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Tenía pedido de captura internacional: fue detenida una mujer que vivía en un reconocido country de Tigre

Hasta el jueves pasado, María Eugenia Delannoy vivía en una mansión del country Santa Bárbara. Ahora está en un calabozo, detenida por pedido de la Justicia de los Estados Unidos por el delito de lavado de dinero. Sus vecinos del exclusivo barrio cerrado de Tigre nada sabían de su pasado ni de las acusaciones en su contra. Fue, para todos, una sorpresa mayúscula.

Según informaron a LA NACION calificadas fuentes de la Policía Federal Argentina (PFA), la sospechosa trabajaba junto a un socio norteamericano, que sería su pareja y está radicado en Miami, y que había montado una serie de empresas navieras como pantalla para hacer transferencias de dinero desde la Argentina.

Delannoy, de 54 años, detenida por detectives de la División Investigación Federal de Fugitivos y Extradiciones del Departamento Interpol de la Policía Federal, quedó a disposición del juez federal Sebastián Ramos. Por el momento quedará alojada en una alcaidía de la PFA en Cavia y Figueroa Alcorta, Palermo.

Su pedido de captura había sido solicitado desde Washington por la Oficina Central Nacional (OCN) de Interpol en la capital de los Estados Unidos. La Justicia norteamericana acusa a la vecina de Santa Bárbara de hacer transferencias por grandes sumas de dinero obtenido de forma ilegal desde nuestro país hacia empresas “fantasma” radicadas en los EE. UU., en complicidad con Paul Oswald Morani, que desde hace unos años reside en la ciudad de Miami.

Para realizar las maniobras fraudulentas, Morani había fundado varias empresas que se presentaban como compañías navieras dedicadas al transporte internacional de cargas, pero que en realidad enviaban dinero desde Colombia y la Argentina a cuentas bancarias radicadas en bancos estadounidenses.

“En 2018, las cuentas bancarias de Morani y siete de sus entidades corporativas, incluidas empresas en el sur de Florida y Delaware, recibieron 350 millones de dólares en fondos, en gran parte desde la Argentina. Las empresas se presentaban como compañías navieras dedicadas al transporte internacional de cargas comerciales”, explicaron desde la Policía Federal (PFA).

Al Sistema de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED), según reportó el periódico New Times, de Miami, le llamó la atención la poca actividad de las empresas de Morani para la magnitud de las operaciones que supuestamente llevaba a cabo. No registraban salarios ni ingresos y los registros de migraciones mostraban escasa actividad de importación y exportación.

“Los documentos de las empresas radicadas en Florida no enumeraban salarios ni ganancias para Morani. Los registros de aduanas apenas mostraban actividad de importación y exportación para sus entidades, y no hacía contribuciones al fondo de desempleo, lo que indicaba que no tenía personal y que eran maniobras diseñadas para canalizar dinero de forma ilegal”, sostuvo un detective que participó de la detención de Delannoy.

El rastrillaje

El 19 de marzo pasado, Morani fue acusado por fiscales del Distrito Sur de Florida de “encabezar una conspiración de lavado” y de participar en “una operación ilegal de transferencia de dinero a gran escala que ayudó a extranjeros, algunos de los cuales eran presuntos narcotraficantes, a desviar dinero desde la Argentina y también desde otros países de la región”.

Tras el pedido de los Estados Unidos, el juez Ramos encomendó a los detectives de la División Investigación Federal de Fugitivos y Extradiciones de PFA que desplegaran tareas investigativas para ubicar a la sospechosa.

Con información aportada por la OCN Washington, primero se establecieron los vínculos familiares y de amistad de la sospechosa. “A partir de la información obtenida se identificaron varios domicilios que podían tener vinculación con la mujer buscada por la Justicia de los Estados Unidos”, sostuvieron detectives del caso.

Pero el mayor avance se logró cuando se detectaron los vehículos que solía conducir Delannoy. “Ninguno de esos autos estaban a su nombre, pero sí tenía la autorización para poder usarlos”, agregaron las fuentes consultadas.

El siguiente paso para ubicar a la sospechosa fue la información aportada por las empresas de rastreo satelital contratadas por los seguros de los automóviles, que aportaron una dirección en el barrio Santa Bárbara, de Tigre.

Finalmente, el personal de la PFA diseñó un operativo en cercanías del barrio cerrado y esperaron la oportunidad para interceptar a la sospechosa.

Finalmente, el personal de la PFA diseñó un operativo en cercanías de Santa Bárbara y esperaron la oportunidad para interceptar a la sospechosa. El procedimiento que terminó con la detención de Delannoy se hizo en el corredor Bancalari, frente a la estación General Pacheco del ramal del ferrocarril Mitre que une Villa Ballester con Zárate.

Fuentes cercanas al juez Ramos informaron a LA NACION que el pedido de extradición aún no fue formalizado por el gobierno de los Estados Unidos. “El pedido de extradición estará listo probablemente este mes o antes; los funcionarios norteamericanos suelen trabajar rápido en estas cuestiones”, afirmaron fuentes del caso.

Propiedades de lujo en Miami

Según publicaciones de medios de los Estados Unidos, basados en información de la FED, Morani había comprado un condominio en Miami Beach por US$2,3 millones y junto a Delannoy tenían US$18 millones en una cuenta en el banco de inversiones Morgan Stanley.

En un informe de la agencia antidrogas de los Estados Unidos, DEA, se sostuvo que Morani recibió transferencias por US$95 millones entre enero de 2018 y marzo de 2019, y otros US$163 millones entre julio de 2019 y febrero de 2021 a través de cuatro cuentas de la firma de servicios financieros Wells Fargo.

También hallaron miles de mensajes de voz para aparentar actividad legítima del comercio marítimo de sus compañías, que eran presentados a bancos de la Argentina para justificar los movimientos de dinero.

“Las cuentas de las compañías tenían actividad financiera groseramente desproporcionada con respecto a las ganancias declaradas”, dijo una fuente de la DEA, según publicó el Miami Daily.

La FED empezó a investigar a Morani en febrero de 2019, cuando el Bank of America le cerró su cuenta. En 2021, Wells Fargo y el Citibank hicieron lo mismo.

Los investigadores también explicaron en un documento oficial que los registros telefónicos de Morani tenían abundante evidencia de conversaciones donde se hablaba abiertamente de las transferencias de dinero, planificándolas y ejecutándolas sin utilizar un lenguaje en código.

Si bien en 2021 el abogado de Morani fue notificado de que su cliente estaba bajo investigación, el acusado se valió de un representante para abrir cuentas y seguir operando.

Por el momento, Delannoy, nacida el 25 de noviembre de 1969, continuará alojada en una fría celda de la alcaidía que la Policía Federal tiene en Cavia y Figueroa Alcorta.

LA NACION

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