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Elecciones europeas: Giorgia Meloni, que había planteado el voto como un referéndum sobre su gestión, volvió a ganar en Italia

ROMA.- Quiso que las elecciones europeas fueran un virtual referéndum sobre sí misma para fortalecerse a nivel interno y externo. Y así fue. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, que se había presentado como candidata testimonial de su partido posfascista, Hermanos de Italia y había llamado a los electores a escribir “Giorgia” en las papeletas -aún sabiendo que jamás iría a Bruselas-, logró su objetivo.

Después de 18 meses en el poder, en efecto, según los primeros sondeos de boca de urna de SkyTg24 You Trend, nada ha cambiado para Meloni y su partido, que habría cosechado el 26,5% de los votos, sigue siendo el más votado por los italianos.

Los exit polls indicaron, así, que, de acuerdo con esos vientos de derecha que soplaron en toda europa, Meloni no sólo superó a los partidos de la oposición de centroizquierda, sino también y sobre todo, a sus aliados en la coalición de centroderecha, que casi triplicó ya que Forza Italia habría obtenido el 9,5%, superando, por poco, a la Liga de Matteo Salvini (9%).

En una decisión estratégica, Meloni, de 47 años, había decidido a fines de abril pasado involucrarse personalmente en estos comicios presentándose como candidata testimonial en las cinco circunscripciones italianas, bajo el lema de campaña “Con Giorgia, Italia cambia Europa”. “Me presento como candidata para que quede claro que el 8 y el 9 de junio se votará para darle aún más fuerza a nuestro gobierno y a Italia en Europa y lo hago porque siempre me consideré un soldado: los soldados, cuando tienen que hacerlo, no dudan a ir a la primera línea”, aseguró. “Si aún creen en mí, escriban solo Giorgia” en la papeleta “porque sigo siendo solamente una de ustedes, a quien pueden tutear sin formalismos y sin distancia. No me va a cambiar la política, no me voy a aislar. Pero necesito saber una vez más si vale la pena hacer la vida que hago, sólo me interesa el juicio de los italianos”, explicó, al lanzarse en primera persona en estos comicios, vistos por muchos como virtuales elecciones de medio término.

Ese llamado a votar a “Giorgia” también significó un modo para polarizar al máximo la competición con la mujer que es la líder del bando contrario, es decir, la líder del Partido Democrático (PD), Elly Shlein. Shlein, que también fue candidata testimonial -algo mal digerido por muchos en su partido-, llevó al PD a sacar un 23%, siempre según la misma encuesta preliminar de SkyTG24 y tener una mucho mejor elección con respecto a las elecciones de fines de 2022, superando de varios puntos al Movimiento Cinco Estrellas del ex premier Giuseppe Conte (12,5%), que tuvo una peor performance.

Más allá del PD, el principal partido de la oposición de centroizquierda, en verdad lo que más le interesaba a Meloni, en el poder desde fines de 2022 al frente de una coalición junto a otros dos partidos de derecha, Forza Italia del fallecido Silvio Berlusconi y la Liga de Matteo Salvini, era dejar en claro quién manda. Objetivo que también logró con creces, ya que Hermanos de Italia, de confirmarse los primeros datos, como había ocurrido en los comicios nacionales, dejó en ridículo a estas dos fuerzas y sobre todo a su máximo competidor interno, es decir, su aliado, pero adversario, Salvini, vicepremier y ministro de Transporte e Infraestructura de su gobierno.

A diferencia del también vicepremier y canciller, Antonio Tajani, que también optó por presentarse como candidato testimonial de Forza Italia, Salvini jugó otra carta y no cedió a esta costumbre bien italiana de presentarse como falso candidato. En una movida más que disruptiva, que causó un terremoto interno en la Liga, decidió poner como candidato en las cinco circunscripciones, a Roberto Vannaci, un personaje de lo más polémico. Se trata de un exgeneral del Ejército que a mediados del año pasado repentinamente saltó a la fama a través de un libro, Il mondo al contrario (”El mundo al revés”), de contenido machista, xenófobo y homófobo, que se convirtió en un fenómeno editorial. Vannacci no resultó una buena apuesta de Salvini, que logró que el legendario “senatur” Umberto Bossi, el creador de la antes llamada Liga Norte hace cuarenta años, de 81 años, anunciara que dejaba de votar por su partido, en una estocada a Salvini. “La Liga ha sido traicionada”, dijo Bossi, que hizo saber que iba a votar por Marco Reguzzoni, exjefe de la bancada de la Liga en Diputados, que se presentó como candidato independiente de Forza Italia, el partido de su viejo amigo Berlusconi.

El voto no es obligatorio en Italia, país que eligió a 76 diputados de los 720 del Europarlamento y que fue el último de Europa en cerrar las urnas este domingo a las 23 y donde también pudo votarse el sábado. Tal como se temía hubo una abstención récord: de los 51 millones de personas habilitadas, se presentó solamente un 51% según las primeras estimaciones, una caída histórica con respecto al 56,1% de las elecciones europeas de 2019. “Deberían hacer votar un día de semana, no un fin de semana y cuando ya parece verano, con más de 30 grados: muchos se van a la playa”, comentó a LA NACION Mariana, escrutadora de una mesa electoral desierta de una escuela del centro de Roma.

LA NACION

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