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Emigró de Cuba a Florida, organiza bodas para latinos y revela cuánto cuesta casarse en EE.UU.: “Tienen ciertas preferencias”

Como muchos de sus compatriotas, Camila Martínez emigró en busca de un futuro mejor. “En mi país no veía muchas oportunidades”, reconoce la profesional, quien dejó La Habana hace una década, con 28 años. “Junto a mi hermana decidimos establecer una nueva vida en Miami, una ciudad que nos ofrecía muchas posibilidades y un contexto cultural que nos hacía sentir un poco más cerca de casa”, enfatiza en diálogo con LA NACIÓN.

Al llegar a Estados Unidos, continuó con su carrera como contadora, la cual había ejercido desde los 18 años en su Cuba natal. Y así fue hasta los 32, cuando, luego de pasar por diversas empresas, decidió hacer un giro en su vida profesional. “Siempre amé organizar eventos y hacer feliz a las personas”, precisa casi como un eslogan de por qué hace lo que hace.

“Mientras trabajaba como contadora, organizaba pequeños eventos para familiares”, repasa cronológicamente, y recuerda que su círculo íntimo le insistía para que se dedicara a esto. “Un día decidí hacer el curso de planificadora de eventos, certificarme y abrir mi compañía”, continúa Martínez.

Uno de los mayores desafíos fue construir desde cero una cartera de clientes, fuera de su país y sobresalir con tanta competencia. Solo fue posible gracias a la constancia, reconoce. Aunque también encontró en su pasión una misión de vida: vincularse con otros compatriotas latinoamericanos que, al igual que ella, emigraron a Estados Unidos en busca de una vida mejor.

“Conectar emocionalmente con otras parejas de latinos inmigrantes como yo es algo natural. Compartimos historias y desafíos similares. Cuando hablo con otras personas que también dejaron su país de origen, veo reflejada mi propia historia en sus experiencias”, comenta Martínez, y enumera algunos de los desafíos que tienen en común: “Las dificultades iniciales, el esfuerzo constante por adaptarse y la alegría de ver cómo nuestras metas se van cumpliendo”.

Cuánto sale una boda

Martínez cuenta que las bodas latinas en EE.UU. varían significativamente según la nacionalidad de los novios. Cada país tiene sus propias tradiciones y costumbres. “En las bodas cubanas se destacan platos tradicionales como el lechón asado y bebidas como el mojito; en las mexicanas es común el lazo en forma de ocho que se coloca alrededor de los novios después de sus votos, simbolizando su unión eterna; en las argentinas está el carnaval carioca; y así podría seguir con Colombia, Perú y los demás países latinoamericanos. Cada una tiene un rasgo diferente según su cultura”, dice.

El presupuesto de las bodas varía según factores como la ubicación, el número de invitados y las preferencias personales de la pareja. “Yo diría que el rango de una boda latina oscila entre los USD 50 y 75 mil”, calcula la profesional, aunque aclara que las áreas metropolitanas como Nueva York, Los Ángeles o Miami son más costosas en comparación con otros lugares de EE.UU.

Es cubana, emigró a EE.UU. y encontró el éxito con una empresa que organiza eventos en Miami

Según su experiencia, las parejas latinas suelen tener preferencias específicas en cuanto a las fechas para casarse, influenciadas por una combinación de factores culturales, climáticos y prácticos. “Hay cierta inclinación hacia el otoño y la primavera”, sugiere Martínez. “La primavera es vista como un tiempo de renovación y nuevos comienzos, lo que simboliza bien el inicio de una nueva vida juntos”, agrega.

Combatir la distancia

En la búsqueda de un equilibrio entre celebrar una boda en el extranjero y mantener las raíces culturales, muchas parejas latinas encuentran maneras creativas de reducir la nostalgia propia de quien está lejos de su tierra. “Una de las estrategias más significativas es la incorporación de tradiciones propias de cada cultura. Elementos como la ceremonia del lazo, las arras y la bendición de los padres añaden un toque personal y sirven como un puente que conecta a las parejas con su herencia”, explica Martínez.

Además, la música y el entretenimiento juegan un papel crucial en estas celebraciones. La contratación de mariachis, grupos de salsa o bandas que interpretan música tradicional del país de origen son un recordatorio sonoro de sus raíces. “Estos ritmos y melodías invocan recuerdos y fortalecen los lazos emocionales con su cultura”, asegura la organizadora de eventos.

La gastronomía es otro pilar fundamental en estas bodas. Al colaborar con chefs y servicios de catering especializados en cocina latina, los protagonistas se aseguran que los sabores de su tierra estén presentes en su gran día. “Platos típicos y auténticos deleitan el paladar de los asistentes, además de evocar la calidez y la nostalgia del hogar”, agrega.

Qué considerar antes de organizar una boda en EEUU

La planificación de una boda representa una oportunidad única para reafirmar y celebrar las raíces culturales. Según Martínez, la clave para que una boda refleje adecuadamente estas tradiciones es la planificación temprana. “Reservar el lugar y los proveedores con anticipación es esencial, especialmente cuando se buscan servicios específicos como música en vivo o gastronomía autóctona que requieran de una organización especial o tiempo adicional para asegurar su disponibilidad”, remarca.

Por otro lado, es vital elegir proveedores que comprendan o tengan experiencia con bodas latinas. “Esto incluye desde los chefs que preparan platos tradicionales hasta los decoradores y músicos que conocen los ritmos y estilos propios de la cultura latina. Trabajar con estos profesionales garantiza que cada aspecto de la boda sea fiel a las tradiciones y responda a las expectativas culturales”, insiste.

Según la zona geográfica del casamiento, el clima juega un papel fundamental. Por eso, planear una boda al aire libre requiere una consideración cuidadosa según la estación del año, especialmente en regiones donde el tiempo puede ser impredecible. “Elegir la fecha adecuada y prepararse para cualquier eventualidad climática asegura que la celebración se desarrolle sin contratiempos y que los invitados disfruten cómodamente del evento”, enfatiza Martínez.

Por último, hace hincapié en aspectos vinculados a lo económico y lo legal. “Es fundamental establecer un presupuesto realista desde el inicio, que incluya todos los elementos especiales como decoraciones y alimentos típicos. Además, es crucial asegurarse de cumplir con todos los requisitos legales para casarse en Estados Unidos, especialmente los relacionados con la documentación y trámites de inmigración si uno de los novios no es ciudadano estadounidense”, cierra.

LA NACION

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