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Los profetas del fútbol: el legado del pulpo Paul

La Eurocopa ingresó en la etapa de octavos de final y se abrió decididamente el portal de las predicciones sobre qué equipos pasarán a cuartos de final y cuáles quedarán en el camino, una tarea que normalmente recae en especímenes del reino animal con dones de videncia, como ocurriera con el legendario y respetado pulpo Paul en la Eurocopa 2008 y en el Mundial de 2010, en el que acertó tantos resultados que los jugadores ingresaban a las canchas ya sabiéndose derrotados, si los vaticinios del cefalópodo eran adversos. Sus predicciones tenían cobertura mundial y algunas federaciones consideraron contratar sicarios que dispararan contra los vidrios de su acuario para intimidarlo y que desistiera de la práctica adivinatoria. “No queríamos acabar con él, porque era incurrir en magnicidio, pero sí mandarle un mensaje porque sabíamos que una predicción en contra era el fin”, confesó un dirigente de una federación centroeuropea que prefirió el anonimato.

Pero así como sus presagios negativos eran devastadores para la moral de los equipos sobre los que caían, los que eran favorables elevaban hasta lo más alto el ánimo y la confianza de los jugadores, como ocurrió con la selección española a la que vaticinó como ganadora en la final sobre Países Bajos. “España le debe el 85 por ciento del campeonato al pulpo ya que apenas conocida la predicción los holandeses no querían entrar a la cancha como ocurría con las legiones romanas cuando los oráculos daban mal”, relata el periodista francés Jacques Otard Dupuy en su libro Los Tentáculos del Fútbol (Editorial La Gilada, 2011), en el que describe la influencia decisiva de Paul en aquella Copa.

Para Dupuy, los poderes proféticos del espécimen y las tendencias cabuleras y crédulas de los futbolistas, confluyeron para que el pulpo Paul terminara influyendo en los resultados y guiando a su capricho con sus tentáculos el desarrollo de la Copa de Sudáfrica. “Es raro que haya beneficiado a España si tienen en cuenta los millones de pulpos a la gallega que se han devorado en la península y que convierte a los españoles en los principales depredadores de la especie después de los tiburones y las gaviotas”, reflexiona el galo.

Conocido como el Nostradamus de las Profundidades, bautizado como The Psychic Octopus por los ingleses, condenado a muerte por una fatwa de los ayatolas iraníes por ser “símbolo de la decadencia y la superstición” de occidente, el pulpo tiene su reemplazante en la actual Eurocopa: Steph Furry, un hiperactivo perro viral adorado por casi 300 mil seguidores en Instagram que vaticina quién va a ganar un partido arrojando un balón con el hocico desde el descanso de una escalera para encestar en alguno de dos baldes colocados en el primer escalón con las banderas de los equipos que se enfrentan.

Este método de adivinación puede parecer rústico si se compara con los lentos y sugestivos movimientos subacuáticos de Paul (no confundir con Rodrigo de Paul) en el acuario de Oberhausen pero el carismático Steph Furry exhibe la chapa de haber acertado el triunfo de Real Madrid en la final de la Champions contra Borussia Dortmund, lo que lo elevó a la categoría de oráculo canino y nuevo pitoniso del mundo animal. Este rango adivinatorio generó una corriente de optimismo en España porque el perrito vaticinó el triunfo de La Roja en el torneo tal como lo hizo Paul en 2010.

Si bien existen dudas en cuanto a la legitimidad de la metodología ya que los escépticos consideran que Steph acierta por casualidad la pelota en alguno de los dos baldes y no guiado por el don de la profecía, los españoles “eligieron creer” y se encolumnaron detrás del cachorro.

Pero un nuevo elemento adivinatorio se suma a esta tradicional forma de vivir las copas futbolísticas más importantes y amaga con destronar a los videntes del mundo animal, se trata de la inteligencia artificial que basándose en cálculos, historiales, tendencia de las apuestas, rendimiento de los jugadores y dosis de suerte de los equipos y entrenadores ya lanzó sus predicciones para los octavos de final de la Eurocopa con ganadores y con goles incluidos, una proeza adivinatoria que ni siquiera el Pulpo Paul, el “Profeta de los Océanos”, pudo predecir a pesar de sus increíbles poderes.

Gemini, es la herramienta de inteligencia artificial que está diciéndole a los hinchas quién gana y quién pierde. ¿Podrá ver el fútbol con mayor claridad que los videntes animales y humanos? ¿Y si acierta incluso con los goles que se van a convertir (asegura que Alemania derrotará a Dinamarca 2-0 y España 4-0 a Georgia) no estará incurriendo en el delito de spoilear partidos de fútbol? En la Fifa, donde se inquietaron con las predicciones de Paul, ahora están preocupados de que la tecnología avance de tal forma que prive al fútbol uno de sus principales atractivos: la incertidumbre del resultado. La Eurocopa dirá qué pasa.

