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¿Cómo responderá el campeón? La selección argentina y su desafío en la Copa América 2024

España 1982. Argentina se presentaba como campeón mundial. Diego Maradona, ya un jugador reconocido, se encaminaba hacia un definitivo reconocimiento planetario. El periodismo de aquella época arriesgaba que el plantel con el que César Luis Menotti pretendía revalidar el título era superior en jerarquía al que lo había ganado cuatro años atrás.

Lo cierto es que Argentina quedó en el camino en la segunda fase, tras perder frente a Brasil e Italia, cuyo equipo, menos técnico que los dos sudamericanos, pero más ordenado y solidario, dio la vuelta olímpica. Muchas interpretaciones sobre el rendimiento de la selección nacional señalaron cierto relajamiento de los jugadores, quizá por haber logrado ya el máximo objetivo.

No deja de ser lógico presentar el mismo interrogante con la actual selección albiceleste, ahora en la cúspide por sus éxitos en Qatar, más distendida y sin mochila luego de esa grata experiencia, ahora lista para tratar de repetir la vuelta olímpica que dio en la última Copa América, disputada en el estadio Maracaná en 2021.

¿Cómo afrontará Messi, a sus 36 años, este certamen de alta competencia? ¿Cómo responderá Ángel Di María? ¿Se distenderá la relación entre Lionel Scaloni con los jugadores al saberse con el trofeo mayor bajo el brazo? En síntesis, ¿se renovará la ambición de un grupo de hombres alegres por haber logrado todo, o humedecerán su boca con un elixir que los estimule y les proponga nuevos momentos de gloria?

Por su rendimiento en la MLS, Lionel Messi, ahora más cauto al exponerse en la cancha por algunos problemas físicos, no perdió su genialidad cuando estuvo en el césped. Di María hizo una buena temporada en Benfica, lo mismo que Nicolás Otamendi; “Dibu” Martínez siguió mostrando su valía en Aston Villa; Alexis MacAllister se hizo notar en su primer año en Liverpool, y Lautaro Martínez celebró su condición de campeón y goleador absoluto en la Serie A italiana. Este leve pantallazo hace foco en hombres importantes en la estructura de la selección, que también tuvo en tiempo parcial en cancha a Lisandro Martínez y Enzo Fernández, ambos por lesiones, y a un Rodrigo De Paul que no rindió al máximo en Atlético Madrid. Este panorama se completa con el año futbolístico regular del resto del plantel, que poco a poco va incorporando músculos tensos y sueños deseosos de cumplir de unos cuantos jóvenes.

Dicho esto, vale lo que dijo Messi de la próxima Copa América. El rosarino señaló que será una competencia “muy igualada”. Y citó a las selecciones de Ecuador, Colombia y a Uruguay, más Brasil, por supuesto, como las selecciones con aspiraciones a ganar el certamen. Brasil y Uruguay, en particular, están formalizando una transición con pies de plomo y sangre nueva que puede producir respuestas inmediatas. Ya Uruguay venció con autoridad a Argentina en las eliminatorias sudamericanas, y acaba de golear sin piedad a México. La renovación charrúa se distingue de una generación como siempre competitiva, aunque sin alegrías en sus participaciones. Lo mismo sucede con Brasil, declinante en los últimos tiempos tras la esperanza que sembró Neymar con un grupo de muy buenos jugadores, que no lograron ratificar en los resultados las altas expectativas que siempre generaron. Vinicius Junior y Rodrygo constituyen su avanzada.

Este domingo, ante Ecuador, Argentina empezará a acomodarse el traje. Ser campeón exige buena presencia y una inevitable postura para seguir siéndolo. Los renovados adversarios querrán que todo se frustre. Sin embargo, sus antecedentes avalan esa ilusión. En ese sentido, al tratarse de fútbol, habrá que ver si se ratifican en la cancha.

​La Voz

​España 1982. Argentina se presentaba como campeón mundial. Diego Maradona, ya un jugador reconocido, se encaminaba hacia un definitivo reconocimiento planetario. El periodismo de aquella época arriesgaba que el plantel con el que César Luis Menotti pretendía revalidar el título era superior en jerarquía al que lo había ganado cuatro años atrás.Lo cierto es que Argentina quedó en el camino en la segunda fase, tras perder frente a Brasil e Italia, cuyo equipo, menos técnico que los dos sudamericanos, pero más ordenado y solidario, dio la vuelta olímpica. Muchas interpretaciones sobre el rendimiento de la selección nacional señalaron cierto relajamiento de los jugadores, quizá por haber logrado ya el máximo objetivo.No deja de ser lógico presentar el mismo interrogante con la actual selección albiceleste, ahora en la cúspide por sus éxitos en Qatar, más distendida y sin mochila luego de esa grata experiencia, ahora lista para tratar de repetir la vuelta olímpica que dio en la última Copa América, disputada en el estadio Maracaná en 2021.¿Cómo afrontará Messi, a sus 36 años, este certamen de alta competencia? ¿Cómo responderá Ángel Di María? ¿Se distenderá la relación entre Lionel Scaloni con los jugadores al saberse con el trofeo mayor bajo el brazo? En síntesis, ¿se renovará la ambición de un grupo de hombres alegres por haber logrado todo, o humedecerán su boca con un elixir que los estimule y les proponga nuevos momentos de gloria?Por su rendimiento en la MLS, Lionel Messi, ahora más cauto al exponerse en la cancha por algunos problemas físicos, no perdió su genialidad cuando estuvo en el césped. Di María hizo una buena temporada en Benfica, lo mismo que Nicolás Otamendi; “Dibu” Martínez siguió mostrando su valía en Aston Villa; Alexis MacAllister se hizo notar en su primer año en Liverpool, y Lautaro Martínez celebró su condición de campeón y goleador absoluto en la Serie A italiana. Este leve pantallazo hace foco en hombres importantes en la estructura de la selección, que también tuvo en tiempo parcial en cancha a Lisandro Martínez y Enzo Fernández, ambos por lesiones, y a un Rodrigo De Paul que no rindió al máximo en Atlético Madrid. Este panorama se completa con el año futbolístico regular del resto del plantel, que poco a poco va incorporando músculos tensos y sueños deseosos de cumplir de unos cuantos jóvenes.Dicho esto, vale lo que dijo Messi de la próxima Copa América. El rosarino señaló que será una competencia “muy igualada”. Y citó a las selecciones de Ecuador, Colombia y a Uruguay, más Brasil, por supuesto, como las selecciones con aspiraciones a ganar el certamen. Brasil y Uruguay, en particular, están formalizando una transición con pies de plomo y sangre nueva que puede producir respuestas inmediatas. Ya Uruguay venció con autoridad a Argentina en las eliminatorias sudamericanas, y acaba de golear sin piedad a México. La renovación charrúa se distingue de una generación como siempre competitiva, aunque sin alegrías en sus participaciones. Lo mismo sucede con Brasil, declinante en los últimos tiempos tras la esperanza que sembró Neymar con un grupo de muy buenos jugadores, que no lograron ratificar en los resultados las altas expectativas que siempre generaron. Vinicius Junior y Rodrygo constituyen su avanzada.Este domingo, ante Ecuador, Argentina empezará a acomodarse el traje. Ser campeón exige buena presencia y una inevitable postura para seguir siéndolo. Los renovados adversarios querrán que todo se frustre. Sin embargo, sus antecedentes avalan esa ilusión. En ese sentido, al tratarse de fútbol, habrá que ver si se ratifican en la cancha. 

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