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Un Cavagliatto autocrítico y a fondo: de su “hay que mejorar” a “llegarán dos o tres refuerzos”

La historia verdadera contará algún día que cuando Juan Manuel Cavagliatto aceptó asumir como presidente de Instituto muchas de las personas de su círculo íntimo lo trataron de “loco”.

Tres años atrás, se encontró con un club con 850 socios, que debía facturas de luz y que estaba afrontando pedidos de quiebra. Todo eso, con tres días al frente de la institución.

Tan loco no estaba Cavagliatto o quizá sí. Porque se metió en una carrera donde ya no volvió a mirar para atrás. Donde empujó a un montón de gente a seguirlo en este afán de llevar a Instituto lo más alto posible.

Donde imaginó y soñó un club grande, importante, trascendente. El mismo que le mostraron sus abuelos y su padre, otro dirigente trascendental para la historia de la institución.

Juan Manuel, el empuje y la fuerza que lo caracteriza, logró contagiar y cambiar el pensamiento de un club que hoy está pujante, con 37 mil socios, obras en cada rincón del estadio y el predio, equilibrado financieramente y en Primera División.

Pero eso no va a conformar a Cavagliatto, que “duerme poco y mal” como cuentan sus allegados. Siempre hay algún proyecto que lo desvela. Porque siempre está Instituto por delante de todo.

“Podés insultarme a mí, pero con Instituto no te metas”, señala, mientras ceba un mate en su oficina presidencial que se inauguró hace poco.

Allí hay una pelota de básquet y otra de fútbol, camisetas de equipos ganadores de ambas disciplinas firmadas por distintos jugadores, trofeos y fotos de festejos y celebraciones. Y bien grande, una postal junto a sus hijos. Allí podría resumirse a Cavagliatto: Instituto y familia.

En ese frenético día a día glorioso, la máxima autoridad de la Gloria le concedió una entrevista exclusiva a La Voz para el pódcast “Mundo Gloria”. Y no dejó tema por tocar.

“Si te pones a hacer un balance de estos tres años en la presidencia han pasado muchas cosas lindas, también malas como en todos lados. Pero yo creo que el balance es positivo. Acá se trabaja 24 horas los siete días de la semana. Acá no hay feriados. Hay partidos de AFA, partidos de básquet, el movimiento del colegio que ustedes habrán visto al entrar a la sede. Estamos trabajando. Hay una comisión directiva muy activa y un grupo de trabajo que estamos todo el día por y para Instituto”, destaca.

A Cavagliatto no le gustan los elogios de su círculo íntimo. Prefiere que le marquen los errores, lo que está mal, lo que se puede mejorar.

Y así quiere que todos trabajen a su lado: con autocrítica, pensando en la mejora permanente. Algo que espera y anhela para el equipo de fútbol que compite en la Liga Profesional, con Diego Dabove como DT, a quien respalda.

“Hay que tener la autocrítica necesaria. Sabemos que el equipo pasó por una racha negativa. Gracias a Dios hemos salido un poquito cuando le ganamos a Sarmiento de visitante. Tuvimos un mal partido en Huracán y el otro día ante Gimnasia pudimos ante la gente en Alta Córdoba quedarnos con los tres puntos. Pero ustedes saben que yo soy siempre autocrítico, veníamos de una racha mala. Podemos discutir si la merecíamos o no. Pero esto no es por merecimientos, es por puntos. Y claramente que hay que mejorar. Hay que seguir trabajando. Este es un grupo de trabajo, podemos discutir muchas cosas pero no podemos discutir el trabajo. El cuerpo técnico trabaja… después es fútbol. Se te dan los resultados o no. Pero lo primero que siempre me pongo como regla es la autocrítica. Y hay que mejorar. Hay que mejorar para tratar de cerrar esos partidos que a lo mejor nos está costando cerrar, que hoy nos encontraría a mí entender con cuatro o cinco puntos más que nos ayudaría a estar más arriba. Y no haber tenido esa racha negativa”, se sincera y agrega, a modo de balance: “Si vos me preguntás un balance, es un equipo que está muy lejos de una tabla que no queremos ver, peleando meterse en puestos de arriba para poder estar en estos puestos de vanguardia que uno quiere estar a fin de año, cuando vas por un poco más. Pero falta casi un campeonato entero, con una pretemporada atípica por Copa América. Creo que nos va a venir bien y acomodando un poquito las piezas vamos a mejorar”.

Refuerzos van a llegar

El pasado sábado 1 de junio, el mercado de pases de la Liga Profesional quedó abierto. Se extenderá hasta el 30 de agosto y no habrá límite de incorporaciones.

