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Es cordobés, lo estafaron y casi deja el fútbol: hoy juega en Europa

No todas las historias de los jugadores cordobeses que intentan triunfar en el fútbol profesional son felices. La gran mayoría tienen mucha lucha y sacrificio detrás.

Sobre todo para aquellos que deciden probar suerte en el exterior, en ligas y equipos no tan conocidos o populares.

Quien lo puede contar en primera persona es el delantero extremo cordobés Facundo Álvarez, de 30 años y nacido en la localidad de Berrotarán, al sur provincial.

Este zurdo dio sus primeros pasos en Estudiantes de Río Cuarto y luego pasó por las inferiores de Lanús y Arsenal de Sarandí, en Buenos Aires.

Tras jugar en Deportivo Armenio, en el ascenso porteño, viene jugando en el fútbol extranjero donde ha tenido distintas vivencias.

Actualmente se encuentra jugando en el FCB Magpies de Liga de Fútbol de Gibraltar, la máxima categoría de su país.

Con su equipo se acaban de clasificar a la próxima edición de la Conference League de la Uefa, la tercera competición continental, tras la Liga de Campeones y la Europa League.

“Arranqué en Talleres de Berrotarán, el club de mi pueblo natal, a los 5 años. A los 11 pasé a Estudiantes de Río Cuarto, que era un club que iba creciendo mucho y a los 14 me fui por primera vez a inferiores de AFA, a Lanús, donde estuve 4 años, desde octava a cuarta. Cada vez que hablo de Lanús me encantaría volver, fue una casa y familia para mí. Obviamente al principio me costó adaptarme, era muy chiquito, dejás un montón de cosas que al final no sabés que va a pasar. Lanús me formó como futbolista y como persona. Una vez que quedé libre en cuarta pasé a Arsenal”, contó Álvarez ante BolaVip.

“Estuve en Reserva y Primera de Arsenal, ahí agarré una época muy buena para el club. Llegué en 2012, que fue uno de los más fuertes de su historia. Ahí tenía 18 años y quería jugar, pero con el pasar de los años me fui dando cuenta de los jugadores que tenía delante. Aprendí muchísimo del cuerpo técnico y de mis compañeros, como Juan Pablo Caffa, Hugo Nervo, Licha López, Carbonero, Marcone, Benedetto, que en ese momento era suplente”.

Luego le tocaría debutar en Primera de manera oficial en Deportivo Armenio.

Tras ese paso, Álvarez se iría al Inter de Santa María de Brasil, donde comenzó una etapa complicada, ya jugando en el exterior.

“Llegué por medio de un compañero de Lanús que me recomendó y yo quería salir del país para intentar algo diferente. El fútbol te va llevando y te van saliendo oportunidades, así que quise ir a probar esa vida. Es muy raro dónde me tocó ir, muy diferente, porque al ser tan grande Brasil primero tiene los Estaduales y después los Brasileiraos. Mi equipo solamente jugaba los estaduales y por eso solamente estuve 6 meses. No me tocó jugar con ningún grande porque estábamos en la segunda división del estadual”, recordó.

De Brasil se fue a Ecuador, a Liga de Loja, donde fue estafado.

“Tuve un breve paso donde empezaron las malas experiencias para mí en el fútbol. Cuando estaba en Brasil tuve un encontronazo con un agente brasileño, había hecho una buena temporada, me prometieron cosas y después no se dieron. Estuve seis meses sin jugar, me tocó ir a Ecuador a Liga de Loja, en un momento en el que estuve tres meses sin cobrar porque el club estaba mal económicamente. Me tocó estar en el momento en el equipo bajó de categoría. Entonces por un ex compañero, me fui a República Dominicana. Tuve un año desastroso que salí un poco del mapa por estas cosas que tiene el deporte. Al final quieras o no ya era un año y medio de muchas cosas negativas en el fútbol y el refugio que encontraba era volver a mi casa. Volví a la liga de mi pueblo para jugar en Talleres de Berrotarán. Casi que dejo el fútbol, de todas las malas me tocó una buena, con personas buenas que me trajeron a jugar a España”.

Luego de volver a la Liga de Riotercerense, le tocó la chance de irse a España, donde jugó en el ascenso de ese país en CD Illescas, Socuéllamos y Villanovense, entre 2020 y 2023.

Para 2024, llegó la oportunidad de jugar en Gibraltar y en Primera División.

“Es algo rarísimo, es un país y a veces no te das cuenta. En cuanto al fútbol, es una liga muy nueva, tiene sus pro y sus contra, están creciendo ellos a nivel fútbol y selección, están tratando de traer jugadores de mayor jerarquía para su liga e intentar potenciarla año a año. Al ser un país tan chiquito, tenés solamente tres estadios porque no hay más lugar para construir. Nosotros entrenamos en España y jugamos en Gibraltar, es todo muy loco”, contó una hermosa particularidad.

Y completó: “Es una liga nueva, que económicamente está muy bien y te da la posibilidad de jugar competencias europeas. En el club en el que estoy clasificamos a la Pre Conference League, entonces quieras o no te seduce por ese lado. Además sigo acá por España, entonces lo quería probar porque eran 6 meses de contrato, fue una buena experiencia con una vida diferente”.

La Federación de Fútbol de Gibraltar es miembro de la Fifa desde 2016. Este país de unos siete kilómetros cuadrados y 35.000 habitantes es el tercero más pequeño del mundo, solo por detrás del Vaticano y de Mónaco. Pese a ello, el fútbol es el deporte más popular.

Allí se encuentra el cordobés Facundo Álvarez, que logró seguir adelante a pesar de las piedras en el camino.

