al rival, sin dejar dudas y convencerse de que mientras más equilibrado esté, más fácil le será alcanzar esa identidad de juego para seguir avanzando. Sobre todo cuando la gente le demanda cada vez más un título. Anoche volvió a hacer lo mejor en un estadio Kempes al que fueron 45 mil espectadores, pero también hizo aquello que lo daña. Ganó 3-1 ante Barcelona, pero recién sobre el final logró la diferencia, cuando podría haber cerrado el juego mucho antes del tanto del recién ingresado Gustavo Bou, en el descuento.Talleres pudo superar ayer las dudas del inicio cuando el equipo tuvo que acomodarse en un acto defensivo distinto ante la baja de Kevin Mantilla y el ingreso de Lucas Suárez para formar la zaga con Matías Catalán. Una vez que la suma de Rubén Botta y de Marcos Portillo se hiciera presente, el partido pasó a otro plano. Ese concepto de las pequeñas sociedades que apareció como para recordar a César Menotti a días de su partida, algo que no pasó inadvertido para nadie ya que antes del juego hubo un buen homenaje con las presencias de Daniel Valencia, Luis Galván y Miguel Oviedo.Lo de Portillo fue bárbaro porque con cuatro o cinco quites altos quebró al rival y dejó a Botta con la cancha para hacer todo el daño que puede un tipo de su calidad e inteligencia. En el 1-0, metió un córner a la cabeza de Catalán cuyo cabezazo se fue a la red a los 11 minutos; luego, Botta pensó antes que cualquiera, entró al área y colocó el remate.El 2-0 había revelado todo lo que Talleres podría hacerle a Barcelona. Sobre todo porque habría espacios para la velocidad de Sosa y por la fragilidad en la marca del equipo ecuatoriano. Pero la imprecisión del propio paraguayo y de Ruíz Rodríguez, más cierto egoísmo, dejó el partido así. Sin resolución y con un cansancio importante en Ortegoza y el mencionado Portillo. Barcelona reaccionó. El entrenador Ariel Holan dispuso el ingreso de Fydriszewski, alguien que había preocupado a Talleres en la ida. Pero además lo acompañó con una nueva disposición de ataque en la que se activó Damián Díaz y Preciado empezó a ganarle a Navarro. LLegó el 2-1 con el tanto de Rojas y Talleres empezó a mirar el reloj.Ribonetto metió a Juan Portilla, salió Marcos Portillo y con el ingreso de Matías Galarza frenaron los intentos desesperados del rival. Sobre el final, Gustavo Bou aprovechó un nuevo descuido rival y marcó el 3-1.El resumen de TV del triunfo de Talleres ante BarcelonaLos partidos y el fixture de la Copa Libertadores 2024Las posiciones de la Libertadores 2024 

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