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Talleres sostiene su ambición, a pesar de algunos resbalones

Los números acompañan a Talleres. Son la mejor poltrona para su descanso tras cada partido, desde la cual ha podido planificar su futuro con tranquilidad ante las previsibles presiones de sus hinchas. ¿Qué le propone el corto plazo? Tras quedar eliminado de la fase final de la Copa de la Liga y de continuar con vida y buena salud en la Copa Argentina y en la Copa Libertadores, los albiazules tienen como objetivos recibir este domingo a Atlético Tucumán, en el torneo César Luis Menotti, y sobre todo clasificarse en primer lugar en su grupo en la Copa Libertadores de América.

Tras pasar el verano y llegar hasta aquí, Talleres ha sido contundente también en sus expresiones, claramente diferentes: una es la ofrecida por su equipo titular, del que surgieron triunfos y actuaciones, sino brillantes, lo suficientemente atractivas o al menos aceptables como para despedirlas con un aplauso. Y la otra expresión, es la que un par de veces decantó Walter Ribonetto al disponer un cambio total en su estructura para dar descanso a los titulares y recurrir al resto del plantel.

Se recuerda, entonces, aquel partido ante Independiente Rivadavia de Mendoza, en el que una muy pobre actuación lo privó de un triunfo vital, que le hubiera permitido llegar al duelo ante Independiente con mejores chances de clasificarse a los cuartos de final. Aquella vez su integración desnudó numerosas limitaciones, en particular en la generación de juego y en la falta de agresividad en su ataque, déficits agregados a los consabidos problemas defensivos, más evidentes aún por las pocas veces que esos jugadores estuvieron juntos en el césped del Mario Kempes.

La otra cara en barrio Jardín se expresa cuando Rubén Botta recurre a las musas para hacer de su zurda algo envidiable, lo que potencia las cualidades innatas de Ramón Sosa y el espíritu combativo y ganador de Federico Girotti (muy parecido a lo que mostró en su momento Luis Fabián Artime en Belgrano). Cuando el resto del equipo les hace una grata compañía, ellos (sobre todo Botta y Sosa) son claramente el factor de desequilibrio.

Otra virtud de Talleres

Otro aspecto remarcable en los albiazules es el valor agregado que le ha puesto a su actitud cada uno de los futbolistas, que hacen justas y precisas las palabras de Ribonetto cuando resalta el alto nivel de competitividad de sus dirigidos. Hasta no hace mucho tiempo Talleres pecaba de desatenciones tempranas y de preocupantes letargos de los que les costaba salir.

Ese cambio de postura, más intensa y competitiva la expresó, por ejemplo, en el 2 a 2 con Barcelona en Ecuador, un “resultadazo” para sus pretensiones de alcanzar los octavos de final, un logro que finalmente consiguió ante Cobresal, no sin antes expresarse de manera parecida a cuando igualó con Independiente Rivadavia. La evidencia de la transformación todavía está fresca con las apariciones en los últimos minutos de Sosa y de Girotti, sostenidas por un par de respuestas defensivas en las que Guido Herrera demostró su valía.

Talleres va por todo, es su lema. Tras vencer a Independiente en la fecha inaugural querrá sostener el liderazgo ante el Decano. Y luego, São Paulo será un buen parámetro para evaluar en dónde está parado en Sudamérica. Sin alharacas ni promesas falsas, el punto inicial ha sido ser ambicioso y llegar lo más lejos posible. A medida que se introduzca más en territorio hostil, deberá hacerse fuerte y ser sagaz para aprovechar las oportunidades sin volver la cabeza hacia atrás.

​La Voz

​Los números acompañan a Talleres. Son la mejor poltrona para su descanso tras cada partido, desde la cual ha podido planificar su futuro con tranquilidad ante las previsibles presiones de sus hinchas. ¿Qué le propone el corto plazo? Tras quedar eliminado de la fase final de la Copa de la Liga y de continuar con vida y buena salud en la Copa Argentina y en la Copa Libertadores, los albiazules tienen como objetivos recibir este domingo a Atlético Tucumán, en el torneo César Luis Menotti, y sobre todo clasificarse en primer lugar en su grupo en la Copa Libertadores de América.Tras pasar el verano y llegar hasta aquí, Talleres ha sido contundente también en sus expresiones, claramente diferentes: una es la ofrecida por su equipo titular, del que surgieron triunfos y actuaciones, sino brillantes, lo suficientemente atractivas o al menos aceptables como para despedirlas con un aplauso. Y la otra expresión, es la que un par de veces decantó Walter Ribonetto al disponer un cambio total en su estructura para dar descanso a los titulares y recurrir al resto del plantel.Se recuerda, entonces, aquel partido ante Independiente Rivadavia de Mendoza, en el que una muy pobre actuación lo privó de un triunfo vital, que le hubiera permitido llegar al duelo ante Independiente con mejores chances de clasificarse a los cuartos de final. Aquella vez su integración desnudó numerosas limitaciones, en particular en la generación de juego y en la falta de agresividad en su ataque, déficits agregados a los consabidos problemas defensivos, más evidentes aún por las pocas veces que esos jugadores estuvieron juntos en el césped del Mario Kempes.La otra cara en barrio Jardín se expresa cuando Rubén Botta recurre a las musas para hacer de su zurda algo envidiable, lo que potencia las cualidades innatas de Ramón Sosa y el espíritu combativo y ganador de Federico Girotti (muy parecido a lo que mostró en su momento Luis Fabián Artime en Belgrano). Cuando el resto del equipo les hace una grata compañía, ellos (sobre todo Botta y Sosa) son claramente el factor de desequilibrio.Otra virtud de TalleresOtro aspecto remarcable en los albiazules es el valor agregado que le ha puesto a su actitud cada uno de los futbolistas, que hacen justas y precisas las palabras de Ribonetto cuando resalta el alto nivel de competitividad de sus dirigidos. Hasta no hace mucho tiempo Talleres pecaba de desatenciones tempranas y de preocupantes letargos de los que les costaba salir.Ese cambio de postura, más intensa y competitiva la expresó, por ejemplo, en el 2 a 2 con Barcelona en Ecuador, un “resultadazo” para sus pretensiones de alcanzar los octavos de final, un logro que finalmente consiguió ante Cobresal, no sin antes expresarse de manera parecida a cuando igualó con Independiente Rivadavia. La evidencia de la transformación todavía está fresca con las apariciones en los últimos minutos de Sosa y de Girotti, sostenidas por un par de respuestas defensivas en las que Guido Herrera demostró su valía.Talleres va por todo, es su lema. Tras vencer a Independiente en la fecha inaugural querrá sostener el liderazgo ante el Decano. Y luego, São Paulo será un buen parámetro para evaluar en dónde está parado en Sudamérica. Sin alharacas ni promesas falsas, el punto inicial ha sido ser ambicioso y llegar lo más lejos posible. A medida que se introduzca más en territorio hostil, deberá hacerse fuerte y ser sagaz para aprovechar las oportunidades sin volver la cabeza hacia atrás. 

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