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Fiscal de la CIJ, entre la espada de Putin y la pared de Netanyahu

El jefe de fiscales de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), Karim Khan, acaba de transitar una semana laboral especialmente agitada, atravesada por reclamos diplomáticos, políticos y de otra índole planteados por diestra y siniestra.

Por caso, el martes último, el abogado británico especializado en derecho penal internacional y derechos humanos fue exhortado por el embajador de Libia ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU) a emprender acciones urgentes contra el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y otros dirigentes políticos de su entorno y mandos militares a quienes hizo responsables de “la agresión genocida israelí” en la Franja de Gaza, que en 225 días desde el inicio de las acciones bélicas por tierra, aire y mar contra el enclave palestino, registra más de 35.500 gazatíes muertos, de los cuales 14.100 son niños y niñas y alrededor de 9.200 mujeres, según información oficial de Palestina.

En su requerimiento, el diplomático libio aludió de manera enfática a “las amenazas constantes contra civiles” en Gaza y a “la masacre” que el Ejército israelí está a punto de perpetrar en Rafah”, ciudad gazatí de la que desde el 6 de mayo huyeron cerca de 800 mil personas, de acuerdo a informes publicados por la agencia de la ONU que ayuda a los refugiados palestinos (UNRWA, por sus siglas en inglés).

También lo basó en el “horror por los detalles que emergen de las fosas comunes recientemente desenterradas en los hospitales de Nasser y Al-Shifa” en las que se hallaron 390 cadáveres.

“Esta es la verdadera prueba de fuego para la CIJ. Para demostrar si está politizada o es independiente y neutral”, desafió el libio.

“Títere”

El mismo día y en el mismo recinto, el embajador de Rusia ante la dependencia de la ONU encargada de mantener la paz y la seguridad en el mundo, Vassili Nebenzia, calificó a la CIJ de “organismo títere” politizado y controlado por Occidente y que “no tiene absolutamente nada que ver con la justicia”.

La descarga peyorativa -una más de tantas- tiene relación con la orden de arresto contra Vladimir Putin que el principal órgano judicial internacional con sede en la ciudad de La Haya, Países Bajos, emitió el 17 de marzo de 2023 al imputarle crímenes de guerra por la supuesta deportación ilegal de niños de Ucrania a Rusia a partir de la invasión militar a gran escala contra el país europeo que el jefe del Kremlin ordenó ejecutar y que arrancó el 24 de febrero de 2022.

Dos meses después, Moscú respondió del mismo modo a la embestida judicial ordenando el arresto de Khan, medida que la CIJ calificó de “inaceptable”. Advirtió, además, que “permanecerá impertérrita en el desempeño de su legítimo mandato de garantizar la rendición de cuentas por los crímenes más graves que preocupan al conjunto de la comunidad internacional”. Desde entonces, el fiscal en jefe del tribunal internacional y los asesores letrados de Putin mantienen duelos jurídicos sin darse respiro.

Con la guardia alta

A uno y otro, y de manera simultánea, Khan respondió alegando ante el Consejo de Seguridad que no se dejará influir ni intimidar mientras él y su equipo investiguen probables crímenes de guerra o contra la humanidad en la Franja de Gaza, en el resto del territorio palestino, en Ucrania o donde sea que le toque intervenir.

El criminalista británico nacido en la ciudad de Edimburgo, Escocia, el 30 de marzo de 1970 tiene el ánimo templado en estrados exigentes.

El graduado en el King’s College de Londres (reconocida universidad pública del Reino Unido) fue designado jefe de los fiscales de la CIJ el 16 de junio de 2021.

Antes de ocupar el despacho en el Palacio de la Paz, en la primera cuadra de la calle Carnegieplein, en la capital administrativa y sede de la realeza neerlandesa, se desempeñó como subsecretario general de la ONU. En ese cargo dirigió la investigación sobre los crímenes del Estado Islámico, entre otras pesquisas.

Su legajo profesional destaca participaciones en causas legales dirimidas ante tribunales internacionales especiales representando los intereses de la antigua Yugoslavia, Ruanda, Camboya, Líbano y Timor Oriental..

También fue abogado principal del expresidente de Liberia, Charles Taylor, ante el Tribunal Especial para Sierra Leona. Actuó, además, como apoderado legal del vicepresidente de Kenia, William Ruto y representó a Saif el Islam, hijo del líder libio Muamar Kadafi en una causa penal internacional y a un grupo de colegas anglófonos acusados de terrorismo ante un tribunal militar de Camerún.

Dar la cara

“Tenemos el deber de defender la justicia, de defender a las víctimas” respondió Khan el miércoles último ante una consulta acerca del proyecto bipartidista impulsado por congresistas estadounidenses para sancionar a fiscales y jueces de la CIJ implicados en investigaciones que involucren al país y a sus aliados relacionadas con lo que consideran guerras “legítimas”, como la que mantiene Israel contra Hamas en territorio palestino.

“Este es un momento para dejar actuar y respirar a la ley ya sea en crisis como la de Ucrania, Gaza, Libia o la que sufre la minoría musulmana rohinya en Myanmar”, concluyó.

​La Voz

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