INTERNACIONALES

Cruento ataque ruso a Kiev con drones y misiles

Este jueves por la madrugada Rusia lanzó uno de los mayores ataques masivos contra Kiev desde el inicio de la invasión a gran escala de 2022. El bombardeo, que combinó drones kamikaze y misiles de largo alcance, provocó al menos 18 muertos y 48 heridos, entre ellos cuatro niños, y alcanzó el corazón de la capital ucraniana, dañando edificios residenciales, un centro comercial y oficinas diplomáticas de la Unión Europea.

Las autoridades locales informaron que 33 sitios fueron golpeados de manera directa en los diez distritos de Kiev, con casi 100 edificios afectados. Miles de ventanas estallaron por la onda expansiva y decenas de familias debieron ser evacuadas. Tymur Tkachenko, jefe de la administración capitalina, advirtió que el número de víctimas podría aumentar a medida que avancen las tareas de rescate.

El ataque, que involucró 598 drones y 31 misiles en todo el país, marcó un giro en la ofensiva rusa, poco habitual en el centro de Kiev. “Es inhumano golpear a civiles”, dijo Oleksandr Khilko, quien rescató a tres sobrevivientes tras el impacto en el edificio donde vive su hermana.

La Unión Europea denunció que dos explosiones ocurrieron a escasos metros de su misión diplomática en Kiev. “Ninguna oficina diplomática debe ser un blanco”, señaló la alta representante Kaja Kallas, que convocó al enviado ruso en Bruselas. También el Consejo Británico sufrió daños graves en su sede.

Reclamo de más sanciones

El primer ministro británico, Keir Starmer, acusó a Vladimir Putin de “saboteador” de los esfuerzos de paz, mientras Ucrania pidió una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU. El presidente Volodimir Zelenski denunció que Moscú “elige la balística en lugar de la mesa de negociaciones” y reclamó sanciones más duras de Estados Unidos.

Desde Moscú, el Ministerio de Defensa justificó la operación como un ataque dirigido al “complejo militar-industrial ucraniano”, aunque admitió que desplegó misiles hipersónicos Kinzhal. Kiev insiste en que los supuestos blancos militares están incrustados en zonas civiles, lo que multiplica las víctimas inocentes.

El Kremlin, pese a la ofensiva, aseguró que sigue interesado en las conversaciones de paz. Sin embargo, los líderes occidentales ven con escepticismo esa posición. Para Londres y Bruselas, el bombardeo de ayer socava cualquier posibilidad de negociación seria.

El ataque se produjo en un contexto de fuerte estancamiento diplomático. Tras la reunión a inicios de mes entre Donald Trump y Putin en Alaska, las expectativas de un alto el fuego parecían crecer, pero no se concretaron pasos tangibles. Trump, molesto por lo que considera dilaciones de Putin, advirtió que decidirá “en dos semanas” los próximos movimientos si no se avanza hacia un diálogo directo con Zelenski.

Sufrimiento constante

Mientras tanto, los drones ucranianos continuaron golpeando refinerías en territorio ruso. En la madrugada de ayer, ataques provocaron incendios en instalaciones de Krasnodar y Samara, en lo que Kiev considera una estrategia para debilitar la economía de guerra rusa.

En Kiev, la población enfrenta nuevamente la incertidumbre. Sophia Akylina, de 21 años, relató que su casa resultó dañada en el distrito Halovskyi. “Nunca habían atacado tan cerca. Las negociaciones no avanzan y la gente sigue sufriendo”, dijo.

El ataque de ayer confirma que la capital ucraniana sigue bajo amenaza directa, pese a las defensas aéreas reforzadas con ayuda occidental. Para Zelenski, la única salida es redoblar la presión internacional sobre Rusia. Para los ciudadanos, en cambio, la urgencia es sobrevivir a la próxima alarma aérea.

​Este jueves por la madrugada Rusia lanzó uno de los mayores ataques masivos contra Kiev desde el inicio de la invasión a gran escala de 2022. El bombardeo, que combinó drones kamikaze y misiles de largo alcance, provocó al menos 18 muertos y 48 heridos, entre ellos cuatro niños, y alcanzó el corazón de la capital ucraniana, dañando edificios residenciales, un centro comercial y oficinas diplomáticas de la Unión Europea.Las autoridades locales informaron que 33 sitios fueron golpeados de manera directa en los diez distritos de Kiev, con casi 100 edificios afectados. Miles de ventanas estallaron por la onda expansiva y decenas de familias debieron ser evacuadas. Tymur Tkachenko, jefe de la administración capitalina, advirtió que el número de víctimas podría aumentar a medida que avancen las tareas de rescate.El ataque, que involucró 598 drones y 31 misiles en todo el país, marcó un giro en la ofensiva rusa, poco habitual en el centro de Kiev. “Es inhumano golpear a civiles”, dijo Oleksandr Khilko, quien rescató a tres sobrevivientes tras el impacto en el edificio donde vive su hermana.La Unión Europea denunció que dos explosiones ocurrieron a escasos metros de su misión diplomática en Kiev. “Ninguna oficina diplomática debe ser un blanco”, señaló la alta representante Kaja Kallas, que convocó al enviado ruso en Bruselas. También el Consejo Británico sufrió daños graves en su sede.Reclamo de más sancionesEl primer ministro británico, Keir Starmer, acusó a Vladimir Putin de “saboteador” de los esfuerzos de paz, mientras Ucrania pidió una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU. El presidente Volodimir Zelenski denunció que Moscú “elige la balística en lugar de la mesa de negociaciones” y reclamó sanciones más duras de Estados Unidos.Desde Moscú, el Ministerio de Defensa justificó la operación como un ataque dirigido al “complejo militar-industrial ucraniano”, aunque admitió que desplegó misiles hipersónicos Kinzhal. Kiev insiste en que los supuestos blancos militares están incrustados en zonas civiles, lo que multiplica las víctimas inocentes.El Kremlin, pese a la ofensiva, aseguró que sigue interesado en las conversaciones de paz. Sin embargo, los líderes occidentales ven con escepticismo esa posición. Para Londres y Bruselas, el bombardeo de ayer socava cualquier posibilidad de negociación seria.El ataque se produjo en un contexto de fuerte estancamiento diplomático. Tras la reunión a inicios de mes entre Donald Trump y Putin en Alaska, las expectativas de un alto el fuego parecían crecer, pero no se concretaron pasos tangibles. Trump, molesto por lo que considera dilaciones de Putin, advirtió que decidirá “en dos semanas” los próximos movimientos si no se avanza hacia un diálogo directo con Zelenski.Sufrimiento constanteMientras tanto, los drones ucranianos continuaron golpeando refinerías en territorio ruso. En la madrugada de ayer, ataques provocaron incendios en instalaciones de Krasnodar y Samara, en lo que Kiev considera una estrategia para debilitar la economía de guerra rusa.En Kiev, la población enfrenta nuevamente la incertidumbre. Sophia Akylina, de 21 años, relató que su casa resultó dañada en el distrito Halovskyi. “Nunca habían atacado tan cerca. Las negociaciones no avanzan y la gente sigue sufriendo”, dijo.El ataque de ayer confirma que la capital ucraniana sigue bajo amenaza directa, pese a las defensas aéreas reforzadas con ayuda occidental. Para Zelenski, la única salida es redoblar la presión internacional sobre Rusia. Para los ciudadanos, en cambio, la urgencia es sobrevivir a la próxima alarma aérea.  La Voz