​La Voz

​La Eurocopa ingresó en la etapa de octavos de final y se abrió decididamente el portal de las predicciones sobre qué equipos pasarán a cuartos de final y cuáles quedarán en el camino, una tarea que normalmente recae en especímenes del reino animal con dones de videncia, como ocurriera con el legendario y respetado pulpo Paul en la Eurocopa 2008 y en el Mundial de 2010, en el que acertó tantos resultados que los jugadores ingresaban a las canchas ya sabiéndose derrotados, si los vaticinios del cefalópodo eran adversos. Sus predicciones tenían cobertura mundial y algunas federaciones consideraron contratar sicarios que dispararan contra los vidrios de su acuario para intimidarlo y que desistiera de la práctica adivinatoria. “No queríamos acabar con él, porque era incurrir en magnicidio, pero sí mandarle un mensaje porque sabíamos que una predicción en contra era el fin”, confesó un dirigente de una federación centroeuropea que prefirió el anonimato.Pero así como sus presagios negativos eran devastadores para la moral de los equipos sobre los que caían, los que eran favorables elevaban hasta lo más alto el ánimo y la confianza de los jugadores, como ocurrió con la selección española a la que vaticinó como ganadora en la final sobre Países Bajos. “España le debe el 85 por ciento del campeonato al pulpo ya que apenas conocida la predicción los holandeses no querían entrar a la cancha como ocurría con las legiones romanas cuando los oráculos daban mal”, relata el periodista francés Jacques Otard Dupuy en su libro Los Tentáculos del Fútbol (Editorial La Gilada, 2011), en el que describe la influencia decisiva de Paul en aquella Copa.Para Dupuy, los poderes proféticos del espécimen y las tendencias cabuleras y crédulas de los futbolistas, confluyeron para que el pulpo Paul terminara influyendo en los resultados y guiando a su capricho con sus tentáculos el desarrollo de la Copa de Sudáfrica. “Es raro que haya beneficiado a España si tienen en cuenta los millones de pulpos a la gallega que se han devorado en la península y que convierte a los españoles en los principales depredadores de la especie después de los tiburones y las gaviotas”, reflexiona el galo.Conocido como el Nostradamus de las Profundidades, bautizado como The Psychic Octopus por los ingleses, condenado a muerte por una fatwa de los ayatolas iraníes por ser “símbolo de la decadencia y la superstición” de occidente, el pulpo tiene su reemplazante en la actual Eurocopa: Steph Furry, un hiperactivo perro viral adorado por casi 300 mil seguidores en Instagram que vaticina quién va a ganar un partido arrojando un balón con el hocico desde el descanso de una escalera para encestar en alguno de dos baldes colocados en el primer escalón con las banderas de los equipos que se enfrentan.Este método de adivinación puede parecer rústico si se compara con los lentos y sugestivos movimientos subacuáticos de Paul (no confundir con Rodrigo de Paul) en el acuario de Oberhausen pero el carismático Steph Furry exhibe la chapa de haber acertado el triunfo de Real Madrid en la final de la Champions contra Borussia Dortmund, lo que lo elevó a la categoría de oráculo canino y nuevo pitoniso del mundo animal. Este rango adivinatorio generó una corriente de optimismo en España porque el perrito vaticinó el triunfo de La Roja en el torneo tal como lo hizo Paul en 2010.Si bien existen dudas en cuanto a la legitimidad de la metodología ya que los escépticos consideran que Steph acierta por casualidad la pelota en alguno de los dos baldes y no guiado por el don de la profecía, los españoles “eligieron creer” y se encolumnaron detrás del cachorro.Pero un nuevo elemento adivinatorio se suma a esta tradicional forma de vivir las copas futbolísticas más importantes y amaga con destronar a los videntes del mundo animal, se trata de la inteligencia artificial que basándose en cálculos, historiales, tendencia de las apuestas, rendimiento de los jugadores y dosis de suerte de los equipos y entrenadores ya lanzó sus predicciones para los octavos de final de la Eurocopa con ganadores y con goles incluidos, una proeza adivinatoria que ni siquiera el Pulpo Paul, el “Profeta de los Océanos”, pudo predecir a pesar de sus increíbles poderes.Gemini, es la herramienta de inteligencia artificial que está diciéndole a los hinchas quién gana y quién pierde. ¿Podrá ver el fútbol con mayor claridad que los videntes animales y humanos? ¿Y si acierta incluso con los goles que se van a convertir (asegura que Alemania derrotará a Dinamarca 2-0 y España 4-0 a Georgia) no estará incurriendo en el delito de spoilear partidos de fútbol? En la Fifa, donde se inquietaron con las predicciones de Paul, ahora están preocupados de que la tecnología avance de tal forma que prive al fútbol uno de sus principales atractivos: la incertidumbre del resultado. La Eurocopa dirá qué pasa. 

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