Sin Maduro, qué hace falta para que Venezuela vuelva al Mercosur
La Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay decidieron aplicar en 2017 el Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático en el Mercosur, suscripto en 1998, en el que se establecía que “toda ruptura del orden democrático constituye un obstáculo inaceptable para la continuidad del proceso de integración”. De esta manera, Venezuela fue suspendida del bloque comercial.
Se había determinado esta ruptura del “orden democrático” en la “Declaración de los Estados Partes del Mercosur sobre la República Bolivariana de Venezuela”, del 1 de abril de ese año, y, tras corroborar que “no se han registrado medidas eficaces y oportunas para la restauración del orden democrático”, decidieron, entre otros puntos:
- Suspender a la República Bolivariana de Venezuela en todos los derechos y obligaciones inherentes a su condición de Estado Parte del Mercosur
- La suspensión cesaría cuando, de acuerdo con lo establecido en el artículo 7° del Protocolo de Ushuaia, se verificase el pleno restablecimiento del orden democrático
Después del desplazamiento de Nicolás Maduro por parte de tropas estadounidenses, las preguntas son: cuándo podría Venezuela reingresar al Mercosur; cuánto tiempo demoraría en recuperar plenamente un gobierno democrático y, en ese caso, cómo podrían cambiar las relaciones comerciales con el Mercosur en general y con la Argentina en particular.
Dentro de un acuerdo comercial, el del Mercado Común del Sur, al que le falta empuje para rendir más y mejor, la presencia de una Venezuela democrática podría ampliar las oportunidades de comercio intra y extrabloque.
Marcelo Elizondo, especialista en negocios internacionales, opina que si Venezuela reingresa al Mercosur, la buena noticia es que, al tratarse de un país “agro importador neto de alimentos”, podría aprovechar la ventaja de comprar a la Argentina con arancel cero. Estas importaciones también podrían incrementarse a medida que crezca su economía.
Por otro lado, también se incrementaría el comercio con los demás miembros del Mercosur, inclusive con Brasil, lo cual generaría un mejor rendimiento de la economía de todo el bloque, que pasaría a ser más robusto (y, por lo tanto, más atractivo para otros países).
Sin embargo, Elizondo recalca que Venezuela no puede volver al Mercosur hasta que no se haya recuperado institucionalidad. “No me imagino una vuelta inmediata de Venezuela, pero sí el inicio del camino. Hay que esperar que se cumpla la vuelta a la democracia, o por lo menos que se avance en los mecanismos de salida de la autocracia actual”, sostiene.
Con una mirada pragmática, Alejandro Arroyo Welbers, especialista en comercio exterior y logística, dice que “no tendría por el momento la expectativa de un impacto positivo de Venezuela en el bloque. Primero hay que ver si se abre como mercado, lo que podría llevar mucho tiempo. Pero, si lo hace, es probable que privilegie a Estados Unidos”, opina.
Para la consultora OJF, aún no se sabe cómo será la transición, “pero basado en lo que sucedió en el caso de Panamá, en 1989, se podría pensar que el gobierno de Estados Unidos propondrá el establecimiento de un gobierno temporal que llame a elecciones. Sin embargo, en este caso, a diferencia de Panamá, todavía existe en Venezuela un gobierno considerado ilegítimo, pero que tiene control del Estado. Por eso es posible que todo el proceso de retorno a la democracia en Venezuela lleve algo más de tiempo». Calculan, por lo menos, un año.
Relaciones comerciales
Según el análisis de la consultora BiGlobal, liderada por Marisa Bircher, exsecretaria de Comercio Exterior, en los últimos cinco años la Argentina ha sostenido un superávit comercial persistente frente a Venezuela. En 2024, el saldo positivo alcanzó los US$312 millones, mientras que, en 2025, con datos acumulados hasta noviembre, el superávit se amplió a US$376,25 millones y refleja una relación comercial claramente favorable para la Argentina.
Las exportaciones argentinas hacia Venezuela se concentran principalmente en productos primarios y vehículos. Durante el último año, los principales envíos correspondieron a aceite de soja en bruto (US$103,81 millones), vehículos terrestres (US$85,12 millones), maíz en grano (US$67,88 millones) y harina y pellets de soja (US$ 30,25 millones).
Venezuela fue el quinto principal destino para las exportaciones argentinas en la primera parte de este siglo
En contraste, las importaciones desde Venezuela resultan poco significativas, de escaso volumen y sin un patrón estable u homogéneo en el tiempo.
Elizondo afirma que la relación de la Argentina con Venezuela hoy es mínima, pero fue muy importante. “Venezuela fue el quinto principal destino para las exportaciones argentinas en la primera parte del siglo, en tiempos de Néstor Kirchner. Pero desde ese momento ha venido decayendo su relevancia. Creo que desde el punto de vista económico, por supuesto, que podrían mejorar mucho los vínculos. Lo primero que hay que esperar es que Venezuela recupere normalidad económica, porque hoy tiene poca capacidad de pago para exportaciones“, afirma Elizondo.
Según BiGlobal, en Venezuela, “en el período 2025–2027 seguirá siendo una economía altamente inestable, con inflación elevada, fragilidad institucional, restricciones financieras y dependencia estructural de importaciones. No es un mercado previsible ni normalizable en el corto plazo, pero sí un espacio donde existen oportunidades puntuales si se actúa con selectividad».
Las oportunidades más claras para la Argentina se concentran en alimentos básicos y commodities agroindustriales. En concordancia con la opinión de Elizondo, BiGlobal analiza que “el principal riesgo no es comercial, sino financiero, vinculado al cobro y a los mecanismos de pago” advierte.
En el sector automotor, las ventajas competitivas no están en el consumo masivo sino en vehículos utilitarios y de trabajo. “El deterioro del parque automotor y las necesidades logísticas abren espacio para pick-ups y camiones livianos”, continúa. En la agroindustria, la Argentina puede ofrecer insumos, semillas, tecnología y asistencia técnica. El sector salud, incluyendo farma y sanidad animal, presenta demanda real y sostenida, aunque requiere marcos políticos mínimos y licencias claras.
Según Bircher, Venezuela también puede ser abordada como un mercado indirecto para servicios profesionales y técnicos, como ingeniería, energía, logística y servicios vinculados al petróleo, que permiten a empresas argentinas integrarse como proveedoras secundarias en proyectos liderados por actores globales, capturando oportunidades sin asumir riesgo directo.
“Hasta ahora, China ha sido en los últimos años el principal destino del petróleo venezolano, adquirido en gran parte con fuertes descuentos, tanto para abastecer a pequeños refinadores independientes como para compensar una deuda bilateral que supera los USD 10.000 millones”, analiza la consultora.
Todavía es pronto para afirmar, con seguridad, que están dadas las condiciones para una estabilización política y económica de Venezuela, pero hoy pareciera que se abre el juego para que más países y bloques, entre ellos el Mercosur, empiecen a transitar el camino para fortalecer sus lazos comerciales con esa nación.
Una cláusula del mercado común establece que la democracia es primordial para permanecer en el bloque; en qué consiste el intercambio con la Argentina y cuáles son las oportunidades que podrían abrirse para los exportadores locales LA NACION
