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Kylian Mbappé en Real Madrid, el crack que deberá adaptarse al equipo: ¿Dónde lo van a poner?

Real Madrid llevaba una década interesándose en Kylian Mbappé, desde que en 2013, cuando el delantero tenía 14 años, Zinedine Zidane le hizo de cicerone a su compatriota en una visita al predio de Valdebebas. La atracción era mutua, se deseaban el uno al otro, pero hasta los más poderosos deben tener paciencia para concretar sus anhelos. En el medio se interpusieron otros actores de peso, como Paris Saint Germain y Emmanuel Macron, cuya influencia igual no alcanzó para retenerlo hasta la finalización de los Juegos Olímpicos de París.

Mientras se cortejaban a la distancia, Real Madrid y Mbappé no perdieron el tiempo. En ese lapso, el club español obtuvo seis Champions League en la última década y el nacido en Bondy, los suburbios de París, fue campeón del mundo con Francia y se atiborró de Ligue 1 con PSG, aunque le quedó la espina de la Champions League y en su sala de trofeos sigue faltando un Balón de Oro.

Con esta contratación, el presidente Florentino Pérez retoma la senda de las incorporaciones galácticas, al estilo de lo que fueron en su momento las llegadas de Zidane, David Beckham, Luis Figo y Cristiano Ronaldo. La política de refuerzos de los últimos años fue en otro sentido, orientada a la búsqueda de jóvenes con gran potencial, como Vinicius, Rodrygo, Camavinga, Tchouameni, Bellingham, Arda Güler y Endrick, el juvenil que se despidió de Palmeiras frente a San Lorenzo.

A diferencia de la captación de los galácticos, Real Madrid ahora no tuvo que desembolsar un euro por el pase -hace dos años estiró su oferta hasta los 200 millones de euros-, ya que llega como agente libre. Mbappé compensará a PSG renunciando a unas primas por objetivos que ya tenía aseguradas por 80 millones de euros. A esa suma seguramente se agregará otro giro que hará el delantero de una prima de fichaje que le pagará Real Madrid, al margen del contrato que firmará por cinco temporadas. Los dueños qataríes de PSG mitigan su herido orgullo futbolístico con lo que les sobra: dinero.

Real Madrid recibirá a Mbappé con alfombra roja, pero no necesariamente se pone futbolísticamente a sus pies. Sin desconocer todo lo que puede aportar en ataque, su llegada es más un movimiento estratégico para expandir la exposición global del club que una necesidad futbolística. Responde más a una movida empresarial de Florentino que a una exigencia de Carlo Ancelotti, que suma trabajo a su probada capacidad para armonizar los egos de un vestuario. El italiano siempre tiene la palabra y el tono justos para evitar que las vanidades personales desborden los intereses colectivos.

Inteligente como es, Mbappé, que a su favor tiene un perfecto dominio del español, acepta un reto en el que su estatus será diferente al que le reconocían en PSG, donde le consentían más veleidades que a Lionel Messi y Neymar. Por establecer una comparación, su desembarco difiere del que tuvo Cristiano Ronaldo, que se sumó a un Real Madrid que llevaba ocho años sin pasar los octavos de final de la Champions League. El portugués sí hizo de bisagra, al convertir 450 goles en nueve años y contribuir a ganar cuatro Orejonas. Marcó una época y cuando quiso irse Florentino no le rogó para que se quedara, le hizo saber que Real Madrid era más importante que él.

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— Real Madrid C.F. (@realmadrid) June 3, 2024

Mbappé no llega para sacar a nadie del pozo ni para ponerse un equipo al hombro, sino para mantenerlo en la cúspide. Como nadie lo imagina sentado en el banco de suplentes, la otra cuestión es encontrarle acomodo en la formación titular. Seguramente a Ancelotti le preocupa más tapar el gran vacío que se abre con el retiro de Toni Kroos que decidir la pieza que sacrificará para darle cabida al francés. Habría que descartar un Mbappé por Kroos porque rompería la estructura táctica del equipo, un 4-3 (Valverde, Camavinga, Bellingham)- 3 (Rodrygo, Mbappé, Vinicius) muy desbalanceado. Ya el inglés Bellingham tuvo que aplicarse a labores de retroceso y sacrificio defensivo con el actual 4-4-2, que inclusive frenaron su arranque goleador a principios de la temporada.

El hábitat natural de Mbappé es el sector izquierdo, como punto de partida para sus diagonales y barridas por el frente de ataque. Es el sector del futbolista con más derechos adquiridos de Real Madrid: Vinicius, a quien una muy buena Copa América con el seleccionado de Brasil quizá termine de catapultarlo hacia su primer Balón de Oro. A Mbappé se le torció el gesto esta temporada cuando Luis Enrique le pidió que jugará en posiciones más centradas, como N° 9. En PSG tenía exigencias que en Real Madrid deberá morigerar, al menos de arranque. De todas maneras, aun con cierto fastidio, Mbappé hizo gala de profesionalismo: de los 44 goles y 10 asistencias de su temporada en PSG, 27 tantos y seis pases-gol fueron en los 27 encuentros que ejerció de N° 9.

Tanto Real Madrid como Rodrygo ya comunicaron que seguirán juntos en la próxima temporada. El brasileño de rostro impasible es el que más puede ver afectada su condición de titular. En ese caso, a Mbappé le quedará la parcela que va de la derecha al centro del ataque.

Estamos ante un caso especial, en el que el crack deberá adaptarse a la conveniencia del equipo, cuando en cualquier otro club el armazón colectivo sería puesto al servicio de la figura, que en la actualidad es probablemente el mejor delantero del mundo. A fines de 2000, Real Madrid fue declarado por la FIFA como el Mejor Club del Siglo XX. Transitada casi una cuarta parte de esta centuria, en menos de 48 horas defendió ese sitial de honor con la 15a Champions League y una contratación que ya es la más resonante del incipiente mercado de pases.

LA NACION

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