Juicio histórico a Meta y Google: acusan a las redes de diseñar productos para crear adicción en niños
Histórico. Este lunes 9 de febrero dio inicio en un tribunal de Los Ángeles, Estados Unidos, un juicio civil sin precedentes contra los gigantes tecnológicos Meta (matriz de Instagram y Facebook) y Google (propietaria de YouTube).
La demanda sostiene que estas compañías son responsables de los daños a la salud mental que sufren los niños y adolescentes al utilizar sus plataformas.
El litigio, que podría extenderse entre seis y ocho semanas, marca la primera vez que estas empresas deben defenderse ante un jurado por acusaciones de este tipo. El resultado podría redefinir las regulaciones sobre el uso de la tecnología por parte de menores a nivel global y sentar un precedente legal sobre la responsabilidad corporativa en el entorno digital.
“La adicción es rentable”: el argumento de los demandantes
Durante los alegatos iniciales, Mark Lanier, abogado de la parte acusadora, presentó una postura contundente ante el jurado. “Este caso trata sobre dos de las empresas más ricas de la historia que han creado adicción en el cerebro de los niños”, afirmó el letrado.
Lanier sostuvo que las compañías no actuaron por casualidad, sino que diseñaron “máquinas” con el propósito específico de generar dependencia. “Voy a mostrarles pruebas de que lo hicieron a propósito, porque la adicción es rentable”, agregó el abogado en su presentación.

La demanda alega que las plataformas utilizan técnicas conductuales y neurobiológicas, similares a las de las máquinas tragamonedas o la industria del tabaco, para maximizar el tiempo de permanencia de los usuarios jóvenes y así impulsar los ingresos publicitarios.
El caso testigo y las secuelas en la salud mental
El juicio se centra en el caso de una joven de 19 años, identificada bajo las iniciales “KGM”. La demandante afirma que el uso de las redes sociales desde una edad temprana le provocó una adicción a la tecnología que exacerbó cuadros de depresión y pensamientos suicidas.
Según los abogados, características específicas como el “feed infinito” de Instagram, donde los usuarios buscan validación social, o la reproducción automática de videos en YouTube, son herramientas deliberadas para impedir que los jóvenes dejen de mirar las pantallas.
“Los demandantes no son meramente daño colateral de un producto”, reza el texto de la demanda. El escrito legal argumenta que los menores son “víctimas directas” de decisiones de diseño intencionales que fomentan tendencias autodestructivas.
La defensa de Meta y Google
Las empresas tecnológicas han rechazado categóricamente las acusaciones. Un portavoz de Meta declaró que la compañía está en “fuerte desacuerdo” con lo planteado y aseguró que la evidencia demostrará su compromiso con el apoyo a los jóvenes.
Por su parte, José Castañeda, vocero de Google, calificó las acusaciones contra YouTube como “simplemente falsas”. La empresa sostiene que proporcionar una experiencia segura y saludable a los jóvenes siempre ha sido fundamental en su trabajo.
Meta argumentó en un comunicado reciente que la salud mental es un problema “profundamente complejo y multifacético”. La compañía señaló que atribuir los desafíos de los adolescentes a un solo factor ignora otros estresantes como la presión académica y las condiciones socioeconómicas.

Acuerdos previos y testigos de alto perfil
Originalmente, las plataformas TikTok y Snap (dueña de Snapchat) también figuraban como demandadas en este proceso. Sin embargo, ambas compañías llegaron a acuerdos extrajudiciales por sumas no reveladas antes del inicio del juicio, quedando fuera del litigio actual.
Se espera que el juicio cuente con testimonios de alto impacto. Mark Zuckerberg, CEO de Meta, y Adam Mosseri, director ejecutivo de Instagram, figuran entre los ejecutivos que podrían testificar. También se prevé la comparecencia de Neil Mohan, director de YouTube.
Expertos legales han comparado la estrategia de los demandantes con los históricos juicios contra las tabacaleras en la década de 1990. En aquel entonces, las litigaciones resultaron en acuerdos multimillonarios y restricciones severas a la publicidad de cigarrillos.
Un escenario legal complejo en Estados Unidos
Este juicio en Los Ángeles no es un hecho aislado. En paralelo, comenzó otro proceso en Nuevo México que acusa a Meta de no proteger a los usuarios jóvenes de la explotación sexual y el acoso en sus plataformas.
Además, existen demandas federales y estatales impulsadas por más de 40 fiscales generales y diversos distritos escolares. Estas acciones legales buscan responsabilizar a las redes sociales por contribuir a la crisis de salud mental juvenil y alterar el entorno educativo.
El veredicto de este caso podría influir en miles de demandas similares que esperan su turno en los tribunales, marcando un punto de inflexión en la relación entre las grandes tecnológicas, la ley y la protección de la infancia.
