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Europa: también los jóvenes se ven atraídos por la nueva derecha

En las últimas cinco elecciones al Parlamento Europeo, la participación y las preferencias de los jóvenes han experimentado cambios significativos. Desde 1999 hasta 2019, su comportamiento electoral ha evolucionado en respuesta a diversos factores socioeconómicos, políticos y culturales.

Aún es pronto para conocer con certeza la evolución del voto juvenil en las elecciones del domingo pasado, aunque un 64% de los jóvenes expresaron, en el último Eurobarómetro, su intención de ir a votar. En Dinamarca, por ejemplo, el porcentaje ascendía en las encuestas hasta un 82%. El hecho de que la participación haya crecido, aunque sea mínimamente, podría significar que la juventud europea ha mantenido su implicación.

A pesar de que muchos jóvenes todavía apoyan a los partidos progresistas y verdes, el incremento muy considerable de la derecha y de la extrema derecha le debe mucho a esta franja de edad. Esto augura una importante polarización del voto juvenil en la Unión Europea.

¿Qué habrán votado?

Por un lado, los jóvenes se habrán centrado en dar apoyo a organizaciones políticas que abordan sus intereses globales: sostenibilidad, futuro de los jóvenes (educación y empleo), derechos humanos, posicionamiento en relación con conflictos bélicos (especialmente en Ucrania y en Palestina) y políticas globales sobre la gestión de la inmigración y refugiados. En Italia, por ejemplo, aunque ha triunfado el partido de Giorgia Meloni, Fratelli d’Italia, el voto juvenil ha comenzado a escorarse a la izquierda.

Por otro lado, habrá tenido un peso relevante la defensa del estado-nación dentro del marco de la Unión Europea, con un apoyo significativo a organizaciones de extrema derecha y populistas, especialmente en aquellos países donde estos movimientos tienen un papel relevante o incluso gobiernan.

Alemania y Francia

En Alemania, los primeros sondeos indican que el partido de extrema derecha AfD ha subido cinco puntos en apoyos en el grupo de votantes de 16 a 24 años.

En Francia, el partido de Marine Le Pen, Rassemblement National, es el más votado en la franja de edad 18-34 años.

En España, dos de cada diez votantes de entre 18 a 24 años declararon en el último sondeo del CIS que votarían por los partidos de extrema derecha Vox (un 12,2%) y Se Acabó la Fiesta (un 9,8%). Mientras, los partidos de izquierda (Psoe, Sumar y Podemos) sumarían, en esa franja de edad, el apoyo del 24,2% del electorado.

Que el incremento de los partidos ultraconservadores y de extrema derecha se haya producido especialmente en los países fundadores de la UE puede haber hecho que la atención de parte del voto juvenil se posara en estos partidos políticos.

Además, no hay que obviar que los partidos de extrema derecha se comunican cada vez más a través de redes sociales, donde acumulan millones de seguidores, muchos más que otras formaciones políticas. Ese dato, sumado a la encuesta juvenil elaborada por el Parlamento Europeo en 2021, que declara que los más jóvenes utilizan mayoritariamente Instagram (64%) y TikTok (25%) para informarse, explica en parte el impacto de estas formaciones en el público joven.

Las instituciones europeas son conscientes de esta realidad y por ello, antes de las elecciones, han impulsado campañas para fomentar la participación, destacando la utilidad de las instituciones comunitarias y promoviendo la información y transparencia para este colectivo de la sociedad.

Los datos demuestran el relevante papel del voto juvenil en las elecciones europeas. Se puede considerar que el euroescepticismo que lleva en muchos casos a la abstención es más habitual en generaciones mayores. La juventud parece ser más europeísta, más allá del sentido de su voto.

Intereses de juventud

Esta evolución no ha sido uniforme en todos los estados miembro, reflejando la diversidad política y social de la Unión Europea. Es importante también destacar que la evolución del voto de los jóvenes varía significativamente entre los estados miembro, lo que refleja preocupaciones locales y el contexto socioeconómico.

Además, hay que tener en cuenta que este año, por primera vez, en Alemania, en Austria, en Bélgica y en Malta, podían votar todos los ciudadanos mayores de 16 años, y en Grecia, todos los mayores de 17, lo que abría las elecciones a nuevos y jóvenes votantes.

Aunque parece contrario a las noticias más actuales sobre el auge de la extrema derecha entre las generaciones más jóvenes, la tendencia es preocupante por lo ascendente, pero no deja de ser minoritaria.

(*) Profesor de Ciencia Política, Universidad de Barcelona

​La Voz

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