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Masoud Pezeshkian, el médico que es el nuevo presidente de Irán

Después del fallecimiento de Mahsa Amini en 2022, el legislador iraní Masoud Pezeshkian escribió que era “inaceptable en la república islámica arrestar a una chica por su hiyab y luego entregarle su cadáver a su familia”.

Días después, mientras protestas a nivel nacional y una sangrienta represión se apoderaban del país, advirtió que los que estaban “insultando al líder supremo… no crearán nada salvo ira y odio perdurables en la sociedad”.

Las posiciones adoptadas por Pezeshkian, ahora el presidente electo de Irán de 69 años de edad, ponen de relieve las dualidades de ser un político reformista dentro de la teocracia chií en el país, siempre presionando para que haya un cambio pero nunca desafiando radicalmente al sistema supervisado por el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei.

Elecciones en Irán

Luego de que los comicios presidenciales iraníes del 28 de junio registraron la menor participación en la historia del país, Pezeshkian obtuvo 16,3 millones de votos frente a los 13,5 millones de sufragios que recibió el conservador Saeed Jalili, con lo cual se llevó la segunda vuelta del viernes. Ahora Pezeshkian debe convencer a un público enfurecido por años de aflicciones económicas y represiones sangrientas de que él puede hacer los cambios que prometió.

“Estamos perdiendo nuestro respaldo en la sociedad, debido a nuestro comportamiento, precios elevados, el trato que les damos a las chicas y porque censuramos el internet”, dijo Pezeshkian en un debate televisivo el lunes por la noche. “La gente está descontenta con nosotros debido a nuestro comportamiento”.

Pezeshkian se alineó con otros personajes moderados y reformistas durante su campaña para reemplazar al fallecido presidente Ebrahim Raisi, un conservador protegido de Jamenei que perdió la vida en un choque de helicóptero en mayo. Su principal partidario ha sido el ex ministro de Asuntos Exteriores Mohammad Javad Zarif, que en 2015 alcanzó el acuerdo nuclear de Irán con varias potencias mundiales por el que se levantaron las sanciones que pesaban sobre el país a cambio de que redujera drásticamente su programa atómico.

Los iraníes salieron a las calles en una expresión carnavalesca de esperanza, con el deseo de que, por medio del acuerdo, su país finalmente ingresara a la comunidad internacional. Pero en 2018, el entonces presidente estadounidense Donald Trump retiró unilateralmente a Estados Unidos del trato, lo que desencadenó una serie de ataques en diversas partes de Oriente Medio. Ahora Irán enriquece uranio a un grado cercano al nivel necesario para fabricar bombas atómicas y cuenta con una reserva suficientemente grande para construir varias bombas si así lo deseara.

Eso, sumado a la sangrienta represión a la disidencia que siguió a las protestas a nivel nacional por la muerte de Amini y el uso obligatorio del hiyab, han azuzado el desencanto de los electores. Pezeshkian ha efectuado comentarios en los que ha insinuado que desea tener mejores relaciones con Occidente, el regreso del país al acuerdo atómico y una aplicación menos estricta de la ley sobre el uso del hiyab.

Pezeshkian nació el 29 de septiembre de 1954 en la ciudad de Mahabad, en el noroeste de Irán, de padre azerí y madre kurda. Habla azerí, y desde hace tiempo se ha enfocado en los asuntos de la enorme cantidad de grupos étnicos minoritarios del país. Al igual que muchos, estuvo emplazado en la guerra entre Irán e Irak, enviando equipos médicos al frente de batalla.

Se convirtió en cirujano cardiaco y fue director de la Universidad de Ciencias Médicas de la ciudad de Tabriz. Sin embargo, su vida se vio afectada por una tragedia personal después de que su esposa, Fatemeh Majidi, y una hija fallecieran en un accidente automovilístico. El doctor no volvió a casarse y crió solo a dos hijos y una hija restantes.

Pezeshkian ingresó primero a la política en el puesto de viceministro de Salud del país y posteriormente como ministro de Salud durante el gobierno del presidente reformista Mohammad Jatami.

​La Voz

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