ESPECTACULOSNOTICIAS

Augusto Porporato y un thriller distópico

Los mundos imaginados por la literatura son tan heterogéneos como diversas sus modulaciones. En su nueva novela, Augusto Porporato también propone una distopía, igual de oscura que muchas otras, pero más cercana.

En una ciudad futura (por unos pocos indicios puede ser Córdoba) donde internet y las redes sociales han sido prohibidas, donde han retornado el papel y los archivos impresos, y donde los diarios luchan por sobrevivir con temas escabrosos para que suban las ventas, la sociedad pivotea en torno a una caprichosa administración de la muerte.

La Organización, entidad asimilable al gobierno, se encarga de dirigir la ejecución semanal de aquellos a los que considera Indeseables. Pero la franja que está bajo amenaza no es siempre la misma, sino que rota de acuerdo con una lógica impecable sólo conocida por el grupo de selectos. A veces caen los de un determinado grupo social, otras los que ejercen cierta profesión u oficio, o los de un grupo etario o de una orientación sexual.

En la primera parte, de unas pocas páginas, una voz en tercera persona nos presenta a Ulises, aceptado dos años atrás como Testigo en el Campo de ejecución (aunque su objetivo encubierto era salvar a sus padres de una muerte inminente). Así, el lector se entera de que la historia transcurre en el año 29 de lo que se denomina la “fundación” (el nuevo orden), y que entre las piezas de ese engranaje de terror están los Monitores, los Testigos, los Osos y los Ejecutores.

La segunda parte se desarrolla 20 años después. Está contada en primera persona por Martín, un periodista del diario de la ciudad al que su jefe le encarga investigar el suicidio de Argos (profesor de Letras y hermano de Ulises) y preparar un informe sobre los motivos generales de la muerte voluntaria.

La pesquisa conducirá a Martín a reencontrarse con Fiona (esposa del fallecido y madre reciente), con el forense encargado del caso, con la archivera del diario y a volver sobre el pasado de Argos, que había sido amigo suyo. La investigación también lo lleva a lo que sucede en el Campo; y, además, como efecto indirecto, impulsa un regreso a su propio pasado y a una actualización no deseada de su presente: de sus anhelos, de sus amores no correspondidos, de su reticencia hacia el amigo muerto.

Porporato da muestra de un pulso bien entrenado en los principales resortes del género: la invención de escenas y de diálogos. La narración se precipita veloz de hipótesis en hipótesis, entre las conversaciones de Martín con su superior, con la archivera, con Fiona y con otros personajes que aportan datos para llegar al móvil o postular otra causa. Sin embargo, hay como cierto desacople entre las exigencias del thriller y las de una distopía, como si a esta última –al paisaje urbano y psicológico posinternet– le faltara volumen, carnadura.

La oportunidad perfecta. De Augusto Porporato. Borde Perdido. 96 páginas. 2024. $12.500 Los mundos imaginados por la literatura son tan heterogéneos como diversas sus modulaciones. En su nueva novela, Augusto Porporato también propone una distopía, igual de oscura que muchas otras, pero más cercana.En una ciudad futura (por unos pocos indicios puede ser Córdoba) donde internet y las redes sociales han sido prohibidas, donde han retornado el papel y los archivos impresos, y donde los diarios luchan por sobrevivir con temas escabrosos para que suban las ventas, la sociedad pivotea en torno a una caprichosa administración de la muerte.La Organización, entidad asimilable al gobierno, se encarga de dirigir la ejecución semanal de aquellos a los que considera Indeseables. Pero la franja que está bajo amenaza no es siempre la misma, sino que rota de acuerdo con una lógica impecable sólo conocida por el grupo de selectos. A veces caen los de un determinado grupo social, otras los que ejercen cierta profesión u oficio, o los de un grupo etario o de una orientación sexual.En la primera parte, de unas pocas páginas, una voz en tercera persona nos presenta a Ulises, aceptado dos años atrás como Testigo en el Campo de ejecución (aunque su objetivo encubierto era salvar a sus padres de una muerte inminente). Así, el lector se entera de que la historia transcurre en el año 29 de lo que se denomina la “fundación” (el nuevo orden), y que entre las piezas de ese engranaje de terror están los Monitores, los Testigos, los Osos y los Ejecutores.La segunda parte se desarrolla 20 años después. Está contada en primera persona por Martín, un periodista del diario de la ciudad al que su jefe le encarga investigar el suicidio de Argos (profesor de Letras y hermano de Ulises) y preparar un informe sobre los motivos generales de la muerte voluntaria.La pesquisa conducirá a Martín a reencontrarse con Fiona (esposa del fallecido y madre reciente), con el forense encargado del caso, con la archivera del diario y a volver sobre el pasado de Argos, que había sido amigo suyo. La investigación también lo lleva a lo que sucede en el Campo; y, además, como efecto indirecto, impulsa un regreso a su propio pasado y a una actualización no deseada de su presente: de sus anhelos, de sus amores no correspondidos, de su reticencia hacia el amigo muerto.Porporato da muestra de un pulso bien entrenado en los principales resortes del género: la invención de escenas y de diálogos. La narración se precipita veloz de hipótesis en hipótesis, entre las conversaciones de Martín con su superior, con la archivera, con Fiona y con otros personajes que aportan datos para llegar al móvil o postular otra causa. Sin embargo, hay como cierto desacople entre las exigencias del thriller y las de una distopía, como si a esta última –al paisaje urbano y psicológico posinternet– le faltara volumen, carnadura.La oportunidad perfecta. De Augusto Porporato. Borde Perdido. 96 páginas. 2024. $12.500 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: