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Con la ultraderecha como favorita, se define el balotaje legislativo en Francia

En un clima político enrarecido por la violencia y la tensión social, unos 49,5 millones de franceses mayores de 18 años tienen este domingo una cita crucial con los urnas para elegir en segunda vuelta, mediante sufragio directo y universal, a 501 de los 577 miembros de la Asamblea Nacional del país, quienes, hasta 2029, tendrán como labor, en representación de la ciudadanía, debatir, proponer y reformar leyes. También, controlar las acciones del Gobierno central.

Los colegios electorales abrirán a las 8 hora de Francia (3 hora de Argentina).

Este sábado se votó en los territorios franceses de ultramar (San Pedro y Miquelón, cerca de Terranova, Canadá; San Bartolomé, San Martín, Guadalupe, Martinica, Guyana y la Polinesia Francesa). Además, sufragaron los franceses residentes en el continente americano.

Con bancas aseguradas

En el primer turno de los comicios legislativos, celebrados hace una semana, sólo 76 aspirantes consiguieron la mayoría absoluta de votos emitidos en sus distritos uninominales, requisito que exige el sistema electoral francés para consagrarse en la instancia de largada. Entre quienes se aseguraron un escaño el 30 de junio están Marine Le Pen y otros 38 inscriptos por su plataforma política. En tanto, el izquierdista Nuevo Frente Popular logró 32 bancas y el macronismo, sólo una.

En la primera vuelta, la ultraderechista Agrupación Nacional (RN), liderada por Le Pen, cosechó el 33,15% de los casi 33 millones de votos emitidos, superando a la amplia coalición de izquierda Nuevo Frente Popular que logró el 28,14% de los sufragios, y a Ensemble (Juntos por la República). Esta liga de partidos que respalda al presidente Emmanuel Macron recogió en su canasta el 21,27% de las papeletas escrutadas. En cuarto lugar quedaron Los Republicanos y otros candidatos de la derecha moderada, con el 10,22% de respaldo.

El nivel de participación fue alto para una compulsa parlamentaria: 66,71% de los empadronados, casi 20 puntos más que la de 2022. Este domingo se espera una concurrencia igualmente elevada.

Estados de ánimo

Con los números puestos, Le Pen y los suyos confían en que quienes desean un cambio verdadero para Francia, en el balotaje de este domingo ratificarán el respaldo contundente a sus candidatos de hace siete días y castigarán de la misma manera “a los que quieren conservar el poder contra la voluntad mayoritaria del pueblo”.

Unidos por el espanto, los capitanes de los espacios políticos refractarios a la derecha radicalizada realizaron movimientos tácticos idénticos y al mismo tiempo con el propósito de bloquear el avance de la Rassemblement National, frente que hunde sus raíces en la coalición de partidos que armó, en 1972, Jean-Marie Le Pen (papá de Marine) y que en la actualidad preside Jordan Bardella (28). Este joven dirigente nacionalista brilla con luz propia en el firmamento político francés. Es considerado el artífice principal de la victoria de la RN en la primera vuelta de las legislativas y de la sorprendente performance de la ultraderecha gala en los comicios para el Parlamento Europeo de hace un mes, en los que Macron recibió un duro revés. Malherido en esa faena, el presidente francés disolvió la Asamblea Nacional y convocó a las elecciones legislativas anticipadas (casi tres años) que este domingo, en la noche de París, darán su veredicto inapelable.

Cerco perimetral

Las luces de alarma que encendieron los resultados de la primera vuelta en los tableros de mando de los partidos reacios a la ideología que tracciona Le Pen, llevaron a sus pilotos de tormenta a desactivar a candidatos que no movieron el amperímetro en sus distritos electorales. Así, la semana pasada, unos 218 aspirantes a la Cámara Baja fueron “bajados” de las listas de inscriptos por el Nuevo Frente Popular y Juntos por la República para disputar el primer tiempo en sus territorios.

La argucia busca favorecer al candidato que enfrente con más chances de triunfo al postulante de Le Pen en cada uno de los circuitos electorales. Este domingo se sabrá qué resultados arrojó la treta.

Cabe recordar que en el sistema electoral francés, los miembros de la Asamblea Nacional, conocidos como diputados, son elegidos por cinco años en circunscripciones uninominales. La modalidad contempla el balotaje cuando un candidato no logra la mayoría absoluta de los votos válidos emitidos en la primera vuelta. En la segunda vuelta compiten los dos candidatos más votados y cualquier otro que haya superado el umbral del 12,5% del total del padrón. De tal manera, el reparto definitivo de las 577 bancas del Poder Legislativo francés en disputa no necesariamente traduce en términos proporcionales equivalentes el porcentaje global que consiguen las fuerzas que compiten en las elecciones legislativas.

Pálpito

Tres encuestas publicadas el viernes coinciden en que la RN de Le Pen ratificaría el primer lugar en el podio electoral conseguido en primera vuelta, aunque quedaría lejos de anotar el número “mágico” de 289 diputados para dominar a voluntad la próxima Asamblea Nacional. Obtendría entre 170 y 230 escaños, según los sondeos.

El Nuevo Frente Popular conseguiría de 159 a 191 asientos en la Cámara Baja y la coalición que apoya a Macron, entre 118 y 150 bancas. Por último, el partido Los Republicanos lograría imponer entre 35 y 67 legisladores.

​La Voz

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