Instituto ya está trabajando para sumar jugadores que le de un salto de calidad al equipo. Y Cavagliatto está codo a codo con el mánager Federico Bessone buscando esos nombres que ayuden a la Gloria a mejorar.

“Cuando se abre el mercado, se abre. Estamos trabajando. Lo tenemos abocado a ‘Fede’ Bessone y su secretaría técnica. En este caso, yo también. Cuando se abre el mercado, dejás de existir, porque son un montón de llamadas y comunicaciones que tenés que hacer para traer a los jugadores, por los que se van, los que quieren salir. Es típico de un mercado de pases, que estamos acostumbrados”, detalla.

Cavagliatto aseguró que Instituto hará el esfuerzo para sumar “dos o tres” futbolistas al plantel de Dabove en los puestos que creen necesarios.

“Nosotros queremos traer lo que creemos que nos hace falta. Siempre lo hemos hecho desde que soy presidente, hemos salido al mercado a buscar lo mejor que esté en el momento y los puestos que queremos reforzar. Siempre digo que acá no se trata de traer un salvador, sino traer a alguien que ayude al equipo a hacer las cosas mejor. Estamos en esa búsqueda de dos o tres refuerzos que vengan a acompañar a este grupo a seguir trabajando, a seguir mejorando y tratar de cumplir los objetivos”, explica.

Aunque no quiso dar nombres ni puestos, hay gestiones que ya se están llevando adelante y podría haber novedades en los próximos días. Aunque primero estará el encuentro ante Newell’s, del próximo jueves 13, a las 21.15, por la quinta fecha de la LPF. Luego, vendrá el parate por la Copa América.

En ese sentido, Cavagliatto entiende que hay que tener cierta calma y priorizar al proyecto, sobre todo en torno a la figura del DT, que fue criticado en la racha negativa.

“Siento que por ahí es muy difícil cuando tenes un proyecto tan grande y tan largo rendir examen todos los fines de semana. Como hincha lo entiendo. Por eso yo siempre al socio lo voy a respetar, lo voy a escuchar y lo voy a entender. Pero esa es la ecuación cuando hay que manejar cuando sos dirigente… Debe prevalecer el dirigente antes que el hincha, porque si vos tenés un proyecto a largo plazo no podés rendir exámenes todos los fines de semana. Claramente cuando el proceso no va, cuando la Comisión Directiva se convence que no va, se hace un cambio. Y ustedes saben que tomamos decisiones cuando hay que tomarlas. Pero no podés hacer cambios todos los fines de semana cuando proyectás un Instituto a 10 años”, expresa.

Cavagliatto y un “Instituto grande”

El presidente de Instituto tiene en claro que se está trabajando a futuro, aunque tampoco se puede descuidar el presente. Pero las obras son una prioridad en su gestión. Quiere dejar un legado. Algo que ya se nota.

“Nosotros estamos viendo un Instituto de acá a 10 años. Tenemos un proyecto a largo plazo. Por eso estamos en las obras que estamos, por eso estamos invirtiendo el dinero que estamos invirtiendo sobre todo en juveniles, en La Agustina y en el fútbol profesional. Estamos convencidos que tenés que tener las instalaciones necesarias para sacar jugadores. Si bien dicen que La Agustina está bendecida, porque han salido grandes jugadores que están por todo el mundo y nos representan de la mejor manera, eso en algún momento se te corta. Vos si querés estar en Primera, como queremos estar todos los socios e hinchas de Instituto, tenés que tener las instalaciones necesarias. Por eso estamos haciendo el tema de las canchas, por eso estamos haciendo el edificio de inferiores, el edificio de Primera División, los vestuarios, que son cosas que llevan su tiempo, que tienen una erogación de dinero impresionante. Pero vos tenés que sembrar para cosechar. Si vos les das las instalaciones necesarias a un juvenil, seguramente van a llegar. Hoy se está desayunando en el predio, se está almorzando en el predio, se está en la última etapa del edificio. Las canchas tienen el mejor césped, el mejor riego”, se enorgullece.

