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El banderazo argentino en Houston: hinchas de Belgrano, de Talleres y más

El grupo de Whatsapp tiene más de 160 miembros y se llama “Argentinos Houston”, y fue el vehículo de difusión para el reencuentro, no sólo en el banderazo, sino también para reunirse y alentar a la madre patria querida.

La excusa perfecta es el partido de hoy entre Argentina y Ecuador, pero a la vez representa la unión, la confraternidad albiceleste y el motivo ideal para reencontrarse con aquellos amigos que el tiempo y la distancia los aleja, teniendo en cuenta las grandes extensiones de esta ciudad donde los atractivos están en la industria, el petróleo y no el turismo.

Para tomar dimensión: Houston es un monstruo de cemento y carreteras, circunvalaciones (como dicen los cordobeses) de casi 14 millones de habitantes, donde apenas siete mil son argentinos.

Y más allá de que hay radicados casi un 40 por ciento de latinos, los albicelestes representan una real minoría ante la abrumadora mayoría mexicana en el Estado de Texas. Por eso, cruzarse con otro argentino en esta mole de ladrillo y concreto, es casi una odisea.

Paradoja: la calurosa y seca Houston con temperaturas de 37 grados, contrasta con la “frialdad” de la Copa América, donde para el norteamericano promedio pasa desapercibida, y más tras la eliminación de su país en la fase de grupos. La Copa América para ellos ya terminó, y contrasta con la pasión argentina que recién está calentando las brasas en la búsqueda de retener el máximo trofeo continental de selecciones.

“Che no se olviden, nos vemos a las 19 en el banderazo”, era la invitación más recurrente en las redes sociales, con citación al Discovery Green Park. Y fue un éxito: en pleno Downtown de Houston, casi 500 hinchas argentinos desafiaron al seco y sofocante calor para plantar la bandera albiceleste y decir presente en la Copa América.

Juan Carlos Palma lleva 24 años en Estados Unidos y nunca pudo regresar a su Mendoza natal, por trámites legales. Casado con la cordobesa Fernando Coronel, cordobesa de Alta Córdoba e hincha de Instituto, armaron su familia norteamericana aunque el corazón sigue siendo argentino.

“A nuestros hijos les hablamos en español siempre y trato de cocinarles nuestras típicas comidas como empanadas, bifes a la criolla, choripanes y hasta locro, a pesar del calor”, relata Juan Carlos. “Vimos a Argentina en la Copa Centenario en 2016 y hay gente que no la vemos desde hace 8 años. La vida en este país es así, por eso valoramos la calidez argentina”, cerró.

Fernanda apenas pudo regresar una vez a Córdoba para reencontrarse con su familia, pero sin abandonar su residencia.

“Es muy duro estar fuera del país, la verdad, cuando regresé a Alta Córdoba noté que el barrio está igual que hace 20 años, pero a Córdoba la vi moderna. Y por eso cuando uno encuentra un argentino en Houston, es una fiesta, es como que te hace pensar que no estamos tan lejos”.

Sus hijos Benjamín, Constance y Valentino son nacidos en Estados Unidos pero en la práctica, son más argentinos que el asado y el potrero. Por cierto, luego del banderazo, invitaron en su casa a una choripaneada (no vale decir “barbacue”) a sus amigos “de la mesa chica” del grupo de Whatsapp.

Sebastián Villarroel y Marisa Franciosi es otra pareja cordobesa que vive hace siete años en Houston, geólogos de profesión, que encontraron hogar en estas calurosas tierras. Su origen nativo es en Villa Cabrera, y por eso el mejor pretexto es la llegada de la selección argentina.

“Esto para nosotros es un encuentro, no tenemos tanto contacto con otros argentinos, la verdad se armó todo por el Mundial. De ahí nos hicimos amigos de otros, pero la vida acá desde lo social no es tan fácil, sobre todo si uno llega a trabajar. Por eso estamos felices y no dudamos en comprar las entradas”. Para colmo, la reventa bajó su precio ya que los mexicanos pusieron en reventa sus boletos luego de la eliminación de su país, ya que soñaban con un potencial duelo contra Argentina en cuartos.

“Tengo amigos que consiguieron las entradas por 120 o 150 dólares. Nosotros pagamos más pero no importa, lo esencial es ver a Messi, cantar el himno y alentar a la Selección. Voy a llorar cuando salga el equipo a la cancha, agrega Sebastián, también hincha de Talleres.

Y Houston tomó color celeste y blanco. Es que la mayoría de los hinchas eligieron quedarse dos días más en Miami disfrutando las playas en vez de sufrir las tórridas temperaturas de esta gran ciudad de Texas. Hinchas de Belgrano y de Talleres participaron unidos en el banderazo con la bandera argentina.

Banderas de La Carlota, Río Seco, barrio Jardín y Río Cuarto terminaron de ornamentar el parque, que ni siquiera necesitó de intervención policial que, a diferencia del banderazo en Miami, fue mucho menos celosa y rigurosa en el control.

“… Y al Diego, desde el cielo lo podemos ver, con don Diego y con la Tota, alentándolo a Lionel” fue el hit que más hizo saltar a los presentes.

Hubo también presencia latina de hondureños, colombianos, peruanos y hasta algún mexicano que se acercó a apoyar al banderazo, con más curiosidad que pasión, sin dejar de filmar.

¿Los norteamericanos? Apenas se enteraron de la Copa América con el aliento en marcha: en estas tierras se apasionan con los Texanos del Fútbol Americano y con Astros del Béisbol.

No faltaron los humoristas espontáneos y ni la viveza criolla típica aunque en este caso, fue el peruano Adrián quien cautivó a todos con un curioso cartel para vender cervezas: “Sodas y Cervezas más frías que abrazo de suegra”, rezaba su publicidad, con la oferta de tres latitas por 10 dólares.

Y evidentemente la estrategia de marketing le funcionó porque posó para miles de fotos y en las ventas, tuvo una importante demanda. “El argentino es un hermano, acá alentamos a Messi y a Argentina mañana y les queremos decir que para los peruanos, las Malvinas siempre serán Argentinas”, comentó Adrián para terminar de meterse en el corazón de todos, que generosamente aprovecharon su generosa oferta etílica.

El paisaje se tornó un poco tenso con la llegada de algunos mexicanos, quienes con algo de despecho por su eliminación, comenzaron a cantar: “América Latina, menos Argentina, América Latina, menos Argentina”. Una provocación inocente que no llegó a mayores, sin embargo los argentinos destacan la suerte de no enfrentar a México en Cuartos, ya que suelen ser bastante hostiles con algún trago de más, sabiendo que son amplia mayoría en estas tierras tejanas.

Igual la fiesta nunca se empañó. Argentinos residentes, turistas, sin documentos, quizá algún exiliado también, todos se abrazaron al calor de los cánticos y la bandera argentina en una Houston que los tiene bien dispersos.

La excusa perfecta: banderazo, cantar por Messi y el Diego y alentar a la selección. La tradición no se mancha: los hinchas dejaron su huella en la indiferente Houston, que más que nunca se enteró que Argentina quiere ganar la Copa América.

​La Voz

​El grupo de Whatsapp tiene más de 160 miembros y se llama “Argentinos Houston”, y fue el vehículo de difusión para el reencuentro, no sólo en el banderazo, sino también para reunirse y alentar a la madre patria querida.La excusa perfecta es el partido de hoy entre Argentina y Ecuador, pero a la vez representa la unión, la confraternidad albiceleste y el motivo ideal para reencontrarse con aquellos amigos que el tiempo y la distancia los aleja, teniendo en cuenta las grandes extensiones de esta ciudad donde los atractivos están en la industria, el petróleo y no el turismo. Para tomar dimensión: Houston es un monstruo de cemento y carreteras, circunvalaciones (como dicen los cordobeses) de casi 14 millones de habitantes, donde apenas siete mil son argentinos. Y más allá de que hay radicados casi un 40 por ciento de latinos, los albicelestes representan una real minoría ante la abrumadora mayoría mexicana en el Estado de Texas. Por eso, cruzarse con otro argentino en esta mole de ladrillo y concreto, es casi una odisea.Paradoja: la calurosa y seca Houston con temperaturas de 37 grados, contrasta con la “frialdad” de la Copa América, donde para el norteamericano promedio pasa desapercibida, y más tras la eliminación de su país en la fase de grupos. La Copa América para ellos ya terminó, y contrasta con la pasión argentina que recién está calentando las brasas en la búsqueda de retener el máximo trofeo continental de selecciones.“Che no se olviden, nos vemos a las 19 en el banderazo”, era la invitación más recurrente en las redes sociales, con citación al Discovery Green Park. Y fue un éxito: en pleno Downtown de Houston, casi 500 hinchas argentinos desafiaron al seco y sofocante calor para plantar la bandera albiceleste y decir presente en la Copa América.Juan Carlos Palma lleva 24 años en Estados Unidos y nunca pudo regresar a su Mendoza natal, por trámites legales. Casado con la cordobesa Fernando Coronel, cordobesa de Alta Córdoba e hincha de Instituto, armaron su familia norteamericana aunque el corazón sigue siendo argentino. “A nuestros hijos les hablamos en español siempre y trato de cocinarles nuestras típicas comidas como empanadas, bifes a la criolla, choripanes y hasta locro, a pesar del calor”, relata Juan Carlos. “Vimos a Argentina en la Copa Centenario en 2016 y hay gente que no la vemos desde hace 8 años. La vida en este país es así, por eso valoramos la calidez argentina”, cerró.Fernanda apenas pudo regresar una vez a Córdoba para reencontrarse con su familia, pero sin abandonar su residencia. “Es muy duro estar fuera del país, la verdad, cuando regresé a Alta Córdoba noté que el barrio está igual que hace 20 años, pero a Córdoba la vi moderna. Y por eso cuando uno encuentra un argentino en Houston, es una fiesta, es como que te hace pensar que no estamos tan lejos”. Sus hijos Benjamín, Constance y Valentino son nacidos en Estados Unidos pero en la práctica, son más argentinos que el asado y el potrero. Por cierto, luego del banderazo, invitaron en su casa a una choripaneada (no vale decir “barbacue”) a sus amigos “de la mesa chica” del grupo de Whatsapp.Sebastián Villarroel y Marisa Franciosi es otra pareja cordobesa que vive hace siete años en Houston, geólogos de profesión, que encontraron hogar en estas calurosas tierras. Su origen nativo es en Villa Cabrera, y por eso el mejor pretexto es la llegada de la selección argentina. “Esto para nosotros es un encuentro, no tenemos tanto contacto con otros argentinos, la verdad se armó todo por el Mundial. De ahí nos hicimos amigos de otros, pero la vida acá desde lo social no es tan fácil, sobre todo si uno llega a trabajar. Por eso estamos felices y no dudamos en comprar las entradas”. Para colmo, la reventa bajó su precio ya que los mexicanos pusieron en reventa sus boletos luego de la eliminación de su país, ya que soñaban con un potencial duelo contra Argentina en cuartos. “Tengo amigos que consiguieron las entradas por 120 o 150 dólares. Nosotros pagamos más pero no importa, lo esencial es ver a Messi, cantar el himno y alentar a la Selección. Voy a llorar cuando salga el equipo a la cancha, agrega Sebastián, también hincha de Talleres.Y Houston tomó color celeste y blanco. Es que la mayoría de los hinchas eligieron quedarse dos días más en Miami disfrutando las playas en vez de sufrir las tórridas temperaturas de esta gran ciudad de Texas. Hinchas de Belgrano y de Talleres participaron unidos en el banderazo con la bandera argentina. Banderas de La Carlota, Río Seco, barrio Jardín y Río Cuarto terminaron de ornamentar el parque, que ni siquiera necesitó de intervención policial que, a diferencia del banderazo en Miami, fue mucho menos celosa y rigurosa en el control.“… Y al Diego, desde el cielo lo podemos ver, con don Diego y con la Tota, alentándolo a Lionel” fue el hit que más hizo saltar a los presentes.Hubo también presencia latina de hondureños, colombianos, peruanos y hasta algún mexicano que se acercó a apoyar al banderazo, con más curiosidad que pasión, sin dejar de filmar.¿Los norteamericanos? Apenas se enteraron de la Copa América con el aliento en marcha: en estas tierras se apasionan con los Texanos del Fútbol Americano y con Astros del Béisbol.No faltaron los humoristas espontáneos y ni la viveza criolla típica aunque en este caso, fue el peruano Adrián quien cautivó a todos con un curioso cartel para vender cervezas: “Sodas y Cervezas más frías que abrazo de suegra”, rezaba su publicidad, con la oferta de tres latitas por 10 dólares. Y evidentemente la estrategia de marketing le funcionó porque posó para miles de fotos y en las ventas, tuvo una importante demanda. “El argentino es un hermano, acá alentamos a Messi y a Argentina mañana y les queremos decir que para los peruanos, las Malvinas siempre serán Argentinas”, comentó Adrián para terminar de meterse en el corazón de todos, que generosamente aprovecharon su generosa oferta etílica.El paisaje se tornó un poco tenso con la llegada de algunos mexicanos, quienes con algo de despecho por su eliminación, comenzaron a cantar: “América Latina, menos Argentina, América Latina, menos Argentina”. Una provocación inocente que no llegó a mayores, sin embargo los argentinos destacan la suerte de no enfrentar a México en Cuartos, ya que suelen ser bastante hostiles con algún trago de más, sabiendo que son amplia mayoría en estas tierras tejanas.Igual la fiesta nunca se empañó. Argentinos residentes, turistas, sin documentos, quizá algún exiliado también, todos se abrazaron al calor de los cánticos y la bandera argentina en una Houston que los tiene bien dispersos. La excusa perfecta: banderazo, cantar por Messi y el Diego y alentar a la selección. La tradición no se mancha: los hinchas dejaron su huella en la indiferente Houston, que más que nunca se enteró que Argentina quiere ganar la Copa América. 

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