TECNO&VIRAL

El celular comparte información hasta cuando dormimos

Aunque esté sobre la mesa de luz y no lo estés usando, tu celular sigue activo. Durante la noche o en momentos de inactividad, el dispositivo intercambia de forma constante pequeños paquetes de información con servidores remotos para mantenerse operativo, actualizado y sincronizado.

Esta actividad en segundo plano es, en parte, indispensable para el funcionamiento del equipo. Sin embargo, especialistas en ciberseguridad advierten que no todos los datos que se transmiten en esos períodos son estrictamente necesarios y que algunos pueden exponer información personal sensible sin que el usuario lo perciba.

“Algunos de estos intercambios incluyen rastreo persistente de ubicación o señales vinculadas a publicidad que pueden exponer datos personales sin el conocimiento de los usuarios”, explicó Marijus Briedis, director de Tecnología (CTO) de NordVPN.

Qué información comparte un celular cuando está inactivo

Para operar con normalidad, los teléfonos inteligentes necesitan conectarse de manera periódica con los sistemas de sus fabricantes y con distintos servicios. En ese proceso pueden enviar datos como:

  • Identificadores del dispositivo, entre ellos el IMEI, el número de serie del hardware y datos de la tarjeta SIM.
  • Información de telemetría sobre el estado del sistema y el rendimiento del equipo.
  • Verificaciones de servicios, como el funcionamiento de notificaciones push o la búsqueda de actualizaciones.
  • Registros de fallos y datos de diagnóstico.
  • Estado de conectividad, ya sea mediante wifi o red móvil.
  • Actualización y sincronización de contenidos, como correos electrónicos, redes sociales o noticias.

“Estas transmisiones tienen fines legítimos ya que permiten informar sobre la salud del dispositivo, actualizar el sistema operativo y mantener la conectividad y la sincronización de servicios”, señaló Briedis.

Los celulares nunca duermen, en cambio, intercambian pequeños paquetes de datos e información con servidores remotos. (Freepik)

Cuando el intercambio de datos va más allá de lo necesario

El problema aparece cuando el volumen y la frecuencia de estos envíos superan las funciones básicas del celular y se realizan sin una acción directa del usuario. Allí surgen las principales preocupaciones vinculadas a la privacidad y la ciberseguridad.

Uno de los puntos críticos son los identificadores publicitarios y de dispositivo, que no son esenciales para el funcionamiento del equipo, pero permiten a empresas y terceros vincular la actividad entre aplicaciones, construir perfiles de comportamiento y realizar seguimientos prolongados.

También entran en juego las señales de ubicación. Incluso con el GPS desactivado, los smartphones pueden transmitir datos aproximados a partir de redes wifi, Bluetooth y antenas cercanas, lo que amplía la huella digital y permite reconstruir patrones de movimiento.

A esto se suma el envío constante de datos de análisis y diagnóstico en segundo plano, como tiempos de uso de aplicaciones, eventos del sistema y señales de comportamiento. En muchos casos, estas opciones están activadas por defecto y son difíciles de deshabilitar por completo.

“Cada identificador o señal de telemetría es una pieza más de un rompecabezas mayor. Cuando se combinan, pueden revelar patrones sensibles y exponer al usuario a rastreos o perfilamientos sin que lo note”, advirtió el especialista.

Cómo reducir el rastreo automático del celular

Desde la perspectiva de la ciberseguridad, los expertos recomiendan revisar la configuración del dispositivo para limitar la exposición de datos personales. Entre las medidas más habituales se destacan la revisión de permisos innecesarios en las aplicaciones, la restricción del uso de datos en segundo plano y la desactivación de anuncios personalizados.

“El mayor error es asumir que la configuración predeterminada es segura”, sostuvo Briedis. Según indicó, una gestión más consciente de los permisos y el uso de herramientas de seguridad puede reducir de manera significativa el rastreo silencioso que ocurre mientras el usuario no interactúa con su teléfono.

​Aunque esté sobre la mesa de luz y no lo estés usando, tu celular sigue activo. Durante la noche o en momentos de inactividad, el dispositivo intercambia de forma constante pequeños paquetes de información con servidores remotos para mantenerse operativo, actualizado y sincronizado.Esta actividad en segundo plano es, en parte, indispensable para el funcionamiento del equipo. Sin embargo, especialistas en ciberseguridad advierten que no todos los datos que se transmiten en esos períodos son estrictamente necesarios y que algunos pueden exponer información personal sensible sin que el usuario lo perciba.“Algunos de estos intercambios incluyen rastreo persistente de ubicación o señales vinculadas a publicidad que pueden exponer datos personales sin el conocimiento de los usuarios”, explicó Marijus Briedis, director de Tecnología (CTO) de NordVPN.Qué información comparte un celular cuando está inactivoPara operar con normalidad, los teléfonos inteligentes necesitan conectarse de manera periódica con los sistemas de sus fabricantes y con distintos servicios. En ese proceso pueden enviar datos como:Identificadores del dispositivo, entre ellos el IMEI, el número de serie del hardware y datos de la tarjeta SIM.Información de telemetría sobre el estado del sistema y el rendimiento del equipo.Verificaciones de servicios, como el funcionamiento de notificaciones push o la búsqueda de actualizaciones.Registros de fallos y datos de diagnóstico.Estado de conectividad, ya sea mediante wifi o red móvil.Actualización y sincronización de contenidos, como correos electrónicos, redes sociales o noticias.“Estas transmisiones tienen fines legítimos ya que permiten informar sobre la salud del dispositivo, actualizar el sistema operativo y mantener la conectividad y la sincronización de servicios”, señaló Briedis.Cuando el intercambio de datos va más allá de lo necesarioEl problema aparece cuando el volumen y la frecuencia de estos envíos superan las funciones básicas del celular y se realizan sin una acción directa del usuario. Allí surgen las principales preocupaciones vinculadas a la privacidad y la ciberseguridad.Uno de los puntos críticos son los identificadores publicitarios y de dispositivo, que no son esenciales para el funcionamiento del equipo, pero permiten a empresas y terceros vincular la actividad entre aplicaciones, construir perfiles de comportamiento y realizar seguimientos prolongados.También entran en juego las señales de ubicación. Incluso con el GPS desactivado, los smartphones pueden transmitir datos aproximados a partir de redes wifi, Bluetooth y antenas cercanas, lo que amplía la huella digital y permite reconstruir patrones de movimiento.A esto se suma el envío constante de datos de análisis y diagnóstico en segundo plano, como tiempos de uso de aplicaciones, eventos del sistema y señales de comportamiento. En muchos casos, estas opciones están activadas por defecto y son difíciles de deshabilitar por completo.“Cada identificador o señal de telemetría es una pieza más de un rompecabezas mayor. Cuando se combinan, pueden revelar patrones sensibles y exponer al usuario a rastreos o perfilamientos sin que lo note”, advirtió el especialista.Cómo reducir el rastreo automático del celularDesde la perspectiva de la ciberseguridad, los expertos recomiendan revisar la configuración del dispositivo para limitar la exposición de datos personales. Entre las medidas más habituales se destacan la revisión de permisos innecesarios en las aplicaciones, la restricción del uso de datos en segundo plano y la desactivación de anuncios personalizados.“El mayor error es asumir que la configuración predeterminada es segura”, sostuvo Briedis. Según indicó, una gestión más consciente de los permisos y el uso de herramientas de seguridad puede reducir de manera significativa el rastreo silencioso que ocurre mientras el usuario no interactúa con su teléfono.  La Voz