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Reino Unido: Keir Starmer, el nuevo primer ministro prometió trabajar para el cambio

El flamante vencedor de las elecciones británicas, el líder laborista Keir Starmer, celebró este viernes que sus compatriotas hayan elegido el cambio en estas elecciones, aunque ha reconocido que puede tardar en llegar. “Un país no es como pulsar un interruptor”, afirmó.

En su primer discurso como nuevo primer ministro británico a las puertas del número 10 de Downing Street, Starmer señaló que “tomará un tiempo” que la gente vuelve a creer que la política sirve para solucionar sus problemas.

“Un gobierno sin doctrina”

“Mi gobierno va a luchar cada día para que vuelvan a creer. A partir de ahora tiene un gobierno sin doctrina, solamente guiado por la decisión de servir a vuestros intereses y desafiar a los que han arruinado el país”, ha dicho.

“Nos handado un mandato claro y lo utilizaremos para producir el cambio”, dijo un Starmer en cuyo discurso fijo ya algunos de sus próximos objetivos, como mejorar el sistema de salud, reducir la factura energética, así como la política migratoria y “limpiar” las instituciones.

“Para eso hará falta tiempo, pero que no tengan dudas de que el cambio empezará inmediatamente. Reconstruiremos Reino Unido”, prometió tras reunirse con Carlos III en el Palacio de Buckingham.

“Primero el país, después el partido”

Starmer insistió en la necesidad de una “renovación nacional” y para ello apeló a todos a sumarse a un gobierno que ha definido como “de servicio”, lamentando que en los últimos años se haya “ignorado” a muchas familias

“Tanto si votaste al Partido Laborista como si no, te digo directamente que mi gobierno estará a tu servicio. Demostraremos que la política es un poder para hacer el bien (…) Primero el país, después el partido”, prometió el nuevo jefe de Gobierno británico.

“Después de estos años, trabajaremos para unir nuestro país, cuatro naciones que vuelven a estar juntas, como muchas otras veces han estado en el pasado, enfrentándose juntas a los desafíos de un mundo inseguro, comprometidas con una reconstrucción tranquila y paciente”, ha dicho.

Reconocimiento a Sunak

Antes de comenzar su discurso, Starmer tuvo unas palabras de reconocimiento para el gran perdedor de esta cita electoral, un Rishi Sunak que ya ha anunciado su dimisión como líder de los conservadores.

Así, ha destacado que “nadie” puede subestimar el logro de que haya sido el primer ministro británico de origen asiático.

El Partido Laborista obtuvo 412 diputados, frente a los 121 logrados por el Partido Conservador, según los resultados oficiales que ya están prácticamente concluidos.

El caballero Starmer

Starmer se ha convertido en el primer político con el título de ‘caballero’ (‘sir’) que asume como primer ministro británico desde el conservador Alec Douglas-Home en 1963.

Otros antiguos jefes del Gobierno recibieron este título o el de lord una vez que dejaron el poder, como fue el caso de David Cameron (lord), Tony Blair (sir) o John Major (sir).

A Starmer le fue concedido el título honorífico por la fallecida reina Isabel II en 2014 por sus “servicios al derecho y la justicia penal”, ya que fue fiscal general entre 2008 y 2013.

Entre otras tareas, el líder laborista tuvo una destacada labor como fiscal en casos de juicios a terroristas y bandas del crimen organizado.

Hijo de clase trabajadora

Pese a su obsesión por la privacidad, el nuevo primer ministro ha relatado una y otra vez los pormenores de su infancia en una familia de clase trabajadora que sufría para llegar a fin de mes.

Nació en 1962 en Surrey, al sur de Londres, un área tradicionalmente burguesa y conservadora, donde siempre se sintió, según su biografía, un poco fuera de sitio.

Alumno modélico en una grammar school (escuelas públicas para los mejores estudiantes), el jefe del Gobierno cursó sus estudios en la universidad de Leeds y posteriormente en Oxford, donde quedó cautivado por la defensa de los derechos humanos.

Coqueteó desde joven con las ramas más radicales del laborismo, llegando a proclamar en una entrevista de trabajo para un bufete de abogados que “la propiedad es un robo” (aunque luego reconoció que era una provocación).

Pese a todo, los más cercanos siempre detectaron en él una esencia de ‘patriota de pueblo’, un hombre de orden con apego por su país y sus tradiciones, alejado de la imagen de abogado elitista y cosmopolita con la que le retrata la derecha.

Jamás ha renunciado a los partidos de fútbol con sus amigos ni a su abono en el estadio del Arsenal, que lo mantienen pegado a tierra.

Una personalidad indescifrable

Ni su biógrafo ni los periodistas que lo siguieron en los últimos años consiguieron descifrar del todo a Starmer.

Para empezar, suele ser muy reticente a hablar de su vida personal (poco se sabe de sus dos hijos) y de sus convicciones. No se le aprecian a simple vista la vocación y la autoestima que suelen acompañar a los políticos.

Sin embargo, demostró ser implacable cuando lo ve necesario. Alcanzó en 2008 la jefatura de la Fiscalía tras haberse labrado una reputación como abogado de derechos humanos.

Seis años más tarde abandonó el Ministerio Público para dar el salto a la política como candidato laborista y pronto llamó la atención de Corbyn, que lo incorporó a su equipo primero como portavoz de Inmigración y posteriormente del Brexit.

Tras la renuncia del líder por su derrota en 2019, Starmer se posicionó como candidato de unidad en las primarias y salió elegido para reconstruir el partido.

Desde ahí no le tembló la mano para purgar a Corbyn por su inacción contra el antisemitismo y desactivar a todo el sector crítico.

​La Voz

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