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La isla de plástico que tiene 9 veces el tamaño de la provincia de Córdoba

La contaminación por plásticos en los océanos representa una crisis ambiental de proporciones alarmantes. Cada año, entre 19 y 23 millones de toneladas de residuos plásticos terminan en los ecosistemas acuáticos, afectando sus procesos biológicos y la vida humana.

Una consecuencia de este problema es la “isla de plástico” o “Gran mancha de basura del Pacífico”, ubicada en el océano Pacífico Norte.

Contrario a lo que sugiere su nombre y podría imaginarse, esta isla no es una masa sólida de basura flotante visible desde satélites. Se trata de una zona dispersa, compuesta principalmente por microplásticos, partículas diminutas del tamaño de una uña o más pequeñas.

Estas partículas están suspendidas en la parte superior de la columna de agua, lo que dificulta su detección mediante métodos convencionales.

La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) aclaró que la “isla de plástico” no es una gran mancha continua de desechos visibles, sino que está formada por pequeños trozos de plástico flotante que no son evidentes a simple vista. Esta dispersión complica la percepción del problema, ya que los microplásticos pasan desapercibidos para navegantes y buzos.

Consecuencias ecológicas y el origen de la contaminación

La “isla de plástico” se extiende desde la costa oeste de América del Norte hasta Japón, incluyendo áreas cercanas a Hawái y California. En esta región, se estima que hay una acumulación de alrededor de 79.000 toneladas métricas de desechos plásticos. Desechos que no sólo contaminan el agua, sino que también alteran los ecosistemas marinos y son altamente peligrosos para la vida humana.

Investigaciones recientes revelaron que especies costeras como gusanos, crustáceos y moluscos están utilizando los plásticos como un nuevo hábitat. Estas especies, que normalmente no vivirían en mar abierto, están encontrando en los plásticos un hogar donde pueden prosperar, lo que genera cambios biogeográficos y altera los ecosistemas marinos. Este fenómeno sugiere que los límites naturales entre los ecosistemas marinos están cambiando debido a la contaminación por plásticos.

El descubrimiento de la “isla de plástico” se remonta a 1997, cuando el capitán y oceanógrafo estadounidense Charles Moore, durante una travesía en el océano Pacífico, se encontró con una área cubierta de desechos plásticos. Este hallazgo reveló la magnitud de la crisis ambiental y puso en evidencia la necesidad urgente de abordar la contaminación por plásticos en los océanos. Actualmente, esta mancha plástica se extiende a 1,6 millones de kilómetros cuadrados, un área nueve veces más grande que la provincia de Córdoba (165.321 kilómetros cuadrados).

Consumo humano de microplásticos

Los microplásticos, diminutas partículas de plástico de menos de 5 milímetros, están cada vez más presentes en el cuerpo humano, incluidos pulmones, intestinos y sangre. Al estar presentes en el agua y los alimentos podemos consumirlos constantemente, lo que plantea serias preocupaciones sobre sus efectos en nuestra salud. Aunque aún se está investigando su completo impacto, especialistas sugieren que estos microplásticos pueden estar vinculados a enfermedades inflamatorias y otros problemas intestinales. Se han encontrado altos niveles de microplásticos en las heces de personas con enfermedades inflamatorias intestinales.

Una investigación de la Universidad de México orientada a rastrear microplásticos encontró restos plásticos en placentas humanas, lo que implica que los bebés están expuestos incluso antes de nacer. Esta contaminación alarma a los especialistas, considerando los posibles efectos la salud humana a largo plazo. Si bien los esfuerzos individuales para reducir la exposición son necesarios, la penetración de estos materiales en nuestro entorno cotidiano hace que sea casi imposible evitarlos completamente. Esta situación acentúa la necesidad urgente de abordar la producción y gestión de plásticos a nivel global para proteger la salud humana y la totalidad de los ecosistemas del planeta.

​La Voz

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