Y amplía: “Todo esto es parte del proyecto. Hay muchas cosas que no se ven. Soy un convencido y muchas veces me pongo en el papel del hincha y no en el de dirigente, por eso tengo una gran autocrítica conmigo mismo. Toda la Comisión la tiene. No hay uno que no sea hincha en esta Comisión Directiva y que no sufra como sufrimos todos, y nos pone feliz como nos ponemos todos. Pero la felicidad a nosotros nos dura cinco minutos, porque la vorágine te come… Y cuando perdés te dura una semana, esperando la revancha. Yo veo a todo el mundo contento, disfruto cinco minutos y me tengo que poner en lo que viene, y se pasó el triunfo… Se han hecho muchas cosas que no se ven y se están haciendo muchas cosas que seguramente no voy a ser el presidente que vea los frutos. Estamos convencidos que todo el trabajo y la inversión en juveniles, no seré el presidente que verá los frutos pero voy a venir a la platea con mis hijos a verlas. Lo primero que dijimos fue: ‘hagamos las cosas para que perduren en el tiempo’. Estoy convencido de que muchos de estos cambios que por ahí no se cuentan, se verán de acá a 10 años. Y yo me voy a poner contento, porque fue el loco que los empezó”.

Los que rodean al presidente de Instituto esperan que “no se canse” y que siga levantando a la institución en los próximos años. Y aunque afectan las críticas, las toma para mejorar y seguir creciendo.

“Yo siempre pienso que las críticas son constructivas. Después hay otras que no tenés que escuchar, porque es gente que no tiene tu ideología o convicción. Pero las críticas siempre las agarramos, las trabajamos. Acá no se trata de cansarse o no cansarse. Esta es una carrera de todos los días, de resistencia. Yo siempre lo digo: no me voy a cansar a medida que la CD y mi grupo de trabajo labure 24 por siete, como laburamos todos. Vos vas a La Agustina y la ves cada día un poquito mejor, venís al estadio y todos los días lo ves mejorado. Así, muchas partes de club. Yo veo el final del proceso, la gente no lo está viendo porque no está en el día a día. Uno se convence de lo que está haciendo, tiene el convencimiento y mi equipo al que estoy aferrado. Y vamos todos para allá. No creo que se trate de cansarse o no. Acá hay gente que labura a mi par. Sí quiero un Instituto grande. Un proyecto. Como lo hicimos con la pelota naranja (por el básquet), por más que algunos digan que no es lo mismo. Se trata de un proyecto deportivo. Cada uno con su particularidad, pero son procesos. Y soy un convencido de que cuando a los proyectos le ponés responsabilidad, los frutos terminan llegando. Yo sueño con Instituto grande. Como el que me decía mi abuelo que éramos y como quiero que mis hijos vean. Ya no miro para atrás y lo que pasó hace dos años. Miro para adelante y vamos por más”.

