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Copa América 2024 | La historia del marplatense que recorrerá 14.000 kilómetros en motorhome por EE.UU. con su familia para seguir a la selección

NUEVA YORK (enviado especial) .- Federico Halzuet partió desde su Mar del Plata natal a fines de 1999. “Veía que todo se iba al carajo y me fui”, cuenta a LA NACION desde una esquina de Manhattan, vestido con la 10 de Messi y rodeado por su familia. Federico cambió el Atlántico para mudarse a la costa del Pacífico, pero miles de kilómetros al norte, en Los Ángeles, California. Como muchas historias de emigrantes argentinos, la de él empezó así: llegó con 22 años junto a un amigo en busca de trabajo y seguridad. Recuerda el día exacto: “12 de diciembre de 1999″.

Al comienzo agarró empleos por el camino. “Con mi amigo teníamos hasta dos o tres trabajos por día -recuerda-. Una vez vi un aviso en un diario en el que buscaban cocineros en un bar argentino. La manager era argentina y ahí conocí a su hija, Débora, que había nacido acá”. Allí encontró trabajo y también el amor. Junto a Débora tuvieron tres hijos -Sebastián, de 17 años; Isabella, de 13; y Máximo, de 9- que hoy los acompañan en una aventura de casi 14.000 kilómetros por varios estados de este inmenso país para seguir a la selección argentina en la Copa América.

Desde que se confirmó Estados Unidos como sede del torneo continental y del Mundial 2026, Federico le dio forma a una idea que concretó el año pasado. Con su pareja compraron una enorme motorhome, valuada en 160.000 dólares, para seguir a la selección argentina. El viaje inaugural fue el año anterior. Salieron desde California a Colorado para llevar a su hijo mayor a un torneo de fútbol.

Rumbo a la aventura

El 9 de junio pasado arrancaron las vacaciones soñadas, con la premisa de no manejar más de 700 kilómetros por día. A la motorhome se subieron Federico, Débora y los chicos. Los tres nacieron en California, pero viajan con la camiseta celeste y blanca por todo este país.

El periplo de la familia Halzuet tuvo su primera parada en Arizona. Desde ahí siguieron hacia Nuevo México y luego a Texas, donde durmieron una noche en el estacionamiento de un supermercado y cuatro más en la casa de un amigo de Mar del Plata. Ahí dejaron a su perro Chanchi, que pasarán a buscar a la vuelta. De Arkansas se dirigieron a la fábrica de Jack Daniels, en Tennessee, cuna del famoso bourbon. La próxima parada fue Atlanta: allí vieron el triunfo de la selección frente a Canadá por 2-0.

Al día siguiente, encendieron los motores rumbo a Carolina del Norte. Pasaron dos noches en Washington DC hasta llegar el lunes a Nueva Jersey para ver el segundo encuentro contra Chile. Ese mismo día participaron del histórico banderazo argentino en Times Square, que reunió a cerca de cinco mil hinchas en la esquina más transitada de Nueva York. “Nunca vi algo igual. Meter tanta gente en este lugar es algo increíble”, sostiene Federico a LA NACION, en medio del aliento de la gente, mientras les cuenta a sus hijos la pasión por la selección. “Esto es algo que se transmite”, dice.

El miércoles volverán a arrancar la motorhome para enfilar otra vez hacia el sur. El próximo destino será Miami, donde la Argentina cerrará la fase de grupos frente a Perú. Si el equipo de Lionel Scaloni avanza en esta Copa América, el fixture marca que la familia Halzuet debería seguir viaje rumbo a Texas (Houston); que la semifinal sería otra vez en Nueva Jersey y que la ansiada definición tendría lugar otra vez en Miami. En total, Federico calcula que recorrerá 14.000 kilómetros hasta volver a su casa de Los Ángeles. “Dos cambios de aceite”, resume entre risas.

El próximo objetivo familiar es el Mundial 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá. Esperarán la casi segura clasificación de la Argentina y el sorteo de las sedes. Y ya ruegan que Leo Messi aguante un par de años más antes de su retiro.

Cuando mira para atrás y piensa en ese joven de 22 años que llegó sin nada desde Mar del Plata, Federico reflexiona: “Aquella decisión fue súper acertada para mí. De todas formas emigrar no es igual para todos, no todos los casos son los mismos”.

Conmovido por ver a los chicos vivir la misma pasión que él por la selección argentina, todavía recuerda el último viaje a Mar del Plata, cuando fue de sorpresa a visitar a su hermana junto a su hijo mayor. Allí vieron dos partidos del Mundial de Qatar. “Mis tres hijos nacieron acá pero yo siempre les inculqué la pasión por la selección”, se emociona Federico.

LA NACION

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