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Horas cruciales para Javier Milei y temor por “dólar Ley Bases”

El gobierno de Javier Milei se sostiene en dos factores: su elevada popularidad incluso frente a un ajuste brutal y el absoluto desconcierto opositor, carente de intérpretes a la hora de decodificar un espíritu de época cambiante en el país. Sin embargo, esa fórmula que hoy reconfigura la política se sostendrá mientras la tasa de impaciencia de la sociedad no crezca.

En ese camino, las próximas horas será cruciales para los libertarios, ya que revelarán el devenir de piezas que forman el corazón de los objetivos oficiales: el destino de la Ley Bases, el andar de la inflación oficial y el vínculo con las finanzas internacionales, o sea, con el FMI.

En medio de ese torbellino, los rumores se intensificaron y volvieron a mover el barco. El dólar blue, termómetro de la estabilidad, retomó su senda ascendente. “Son los de siempre, que quieren generar ruido (…); las cerealeras son las que se lo creen”, indicaron desde el Ministerio de Economía. Ayer, el Banco Central (BCRA) volvió a vender reservas. “Todo el tiempo, tipos diciendo que se va a 70/30 [actualmente, el campo liquida 80% al oficial y 20 al contado con liquidación]. Que no liquiden porque el tipo de cambio sube. Lobby por todos lados. Insoportable”, dijeron en otra ventanilla del equipo económico.

Caputo, de hecho, debió salir a auyentar otros miedos. “Ante los infundados rumores, aclaramos con Santiago Bausili que en caso que se apruebe la Ley Bases, la baja del impuesto país no viene asociada a ninguna devaluación. Tampoco se tocará el 80/20 actual ni el crawling de 2%”, dijo el ministro en X mientras el dólar informal aumentaba.

Ante los infundados rumores, aclaramos con Santiago Bausili, que en caso que se apruebe la ley Bases, la baja del impuesto país NO viene asociada a ninguna devaluación.
Tampoco se tocará el 80/20 actual ni el crawling de 2 pct. @Kicker0024

— totocaputo (@LuisCaputoAR) June 11, 2024

En medio de esta foto, se da un hecho curioso: luego de mucho tiempo, la inflación comienza a descender del podio de las preocupaciones argentinas. Más precisamente, por primera vez desde enero de 2021, dejó de ser el tema al que más teme la sociedad. Según D’Alessio Irol/Berensztein cayó 25 puntos porcentuales desde la asunción de Milei.

Si se toman los datos del IPC de CABA de mayo como un anticipo de lo que pasará, la inflación de ese mes que se conocerá el jueves debiera ser menor al 4,4% que marcó la dirección porteña. En los últimos cuatro meses, la suba de precios fue más alta en la ciudad que en el resto del país. El debate seguirá siendo la resistencia a la baja: la primera semana de junio muestra –según estimó FIEL– un leve rebrote.

Ahora, en la cima de ránking de preocupaciones está la “incertidumbre económica”, según la misma encuesta. Se trata de un significante difícil de traducir, pero en el que se englobarían la caída del poder de compra y el temor a quedarse sin trabajo en una economía en recesión.

Desde fines de noviembre y hasta marzo, la cantidad de trabajadores registrados privados –el empleo de calidad– cayó en casi 100.000. Abril habría seguido por ese camino. Pese a que algunos indicadores económicos muestran pequeños rebotes mensuales, lo hacen desde niveles de actividad muy bajos. Lo mismo, los salarios. Las consultoras privadas que participan del Relevamiento de Expectativas del Mercado estimaron que la profundidad de la recesión este año será mayor a la esperada. Estaría en el 3,8% (antes 3,5%). El Banco Mundial se sumó en las últimas horas al empeoramiento de las perspectivas para el país.

“La recaudación del impuesto al cheque cayó 25% real en mayo. Es la mayor caída en 20 años y hasta supera la del colapso de ventas en pandemia. Este impuesto es el que mejor anticipa los números de actividad económica que se publican dos meses más tarde”, escribió el exministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay. Cerró con un hashgtag: #hiperrecesión.

En el equipo económico suelen repetir que la sanción de la Ley Bases no es determinante, ya que el plan ideado por Caputo fijó el rumbo para terminar con el déficit sin la necesidad de ese cuerpo normativo. Sin embargo, el ministro de Economía sorprendió con una promesa: “Si se aprueba la Ley Bases, vamos a retrotraer esa suba del Impuesto PAIS; la vamos a bajar del 17,5% al 7,5%”. Traducción: lo llevaría nuevamente a tiempos de Sergio Massa ministro, antes de que esta gestión lo incrementara y expandiera.

