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Un atentado que tensa la pugna informativa entre Rusia y Europa

El intento de asesinato del primer ministro eslovaco, Robert Fico, ha provocado una conmoción en toda Europa. Desafortunadamente, los crímenes políticos no son algo inaudito en esta parte del mundo; de hecho, la propia Eslovaquia continúa resonando por el asesinato en 2018 del periodista de investigación Jan Kuciak, un acto que condujo al colapso de un gobierno anterior liderado por Fico.

Sin embargo, los ataques de este tipo contra los políticos son raros (fuera de los países postsoviéticos). No ha habido un ataque a una figura de tan alto nivel como Fico en varias décadas. El sospechoso de los disparos, Juraj Cintula (71), fue arrestado inmediatamente, pero aún es demasiado pronto para especular sobre un posible motivo. Dicho esto, es prácticamente seguro que el incidente tendrá un impacto masivo en la política eslovaca, e incluso en la Unión Europea.

Hasta antes del atentado del 15 de mayo, la atmósfera política en Eslovaquia era bastante tensa. Fico y su partido Smer dominan en gran medida la escena política del país desde la década de 2000. Antes de su actual mandato, que comenzó en 2023, dirigió el gobierno de 2006 a 2010 y de 2012 a 2018.

De izquierda a derecha

Fico es aparentemente un político de centroizquierda. Pero en muchos aspectos su política populista y nacionalista se parece más a la de Viktor Orbán, el primer ministro autoritario de extrema derecha de Hungría. Smer es miembro del Partido de los Socialistas Europeos en la Eurocámara, pero su membresía fue suspendida a finales del año pasado debido a su deriva hacia la derecha.

En particular (nuevamente al igual que Orbán), Fico es considerado uno de los líderes políticos más prorrusos de Europa. Dirigió su campaña electoral de 2023 con la plataforma de poner fin al apoyo financiero y militar de Eslovaquia a Ucrania.

Los medios de comunicación rusos aprovecharon inmediatamente esto para acusar a Ucrania de planear el intento de asesinato contra Fico. Margarita Simonyan, editora de RT, afirmó que “se debe culpar a Ucrania” por el tiroteo. Es importante destacar que actualmente no se ha descubierto ninguna evidencia que vincule a Ucrania con el ataque. El presidente Volodimir Zelenski condenó personalmente el ataque y expresó su esperanza en la recuperación de Fico y su solidaridad con el pueblo de Eslovaquia.

Este ataque tiene implicaciones tanto nacionales como regionales. En el caso de Eslovaquia, es probable que aumenten las tensiones en el país. Las campañas electorales se han desarrollado cada vez más en ambientes cargados de tensión desde la primera vez que Fico llegó al poder, en 2006, en una coalición con dos partidos antiliberales y nacionalistas, el Partido Nacional Eslovaco y el Movimiento por una Eslovaquia Democrática.

Este fue particularmente el caso en las elecciones de 2023, en las que la principal preocupación fue el alineamiento de Eslovaquia con la guerra entre Rusia y Ucrania. En una encuesta del Eurobarómetro de esa época, la guerra fue calificada como el problema más importante que enfrenta el país, pero con una división prácticamente por la mitad a favor de brindar asistencia a Ucrania u oponerse a ella.

Esta polarización ya comenzó a manifestarse en la forma en que los políticos –tanto del lado del Gobierno como de la oposición– han respondido al intento de asesinato.

Los unos y los otros

El ministro del Interior, Matúš Šutaj-Eštok, afirmó que el ataque tenía claramente “motivaciones políticas” y que el país estaba al borde de una “guerra civil”. Es preocupante que, en un país con una historia reciente de violencia contra los periodistas, tanto Šutaj-Eštok como su colega Lubos Blaha hayan culpado a los “medios liberales” del país por sembrar “odio”.

Teniendo en cuenta estos comentarios y el lamentable estado de la libertad de prensa en toda la región de Visegrado –que incluye a la República Checa, Hungría, Polonia y Eslovaquia–, no sería sorprendente ver algún tipo de represión.

Antes del ataque, Fico ya estaba poniendo en marcha planes para poner a la emisora nacional eslovaca bajo control gubernamental, lo que provocó protestas del público. También habrá preocupaciones, con razón, sobre la posibilidad de que la democracia eslovaca se vea presionada. Una vez más, Fico había estado involucrado en una guerra de palabras con la Corte Suprema de la nación antes del ataque y había advertido que estaba monitoreando al cuerpo de cerca.

Fuera de Eslovaquia, es muy probable que el ataque se convierta en otro frente de la actual guerra de información entre Rusia, por un lado, y la UE y Ucrania, por el otro.

La verdad o la exactitud de las acusaciones de Rusia sobre la participación de Ucrania pueden resultar irrelevantes. En la atmósfera contemporánea, se ha demostrado que la desinformación es obstinadamente difícil de cuestionar y refutar.

Al producirse en medio de una importante ofensiva rusa en el este de Ucrania y de las campañas para las elecciones al Parlamento Europeo, el ataque a Fico tiene el potencial de añadir una mayor sensación de inestabilidad a un entorno ya de por sí polémico.

​La Voz

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