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El queso cottage regresa con gloria (y alguna polémica)

NUEVA YORK.- Los abuelos de esta cronista eran de avanzada, y tras una visita a EE.UU. a fines de los ´70 volvieron a Buenos Aires con la novedad del queso cottage (¡con Tab!) para quien quisiera ponerse a dieta antes del verano.

A la Tab no nos la dejaron probar a los que éramos niños, y encima después salieron las deliciosas Coca Diet/Light. Pero, sobre todo, el recuerdo es que en el país del Mendicrim aterciopelado, el Mendinet que adoptaron brevemente en cuanto salió al mercado local resultó como comer bolitas de Telgopor, y el tema desapareció de la mente de quien firma estas líneas. Hasta ahora, porque los medios en 2024 no paran de hablar de que ese queso ácido entre acuoso y grumoso es, para sorpresa de tantos, lo más cool del momento.

Porque, claro, fueron videos de TikTok sobre el cottage del año último los que, al volverse virales, convirtieron a ese queso siempre tan alejado de todo glamur culinario, en lo máximo de la sofisticación foodie

Las ventas de queso cottage son un boom absoluto”, tituló recientemente The Guardian, que reportó un aumento de hasta un 40 por ciento en el consumo de ciertas marcas en el Reino Unido. The New York Times declaró que el queso emblemático de los ´70 y tempranos ´80 era la nueva “gran tendencia”. Diary Foods, la publicación especializada de la industria láctea, no fue con vueltas. “Entramos en la era del queso cottage. Puede sonar una exageración, pero no lo es. Las ventas no paran de multiplicarse y los posteos sobre el cottage tienen cientos de millones de visitas”.

Porque, claro, fueron videos de TikTok sobre el cottage del año último los que, al volverse virales, convirtieron a ese queso siempre tan alejado de todo glamur culinario, en lo máximo de la sofisticación foodie. O, al decir del matutino de la Gran Manzana, en “la nueva burrata”.

Algunas cosas le juegan a favor. Entre los fanáticos del fitness, la proteína es sagrada, y 100 gramos de queso cottage tiene aproximadamente la misma cantidad que tres huevos o 400grs de pechuga de pollo. La moda es usarlo como base para todo. Hay helado de queso cottage, chocolate chip cookies con masa de queso cottage y hasta tostadas donde la tostada se reemplaza por una mezcla compacta de queso cottage, y se lo unta con más queso cottage pero en su consistencia habitual (¿pan con pan versión 2024?). Se lo promueve como una alternativa más sana.

Pero no todos aplauden. Para The Guardian este boom es simbólico de lo falto de personalidad de la sociedad actual

Pero no todos aplauden. Para The Guardian este boom es simbólico de lo falto de personalidad de la sociedad actual. El cottage se elabora en grandes fábricas, donde la cuajada, que no sabe a nada especial, “se mantiene de un blanco brillante, a la manera de los dientes demasiado blanqueados” de los de los políticos norteamericanos, se indignó Rachel Cooke, su columnista de cocina. “El cottage es como una de esas casas minimalistas que se fotografían para las revistas donde no se permite que ninguna pintura o recuerdo estropee la prístina “calma” del entorno”. Cook concluye su diatriba con que el cottage representa la “temerosa neutralidad” de quienes no se animan a jugarse -en la comida y la vida- por lo especial, ni siquiera por lo nuevo. “¿Quién diablos, realmente quiere esto hoy y por qué? -se preguntó-. La respuesta es que en una cultura que funciona las 24 horas, los siete días , siete fanfarroneando y tomando selfies, casi cualquier cosa puede optimizarse, incluso fetichizarse, incluyendo, al parecer, la definición misma de lo insípido”.

Pero, al menos, en EE.UU. y Europa, quien quiera queso cottage, hoy lo encuentra por todas partes. En cambio, en la Argentina, es difícil de conseguir salvo de elaboración artesanal (¡y eso a pesar de que uno de los remates publicitarios más recordados de los´80 era Juan Carlos Pérez Loiseau diciendo, respecto al queso cottage, que “si no lo adopta, es porque estaba viendo otro canal”!). Quizá todo cambie con esta moda. Pero, aún si no se vuelve a producir en la Argentina de manera industrial, para quien quiera adoptarla, los medios sociales están bombardeando con recetas para preparar cottage en casa. Implican más horas de trabajo, pero definitivamente garantiza un resultado menos look “dientes blanqueados” para calmar a cualquier crítico.

LA NACION

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