Caputo develó que la Ley Bases es finalmente relevante para hacer sostenible el equilibrio fiscal sumando ingresos vía el paquete fiscal y reduciendo gastos por reforma del Estado. Si el equilibrio está en juego –como lo dejó en claro el proyecto de cambio de la fórmula jubilatoria que quiso imponer la oposición unidad en el Congreso, una movida que esparció el nerviosismo en el mercado la semana pasada– también dificulta la posibilidad de la baja de impuestos, entre ellos, el PAIS. Se trata de un gravamen significativo hoy en la recaudación impositiva –está quinto–, pero además está asociado a la eliminación del cepo cambiario. Con cepo –y sin RIGI ni marco para regulatorio para la energía, ambos en la Ley Bases– será difícil atraer inversiones. De esta manera, no sería suficiente la reactivación del crédito como el único motor de una economía en recesión. Con cepo tampoco hay una competencia de monedas.

En las últimas horas, Javier Bolzico, presidente de Adeba –que agrupa a los bancos Argentinos– dio tres datos importantes en el cocktail por el Día del Periodista en Puerto Madero. El primero fue que, luego de mucho tiempo, el crédito bancario aumentó casi un 5% por encima de la inflación estimada en mayo. El segundo, ratificó que está de acuerdo con el esquema de “competencia de monedas” que impulsa Milei. El tercero, ya en los pasillos y no en su discurso, que hay conversaciones entre los bancos y el Gobierno por los puts –un seguro para los bancos que compran bonos del Tesoro otorgados por el BCRA y que suman billones de pesos– que complican la salida de cepo cambiario.

Respaldo político

Que el Gobierno no pueda sacar ni una ley propia riega la incertidumbre en los mercados financieros acerca de la viabilidad de reformas estructurales. Son las que promete implementar Caputo para hacer competitiva la economía y esquivar una devaluación. Además, son las que espera ver la platea de figuras que recibe al Presidente y que promete, aún sin concretar, desembolsos en la Argentina.

Es también el test que espera el mercado voluntario de crédito para –ya sin cepo– prestarle a la Argentina para que pueda hacer frente a la empinada montaña de deuda en dólares que enfrentará el país en el mediano plazo. Otro que suele hacer preguntas por el respaldo político es el Fondo, que el jueves juntará a su board para aprobar la octava revisión del programa, ya con la letra chica de recomendaciones (el llamado staff report). ¿Dará alguna pista sobre las preliminares charlas con dinero fresco por un nuevo programa con el país? Si es nuevo, ¿deberá ir al Congreso?

En las primeras medidas que presentó Caputo allá por diciembre, si se tienen en cuenta la reversión de Ganancias, los proyectos de moratoria, blanqueo y Bienes Personales, y los gastos de funcionamiento que podrían venir de una reforma profunda del Estado se suma casi un punto y medio del producto bruto interno (PBI) que termina dependiendo de la suerte de la Ley Bases. El proyecto de la oposición sobre jubilaciones, en tanto, sumaría al gasto medio punto del PBI si la oposición unida compusiera los dos tercios para doblarle la muñeca al veto de Milei.

Tan significativa parece ahora la Ley Bases que un gobierno que comenzó con la radicalidad de Federico Sturzenegger y su DNU70 –el que desreguló fuertemente la economía– termina hoy apoyado en el pragmatismo político de Guillermo Francos para negociar con la “casta”.

“Hay un segmento de la clase política que está en otro canal”, se enojan en el quinto piso del Palacio de Hacienda. “Van a quedar expuestos si no sacan la Ley Bases”, agregan en sintonía con Caputo. Allí siguen confiando en que gobernar es comunicar –¿por X?– y apuntar a la casta.

“El equilibrio fiscal es inamovible pase lo que pase. No nos va a temblar el pulso por medio punto más o menos”, recordó un funcionario que depende delministro, que dice que no hay pesos para una corrida, que sigue habiendo superávit financiero (lo habría de nuevo para este mes), y que afirma que en ese contexto el dólar se va a apreciar. “No es un capricho”, aclara sobre el crawl al 2% del Banco Central y dice que el pedido de “evolución” de la política cambiaria y monetaria del FMI está en sintonía con lo que programa el equipo económico: lo que se modifican son los tiempos y las responsabilidades sobre el país.

