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Encrucijada demócrata: ¿Biden puede ser candidato?

El pasado jueves, resonaron en Estados Unidos las trompetas del discurso del candidato republicano, que en el primer debate electoral de cara a los comicios del 5 de noviembre se enfocó de modo agresivo en la inmigración y en los precios, mientras que, desde el otro lado, el presidente demócrata contraatacó con la problemática del aborto y los peligros para la democracia.

Se percibe un consenso creciente en que la estrategia beligerante de Donald Trump durante los debates de 2020 resultó contraproducente. Durante un mitin en Filadelfia el fin de semana pasado, Trump consultó a sus seguidores sobre cómo debía abordar a Joe Biden: “¿Debo ser enérgico y despectivo? ¿O amable y calmado, permitiéndole expresarse?”.

Naturalmente, sus partidarios clamaron por firmeza, un rasgo distintivo del estilo trumpiano. Sin embargo, el solo acto de plantear la pregunta muestra que el expresidente es consciente de que mostrar su lado más duro podría no ser la estrategia más efectiva. No se trata sólo de ganarse a sus seguidores habituales, sino de demostrar suficiente razonabilidad y sensatez para no perder el apoyo de los votantes moderados e independientes.

El debate también destacó la política exterior como un tema crucial, lo que eclipsó otras cuestiones significativas, como la inmigración.

Trump y Biden presentaron visiones radicalmente opuestas sobre la estrategia hacia Rusia, y pintaron escenarios extremos que reflejan la polarización y los riesgos percibidos en el escenario global.

Mientras Trump enfatizó una postura dura frente a Vladimir Putin, destacando su supuesta capacidad para imponer respeto y evitar conflictos, Biden argumentó que un segundo mandato de Trump podría desencadenar una peligrosa espiral hacia una tercera guerra mundial, debido a sus políticas de desfinanciamiento de la Otan y su enfoque diplomático.

Estas perspectivas contrastantes no sólo delinean diferencias ideológicas fundamentales, sino que también subrayan la incertidumbre que rodea la política exterior estadounidense en tiempos de creciente tensión global.

La cuestión de la salud

Según las encuestas actuales, si las elecciones fueran hoy, Trump sería elegido nuevamente presidente. La mayoría de los sondeos muestran que tiene ventaja en los estados decisivos, que bien pueden inclinar el resultado del Colegio Electoral a su favor, como Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Arizona, Nevada y Georgia, donde se centrará el debate.

Sin embargo, Biden, antes del debate, comenzaba a vislumbrar una oportunidad. Las encuestas mostraban un empate técnico. Y aunque la mayoría de los agregadores de encuestas aún colocaban a Trump ligeramente por delante, FiveThirtyEight, uno de los más respetados, mostraba a Biden con una leve ventaja de 0,1 puntos en el voto popular. Aunque esto no sería suficiente para ganar en el Colegio Electoral, marca la primera vez en casi cuatro meses su liderazgo en este agregador.

Por supuesto, esto fue antes del debate, que mostró a Biden en una posición muy mala en lo que respecta a sus capacidades físicas y mentales de cara a cuatro años más en la Casa Blanca.

El desempeño sorpresivamente deficiente de Biden en el debate desató una ola de especulaciones y preocupaciones dentro del círculo demócrata. Sus respuestas titubeantes y su aparente declive físico avivaron el debate sobre su capacidad para continuar en la carrera presidencial.

Decisiones urgentes

Con las críticas en aumento, dentro del Partido Demócrata se está considerando con seriedad la posibilidad de un cambio radical en la candidatura, lo que implicaría optar por un candidato más vigoroso y visible.

El inconveniente mayor consiste en que el tiempo para realizar este cambio es escaso, y la sólida base electoral de Trump representa un desafío formidable.

La urgencia de esta decisión se acentúa por la corta ventana de tiempo para introducir y consolidar a un nuevo candidato en el electorado, lo que complica aún más las perspectivas de los demócratas de cambiar el rumbo electoral a su favor.

Entre los nombres que se mencionan como posibles sustitutos de Biden en la contienda, se encuentran figuras prominentes, como Gavin Newsom, gobernador de California; Gretchen Whitmer, gobernadora de Michigan; Wes Moore, gobernador de Maryland, y la vicepresidenta, Kamala Harris.

Sin embargo, las perspectivas de cualquiera de estos candidatos de enfrentarse exitosamente a Trump en las elecciones son vistas con escepticismo por analistas y estrategas políticos. La falta de tiempo para construir una campaña sólida y coherente, sumada al arraigo de la base electoral de Trump, presentan un desafío significativo para los demócratas, que buscan revertir el curso electoral antes de noviembre.

Esta situación deja a los líderes del Partido Demócrata ante una encrucijada, en la que la elección del candidato presidencial podría ser determinante no sólo para las elecciones, sino también para el futuro político y la dirección del país en un contexto internacional cada vez más complejo.

* Analista internacional

​La Voz

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