​La Voz

​La historia verdadera contará algún día que cuando Juan Manuel Cavagliatto aceptó asumir como presidente de Instituto muchas de las personas de su círculo íntimo lo trataron de “loco”.Tres años atrás, se encontró con un club con 850 socios, que debía facturas de luz y que estaba afrontando pedidos de quiebra. Todo eso, con tres días al frente de la institución.Tan loco no estaba Cavagliatto o quizá sí. Porque se metió en una carrera donde ya no volvió a mirar para atrás. Donde empujó a un montón de gente a seguirlo en este afán de llevar a Instituto lo más alto posible.Donde imaginó y soñó un club grande, importante, trascendente. El mismo que le mostraron sus abuelos y su padre, otro dirigente trascendental para la historia de la institución.Juan Manuel, el empuje y la fuerza que lo caracteriza, logró contagiar y cambiar el pensamiento de un club que hoy está pujante, con 37 mil socios, obras en cada rincón del estadio y el predio, equilibrado financieramente y en Primera División.Pero eso no va a conformar a Cavagliatto, que “duerme poco y mal” como cuentan sus allegados. Siempre hay algún proyecto que lo desvela. Porque siempre está Instituto por delante de todo.“Podés insultarme a mí, pero con Instituto no te metas”, señala, mientras ceba un mate en su oficina presidencial que se inauguró hace poco.Allí hay una pelota de básquet y otra de fútbol, camisetas de equipos ganadores de ambas disciplinas firmadas por distintos jugadores, trofeos y fotos de festejos y celebraciones. Y bien grande, una postal junto a sus hijos. Allí podría resumirse a Cavagliatto: Instituto y familia.En ese frenético día a día glorioso, la máxima autoridad de la Gloria le concedió una entrevista exclusiva a La Voz para el pódcast “Mundo Gloria”. Y no dejó tema por tocar.“Si te pones a hacer un balance de estos tres años en la presidencia han pasado muchas cosas lindas, también malas como en todos lados. Pero yo creo que el balance es positivo. Acá se trabaja 24 horas los siete días de la semana. Acá no hay feriados. Hay partidos de AFA, partidos de básquet, el movimiento del colegio que ustedes habrán visto al entrar a la sede. Estamos trabajando. Hay una comisión directiva muy activa y un grupo de trabajo que estamos todo el día por y para Instituto”, destaca.A Cavagliatto no le gustan los elogios de su círculo íntimo. Prefiere que le marquen los errores, lo que está mal, lo que se puede mejorar.Y así quiere que todos trabajen a su lado: con autocrítica, pensando en la mejora permanente. Algo que espera y anhela para el equipo de fútbol que compite en la Liga Profesional, con Diego Dabove como DT, a quien respalda.“Hay que tener la autocrítica necesaria. Sabemos que el equipo pasó por una racha negativa. Gracias a Dios hemos salido un poquito cuando le ganamos a Sarmiento de visitante. Tuvimos un mal partido en Huracán y el otro día ante Gimnasia pudimos ante la gente en Alta Córdoba quedarnos con los tres puntos. Pero ustedes saben que yo soy siempre autocrítico, veníamos de una racha mala. Podemos discutir si la merecíamos o no. Pero esto no es por merecimientos, es por puntos. Y claramente que hay que mejorar. Hay que seguir trabajando. Este es un grupo de trabajo, podemos discutir muchas cosas pero no podemos discutir el trabajo. El cuerpo técnico trabaja… después es fútbol. Se te dan los resultados o no. Pero lo primero que siempre me pongo como regla es la autocrítica. Y hay que mejorar. Hay que mejorar para tratar de cerrar esos partidos que a lo mejor nos está costando cerrar, que hoy nos encontraría a mí entender con cuatro o cinco puntos más que nos ayudaría a estar más arriba. Y no haber tenido esa racha negativa”, se sincera y agrega, a modo de balance: “Si vos me preguntás un balance, es un equipo que está muy lejos de una tabla que no queremos ver, peleando meterse en puestos de arriba para poder estar en estos puestos de vanguardia que uno quiere estar a fin de año, cuando vas por un poco más. Pero falta casi un campeonato entero, con una pretemporada atípica por Copa América. Creo que nos va a venir bien y acomodando un poquito las piezas vamos a mejorar”.Refuerzos van a llegarEl pasado sábado 1 de junio, el mercado de pases de la Liga Profesional quedó abierto. Se extenderá hasta el 30 de agosto y no habrá límite de incorporaciones.Instituto ya está trabajando para sumar jugadores que le de un salto de calidad al equipo. Y Cavagliatto está codo a codo con el mánager Federico Bessone buscando esos nombres que ayuden a la Gloria a mejorar.“Cuando se abre el mercado, se abre. Estamos trabajando. Lo tenemos abocado a ‘Fede’ Bessone y su secretaría técnica. En este caso, yo también. Cuando se abre el mercado, dejás de existir, porque son un montón de llamadas y comunicaciones que tenés que hacer para traer a los jugadores, por los que se van, los que quieren salir. Es típico de un mercado de pases, que estamos acostumbrados”, detalla.Cavagliatto aseguró que Instituto hará el esfuerzo para sumar “dos o tres” futbolistas al plantel de Dabove en los puestos que creen necesarios.