​La Voz

​No todas las historias de los jugadores cordobeses que intentan triunfar en el fútbol profesional son felices. La gran mayoría tienen mucha lucha y sacrificio detrás.Sobre todo para aquellos que deciden probar suerte en el exterior, en ligas y equipos no tan conocidos o populares.Quien lo puede contar en primera persona es el delantero extremo cordobés Facundo Álvarez, de 30 años y nacido en la localidad de Berrotarán, al sur provincial.Este zurdo dio sus primeros pasos en Estudiantes de Río Cuarto y luego pasó por las inferiores de Lanús y Arsenal de Sarandí, en Buenos Aires.Tras jugar en Deportivo Armenio, en el ascenso porteño, viene jugando en el fútbol extranjero donde ha tenido distintas vivencias.Actualmente se encuentra jugando en el FCB Magpies de Liga de Fútbol de Gibraltar, la máxima categoría de su país.Con su equipo se acaban de clasificar a la próxima edición de la Conference League de la Uefa, la tercera competición continental, tras la Liga de Campeones y la Europa League.“Arranqué en Talleres de Berrotarán, el club de mi pueblo natal, a los 5 años. A los 11 pasé a Estudiantes de Río Cuarto, que era un club que iba creciendo mucho y a los 14 me fui por primera vez a inferiores de AFA, a Lanús, donde estuve 4 años, desde octava a cuarta. Cada vez que hablo de Lanús me encantaría volver, fue una casa y familia para mí. Obviamente al principio me costó adaptarme, era muy chiquito, dejás un montón de cosas que al final no sabés que va a pasar. Lanús me formó como futbolista y como persona. Una vez que quedé libre en cuarta pasé a Arsenal”, contó Álvarez ante BolaVip.“Estuve en Reserva y Primera de Arsenal, ahí agarré una época muy buena para el club. Llegué en 2012, que fue uno de los más fuertes de su historia. Ahí tenía 18 años y quería jugar, pero con el pasar de los años me fui dando cuenta de los jugadores que tenía delante. Aprendí muchísimo del cuerpo técnico y de mis compañeros, como Juan Pablo Caffa, Hugo Nervo, Licha López, Carbonero, Marcone, Benedetto, que en ese momento era suplente”.Luego le tocaría debutar en Primera de manera oficial en Deportivo Armenio.Tras ese paso, Álvarez se iría al Inter de Santa María de Brasil, donde comenzó una etapa complicada, ya jugando en el exterior.“Llegué por medio de un compañero de Lanús que me recomendó y yo quería salir del país para intentar algo diferente. El fútbol te va llevando y te van saliendo oportunidades, así que quise ir a probar esa vida. Es muy raro dónde me tocó ir, muy diferente, porque al ser tan grande Brasil primero tiene los Estaduales y después los Brasileiraos. Mi equipo solamente jugaba los estaduales y por eso solamente estuve 6 meses. No me tocó jugar con ningún grande porque estábamos en la segunda división del estadual”, recordó.De Brasil se fue a Ecuador, a Liga de Loja, donde fue estafado.“Tuve un breve paso donde empezaron las malas experiencias para mí en el fútbol. Cuando estaba en Brasil tuve un encontronazo con un agente brasileño, había hecho una buena temporada, me prometieron cosas y después no se dieron. Estuve seis meses sin jugar, me tocó ir a Ecuador a Liga de Loja, en un momento en el que estuve tres meses sin cobrar porque el club estaba mal económicamente. Me tocó estar en el momento en el equipo bajó de categoría. Entonces por un ex compañero, me fui a República Dominicana. Tuve un año desastroso que salí un poco del mapa por estas cosas que tiene el deporte. Al final quieras o no ya era un año y medio de muchas cosas negativas en el fútbol y el refugio que encontraba era volver a mi casa. Volví a la liga de mi pueblo para jugar en Talleres de Berrotarán. Casi que dejo el fútbol, de todas las malas me tocó una buena, con personas buenas que me trajeron a jugar a España”.Luego de volver a la Liga de Riotercerense, le tocó la chance de irse a España, donde jugó en el ascenso de ese país en CD Illescas, Socuéllamos y Villanovense, entre 2020 y 2023.Para 2024, llegó la oportunidad de jugar en Gibraltar y en Primera División.“Es algo rarísimo, es un país y a veces no te das cuenta. En cuanto al fútbol, es una liga muy nueva, tiene sus pro y sus contra, están creciendo ellos a nivel fútbol y selección, están tratando de traer jugadores de mayor jerarquía para su liga e intentar potenciarla año a año. Al ser un país tan chiquito, tenés solamente tres estadios porque no hay más lugar para construir. Nosotros entrenamos en España y jugamos en Gibraltar, es todo muy loco”, contó una hermosa particularidad.Y completó: “Es una liga nueva, que económicamente está muy bien y te da la posibilidad de jugar competencias europeas. En el club en el que estoy clasificamos a la Pre Conference League, entonces quieras o no te seduce por ese lado. Además sigo acá por España, entonces lo quería probar porque eran 6 meses de contrato, fue una buena experiencia con una vida diferente”.La Federación de Fútbol de Gibraltar es miembro de la Fifa desde 2016. Este país de unos siete kilómetros cuadrados y 35.000 habitantes es el tercero más pequeño del mundo, solo por detrás del Vaticano y de Mónaco. Pese a ello, el fútbol es el deporte más popular.Allí se encuentra el cordobés Facundo Álvarez, que logró seguir adelante a pesar de las piedras en el camino. View this post on Instagram A post shared by Facundo Alvarez ️️🇦🇷 (@facualvarez23) 

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