Histórico. Este lunes 9 de febrero dio inicio en un tribunal de Los Ángeles, Estados Unidos, un juicio civil sin precedentes contra los gigantes tecnológicos Meta (matriz de Instagram y Facebook) y Google (propietaria de YouTube). La demanda sostiene que estas compañías son responsables de los daños a la salud mental que sufren los niños y adolescentes al utilizar sus plataformas.El litigio, que podría extenderse entre seis y ocho semanas, marca la primera vez que estas empresas deben defenderse ante un jurado por acusaciones de este tipo. El resultado podría redefinir las regulaciones sobre el uso de la tecnología por parte de menores a nivel global y sentar un precedente legal sobre la responsabilidad corporativa en el entorno digital.“La adicción es rentable”: el argumento de los demandantesDurante los alegatos iniciales, Mark Lanier, abogado de la parte acusadora, presentó una postura contundente ante el jurado. “Este caso trata sobre dos de las empresas más ricas de la historia que han creado adicción en el cerebro de los niños”, afirmó el letrado.Lanier sostuvo que las compañías no actuaron por casualidad, sino que diseñaron “máquinas” con el propósito específico de generar dependencia. “Voy a mostrarles pruebas de que lo hicieron a propósito, porque la adicción es rentable”, agregó el abogado en su presentación.La demanda alega que las plataformas utilizan técnicas conductuales y neurobiológicas, similares a las de las máquinas tragamonedas o la industria del tabaco, para maximizar el tiempo de permanencia de los usuarios jóvenes y así impulsar los ingresos publicitarios.El caso testigo y las secuelas en la salud mentalEl juicio se centra en el caso de una joven de 19 años, identificada bajo las iniciales “KGM”. La demandante afirma que el uso de las redes sociales desde una edad temprana le provocó una adicción a la tecnología que exacerbó cuadros de depresión y pensamientos suicidas.Según los abogados, características específicas como el “feed infinito” de Instagram, donde los usuarios buscan validación social, o la reproducción automática de videos en YouTube, son herramientas deliberadas para impedir que los jóvenes dejen de mirar las pantallas.“Los demandantes no son meramente daño colateral de un producto”, reza el texto de la demanda. El escrito legal argumenta que los menores son “víctimas directas” de decisiones de diseño intencionales que fomentan tendencias autodestructivas.La defensa de Meta y GoogleLas empresas tecnológicas han rechazado categóricamente las acusaciones. Un portavoz de Meta declaró que la compañía está en “fuerte desacuerdo” con lo planteado y aseguró que la evidencia demostrará su compromiso con el apoyo a los jóvenes.Por su parte, José Castañeda, vocero de Google, calificó las acusaciones contra YouTube como “simplemente falsas”. La empresa sostiene que proporcionar una experiencia segura y saludable a los jóvenes siempre ha sido fundamental en su trabajo.Meta argumentó en un comunicado reciente que la salud mental es un problema “profundamente complejo y multifacético”. La compañía señaló que atribuir los desafíos de los adolescentes a un solo factor ignora otros estresantes como la presión académica y las condiciones socioeconómicas.Acuerdos previos y testigos de alto perfilOriginalmente, las plataformas TikTok y Snap (dueña de Snapchat) también figuraban como demandadas en este proceso. Sin embargo, ambas compañías llegaron a acuerdos extrajudiciales por sumas no reveladas antes del inicio del juicio, quedando fuera del litigio actual.Se espera que el juicio cuente con testimonios de alto impacto. Mark Zuckerberg, CEO de Meta, y Adam Mosseri, director ejecutivo de Instagram, figuran entre los ejecutivos que podrían testificar. También se prevé la comparecencia de Neil Mohan, director de YouTube.Expertos legales han comparado la estrategia de los demandantes con los históricos juicios contra las tabacaleras en la década de 1990. En aquel entonces, las litigaciones resultaron en acuerdos multimillonarios y restricciones severas a la publicidad de cigarrillos.Un escenario legal complejo en Estados UnidosEste juicio en Los Ángeles no es un hecho aislado. En paralelo, comenzó otro proceso en Nuevo México que acusa a Meta de no proteger a los usuarios jóvenes de la explotación sexual y el acoso en sus plataformas.Además, existen demandas federales y estatales impulsadas por más de 40 fiscales generales y diversos distritos escolares. Estas acciones legales buscan responsabilizar a las redes sociales por contribuir a la crisis de salud mental juvenil y alterar el entorno educativo.El veredicto de este caso podría influir en miles de demandas similares que esperan su turno en los tribunales, marcando un punto de inflexión en la relación entre las grandes tecnológicas, la ley y la protección de la infancia. La Voz