“Nosotros queremos traer lo que creemos que nos hace falta. Siempre lo hemos hecho desde que soy presidente, hemos salido al mercado a buscar lo mejor que esté en el momento y los puestos que queremos reforzar. Siempre digo que acá no se trata de traer un salvador, sino traer a alguien que ayude al equipo a hacer las cosas mejor. Estamos en esa búsqueda de dos o tres refuerzos que vengan a acompañar a este grupo a seguir trabajando, a seguir mejorando y tratar de cumplir los objetivos”, explica.Aunque no quiso dar nombres ni puestos, hay gestiones que ya se están llevando adelante y podría haber novedades en los próximos días. Aunque primero estará el encuentro ante Newell’s, del próximo jueves 13, a las 21.15, por la quinta fecha de la LPF. Luego, vendrá el parate por la Copa América.En ese sentido, Cavagliatto entiende que hay que tener cierta calma y priorizar al proyecto, sobre todo en torno a la figura del DT, que fue criticado en la racha negativa.“Siento que por ahí es muy difícil cuando tenes un proyecto tan grande y tan largo rendir examen todos los fines de semana. Como hincha lo entiendo. Por eso yo siempre al socio lo voy a respetar, lo voy a escuchar y lo voy a entender. Pero esa es la ecuación cuando hay que manejar cuando sos dirigente… Debe prevalecer el dirigente antes que el hincha, porque si vos tenés un proyecto a largo plazo no podés rendir exámenes todos los fines de semana. Claramente cuando el proceso no va, cuando la Comisión Directiva se convence que no va, se hace un cambio. Y ustedes saben que tomamos decisiones cuando hay que tomarlas. Pero no podés hacer cambios todos los fines de semana cuando proyectás un Instituto a 10 años”, expresa.Cavagliatto y un “Instituto grande”El presidente de Instituto tiene en claro que se está trabajando a futuro, aunque tampoco se puede descuidar el presente. Pero las obras son una prioridad en su gestión. Quiere dejar un legado. Algo que ya se nota.“Nosotros estamos viendo un Instituto de acá a 10 años. Tenemos un proyecto a largo plazo. Por eso estamos en las obras que estamos, por eso estamos invirtiendo el dinero que estamos invirtiendo sobre todo en juveniles, en La Agustina y en el fútbol profesional. Estamos convencidos que tenés que tener las instalaciones necesarias para sacar jugadores. Si bien dicen que La Agustina está bendecida, porque han salido grandes jugadores que están por todo el mundo y nos representan de la mejor manera, eso en algún momento se te corta. Vos si querés estar en Primera, como queremos estar todos los socios e hinchas de Instituto, tenés que tener las instalaciones necesarias. Por eso estamos haciendo el tema de las canchas, por eso estamos haciendo el edificio de inferiores, el edificio de Primera División, los vestuarios, que son cosas que llevan su tiempo, que tienen una erogación de dinero impresionante. Pero vos tenés que sembrar para cosechar. Si vos les das las instalaciones necesarias a un juvenil, seguramente van a llegar. Hoy se está desayunando en el predio, se está almorzando en el predio, se está en la última etapa del edificio. Las canchas tienen el mejor césped, el mejor riego”, se enorgullece.Y amplía: “Todo esto es parte del proyecto. Hay muchas cosas que no se ven. Soy un convencido y muchas veces me pongo en el papel del hincha y no en el de dirigente, por eso tengo una gran autocrítica conmigo mismo. Toda la Comisión la tiene. No hay uno que no sea hincha en esta Comisión Directiva y que no sufra como sufrimos todos, y nos pone feliz como nos ponemos todos. Pero la felicidad a nosotros nos dura cinco minutos, porque la vorágine te come… Y cuando perdés te dura una semana, esperando la revancha. Yo veo a todo el mundo contento, disfruto cinco minutos y me tengo que poner en lo que viene, y se pasó el triunfo… Se han hecho muchas cosas que no se ven y se están haciendo muchas cosas que seguramente no voy a ser el presidente que vea los frutos. Estamos convencidos que todo el trabajo y la inversión en juveniles, no seré el presidente que verá los frutos pero voy a venir a la platea con mis hijos a verlas. Lo primero que dijimos fue: ‘hagamos las cosas para que perduren en el tiempo’. Estoy convencido de que muchos de estos cambios que por ahí no se cuentan, se verán de acá a 10 años. Y yo me voy a poner contento, porque fue el loco que los empezó”.Los que rodean al presidente de Instituto esperan que “no se canse” y que siga levantando a la institución en los próximos años. Y aunque afectan las críticas, las toma para mejorar y seguir creciendo.“Yo siempre pienso que las críticas son constructivas. Después hay otras que no tenés que escuchar, porque es gente que no tiene tu ideología o convicción. Pero las críticas siempre las agarramos, las trabajamos. Acá no se trata de cansarse o no cansarse. Esta es una carrera de todos los días, de resistencia. Yo siempre lo digo: no me voy a cansar a medida que la CD y mi grupo de trabajo labure 24 por siete, como laburamos todos. Vos vas a La Agustina y la ves cada día un poquito mejor, venís al estadio y todos los días lo ves mejorado. Así, muchas partes de club. Yo veo el final del proceso, la gente no lo está viendo porque no está en el día a día. Uno se convence de lo que está haciendo, tiene el convencimiento y mi equipo al que estoy aferrado. Y vamos todos para allá. No creo que se trate de cansarse o no. Acá hay gente que labura a mi par. Sí quiero un Instituto grande. Un proyecto. Como lo hicimos con la pelota naranja (por el básquet), por más que algunos digan que no es lo mismo. Se trata de un proyecto deportivo. Cada uno con su particularidad, pero son procesos. Y soy un convencido de que cuando a los proyectos le ponés responsabilidad, los frutos terminan llegando. Yo sueño con Instituto grande. Como el que me decía mi abuelo que éramos y como quiero que mis hijos vean. Ya no miro para atrás y lo que pasó hace dos años. Miro para adelante y vamos por más”. 

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