Caputo repitió el domingo que no hay apuro para levantar el cepo. Dijo que se tienen que cumplir esencialmente cuatro condiciones para ese nuevo hito. Una es el equilibrio fiscal. La segunda, tener resuelto el problema del stock heredado. Haber solucionado el flujo de dólares, y, por último, que haya una relación “razonable” entre reservas y pasivos remunerados. Por esta última cuestión comienza a hacer ruido la falta de renovación del swap chino.

Son todos conceptos que el Secretario de Finanzas, Pablo Quirno, explicó el jueves pasado con vehemencia ante un público acotado de socios en el Tenis Club Argentino.

La oposición sin relato

La casta tiene poder de fuego, no hay dudas, pero sigue inmersa en un mar de incoherencias y desvaríos. En conjunto apoyó un plan para contrarrestar la licuación de los jubilados que implica modificar el plan fiscal del Gobierno, su piedra filosofal. A pesar de la licuadora en los primeros tres meses del año, que existió, y que frente a un año quedaron en un nivel bajo, los ingresos reales de los jubilados comenzaron a recuperarse. Como escribió Silvia Stang en la nacion en abril, quienes cobran más que el básico pudieron adquirir un 1,8% menos que en diciembre. Según el ministro de Economía, Luis Caputo, en junio superarían el valor de noviembre.

Quienes se juntaron para cuestionar al Gobierno son parte de gobiernos que licuaron a los jubilados. El fin de semana, Marcelo Capello, economista del Ieral, señaló que la jubilación media bajó 13% entre noviembre de 2015 y el mismo mes de 2019; 31% entre noviembre de 2019 y 2023, y 4% entre fines del año pasado y junio de 2024. “Pero los legisladores de UxP y algunos ex JxC se interesaron recién ahora por la movilidad previsional”, criticó.

El dictamen de la Ley bases que presentó en solitario el presidente de la UCR, Martín Lousteau, por caso, excluye la privatización de Aerolíneas Argentinas. Su visión, probablemente por el bullying libertario, cambió frente a la que tenía en 2015. “Las aerolíneas del mundo que nos gustan, que funcionan, no son públicas. Tiene que competir con otras para que sea rentable, y no se puede tener empleados de más “, afirmó frente ese año en una entrevista con Alejandro Fantino el propio Lousteau. Entre los buenos ejemplos a seguir citó a la entonces Air France, con capitales públicos y privados. Es el modelo CFK para YPF.

Por estas horas, no es raro ver a su vez a militantes kirchneristas abanderados en números de pobreza alternativos, como los de la UCA, cuando en sus gestiones se encargaron de desmantelar los datos oficiales y perseguir a quienes producían los privados. Doble vara.

Claro que el oficialismo, además de las internas y los desmanejos de gestión, también suma contradicciones. “Amo ser el topo adentro del Estado. Soy el que destruye el Estado desde adentro”, dijo el Presidente horas atrás en una entrevista. Lo dijo cuando está pidiendo facultades delegadas a la supuesta “casta” en el Congreso que, según suelen afirmar él y sus ministros, vive de las cajas estatales. Y esas facultades son para reformar el Estado.

Un exministro de un gobierno de Mauricio Macri que brinda desayunos en el Four Seasons a empresarios sigue siendo optimista. Ve la inflación cerca de 3% a fin de año y la actividad levantando gracias al crédito al consumo que ofrecerán los bancos. Coincide con lo que afirmó el CEO de una importante compañía del sur el jueves frente a varios periodistas en un almuerzo.

El economista confía en que Caputo “no se enamoró” del cepo ni del congelamiento de tarifas. “Son pragmáticos”, los define. Eso sí, señala como claves las atribuciones en la Ley Bases para achicar el Estado, dar un marco a la energía e impulsar una reforma laboral. Suma al paquete fiscal y Régimen para de Incentivo para Grandes Inversiones. Aludiendo a la estabilidad política, pero principalmente a la cambiaria en estas horas aclara: “Hay un dólar Ley Bases y un dólar sin Ley Bases”. Son sensaciones cruciales para ir definiendo la tasa de impaciencia social. Y el Gobierno lo sabe.

LA NACION

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