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España: desbarataron un laboratorio de cocaína de máxima pureza del cártel de los Balcanes

La Policía Nacional ha desmantelado en un chalé de una zona aislada de Cambrils (Tarragona) el primer laboratorio de procesado de clorhidrato de cocaína, es decir listo para el consumo final y con una pureza del 98%, liderado por una célula del ‘cartel de los Balcanes’ constituida por ciudadanos albaneses que habían contratado a ‘cocineros’ de origen colombiano.

La UDYCO de la Policía Nacional ha informado en una rueda de prensa en el Complejo de Canillas de Madrid de la operación desarrollada la semana pasada, por orden del Juzgado de instrucción número 3 de Reus, que ha dejado ocho detenidos -todos en prisión– al intervenir 1.000 kilos de cocaína camuflada en un material de construcción similar al yeso, lo que la hacía “indetectable” en los controles. Llegaron a ‘cocinar’ sólo 25 kilos.

Para la Policía, que el año pasado desarticuló otro macrolaboratorio en Pontevedra de características parecidas, esta operación confirma que el ‘cártel de los Balcanes’, conformado en muchos casos por expolicías y exmilitares de países del Este, ha desplazado desde hace cinco años en el control de la distribución de cocaína a las organizaciones colombianas y mexicanas, tratando de usar España como punto clave para fabricar el estupefaciente.

El ‘cártel de los Balcanes’ está en el radar policial desde que Naciones Unidas alertara de su ascendencia en el marcado de la droga, concretamente de la cocaína, al que llegaron evolucionando desde los robos con fuerza para pasar, posteriormente, a la marihuana. “Ahora ya evitan intermediarios y controlan todo el proceso”, ha señalado Alejandro Martín, jefe de sección de la UDYCO.

Máquina innovadora de filtrado

Para ello, a la cocaína le dan apariencia de ser un producto original de América Latina, lo que incrementa el precio final, aunque fuentes policiales lo sitúan entre 18.000 y 20.000 euros el kilo, “muy bajo debido al excedente actual”. La organización usaba para ello máquinas innovadoras de filtrado para extraer la cocaína de cilindros y ganar tiempo, lo que da muestra de su capacidad para invertir en tecnología punta y novedosa en las operaciones policiales en España.

El laboratorio desmantelado justo cuando elaboraba su primera producción de cocaína contaba con una capacidad de procesamiento que ascendía a más de una tonelada de sustancia contaminada, obteniendo un rendimiento de aproximadamente 400 kilos de producción. También se ha intervenido 70 kilos de pasta de base de cocaína y 52 kilos de marihuana, que utilizaban como fuente de financiación.

La investigación, que afecta al clan de los ‘Farruku’, se inició el pasado mes de abril gracias a información aportada desde Colombia, país en el que fueron contratados los ‘cocineros’ que pasaban aquí en España no más de 15 días, según ha explicado el responsable de la UDYCO. Los agentes tratan ahora de averiguar la trazabilidad de la droga que, según sospechan, iba destinada netamente al mercado nacional.

También han destacado las medidas de seguridad que adoptaban los albaneses del ‘clan de los Balcanes’, con vehículos alquilados que cambiaban de forma frecuente, así como el peligro para el medio ambiente del laboratorio situado en un chalé de Cambrils, ya que muchas de las sustancias químicas luego se arrojan a ríos y montes.

Oculto en yeso

Los agentes acreditaron numerosos traslados de bolsas y cajas desde una vivienda de Barcelona donde residían los líderes albaneses del clan hasta la finca de Tarragona, usando incluso motocicletas para evitar el rastreo y los pases que hacían en algunos casos en aparcamientos de supermercados.

La Policía ha subrayado que es la primera vez que en el lugar de extracción se encuentra la práctica totalidad del material contaminado de cocaína, en este caso el denominado terraplast angular, un material de construcción similar al yeso. Además, los investigados cambiaban el envase original en el que venía el material para dificultar su rastreo, introduciéndolo en cajas transparentes de plástico.

Por otra parte, almacenaban el terraplast en un cobertizo situado al lado del laboratorio para acelerar la producción en vez de tenerlo bajo custodia en un lugar diferente -que suele ser lo habitual-, priorizando así la velocidad de producción a la seguridad. En este caso, sólo pudieron ‘cocinar’ 25 kilos porque la Policía abortó la producción con las detenciones.

​La Voz

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