Los elogios del DT de Central Córdoba para Instituto en el debut del DT Diego Flores
Fue fura autocrítica de Lucas Pusineri tras la derrota: “Instituto nos pegó una piña de la que no pudimos recuperarnos”. El entrenador analizó con crudeza el rendimiento de su equipo frente a Instituto, reconoció la superioridad del rival desde los primeros minutos y afirmó que trabajará intensamente para revertir el presente futbolístico y recuperar la competitividad.
La derrota frente al conjunto cordobés dejó un sabor amargo y varias preguntas sin respuesta inmediata para el cuerpo técnico que encabeza Lucas Pusineri. En una conferencia de prensa marcada por la franqueza y el análisis táctico, el entrenador evitó las excusas y describió con claridad el impacto que tuvo el desarrollo del encuentro en sus dirigidos.
Según sus propias palabras, el golpe fue temprano y determinante: “Instituto nos pegó una piña a los tres minutos y no nos pudimos recuperar”.
Ese gol inicial desarticuló cualquier plan previo y obligó al equipo a moverse en la incertidumbre durante el resto del partido. Pusineri admitió que la superioridad del rival fue evidente de principio a fin y señaló que su equipo no encontró las herramientas para contrarrestar el planteo.
“Fue superior Instituto. No tuvimos las posibilidades de neutralizar”, expresó el DT, dejando en claro que el dominio del local marcó la diferencia.
Dificultades tácticas y falta de control
Uno de los aspectos más críticos remarcados por el entrenador fue la incapacidad de su equipo para adaptarse al desarrollo del juego, incluso después de intentar variantes desde el banco. Explicó que el cuerpo técnico buscó soluciones mediante cambios en el esquema, aunque sin resultados concretos.
“Modificamos el dibujo y nos costó”, dijo, en referencia a una estructura que no logró afirmarse frente a la presión de Instituto.
La falta de control del partido fue el síntoma principal de una tarde adversa. Para Pusineri, el origen del problema estuvo en la posesión de la pelota. El DT fue claro: sin ese recurso esencial, el equipo nunca pudo aspirar a torcer el resultado.
“Cuando no podés tener la pelota y no podés hacerla circular, pasa esto”. Esa ausencia de juego asociado anuló cualquier posibilidad de generar peligro y expuso al equipo a la intensidad del rival.
Un futuro basado en el trabajo y la resiliencia
El clima en el vestuario tras el final reflejó la dureza del momento. Pusineri admitió el impacto emocional que dejó el rendimiento colectivo: “Nos vamos dolidos”. También advirtió que el nivel de competitividad mostrado quedó por debajo de lo que exige el torneo en este tramo.
Aun así, el entrenador ya puso el foco en lo que viene. Con la intención de corregir errores y recomponer el ánimo del plantel, se comprometió a redoblar esfuerzos en los entrenamientos.
“Trataremos de trabajar para poder reparar en esta situación. Hay que revertir a futuro”, sostuvo, dejando un mensaje de reconstrucción hacia los hinchas. Para el técnico, la ruta hacia la recuperación está marcada por la autocrítica y el trabajo constante, con el objetivo de que la “piña” recibida en Córdoba sea solo un obstáculo en el camino.
Fue fura autocrítica de Lucas Pusineri tras la derrota: “Instituto nos pegó una piña de la que no pudimos recuperarnos”. El entrenador analizó con crudeza el rendimiento de su equipo frente a Instituto, reconoció la superioridad del rival desde los primeros minutos y afirmó que trabajará intensamente para revertir el presente futbolístico y recuperar la competitividad.La derrota frente al conjunto cordobés dejó un sabor amargo y varias preguntas sin respuesta inmediata para el cuerpo técnico que encabeza Lucas Pusineri. En una conferencia de prensa marcada por la franqueza y el análisis táctico, el entrenador evitó las excusas y describió con claridad el impacto que tuvo el desarrollo del encuentro en sus dirigidos. Según sus propias palabras, el golpe fue temprano y determinante: “Instituto nos pegó una piña a los tres minutos y no nos pudimos recuperar”.Ese gol inicial desarticuló cualquier plan previo y obligó al equipo a moverse en la incertidumbre durante el resto del partido. Pusineri admitió que la superioridad del rival fue evidente de principio a fin y señaló que su equipo no encontró las herramientas para contrarrestar el planteo. “Fue superior Instituto. No tuvimos las posibilidades de neutralizar”, expresó el DT, dejando en claro que el dominio del local marcó la diferencia.Dificultades tácticas y falta de controlUno de los aspectos más críticos remarcados por el entrenador fue la incapacidad de su equipo para adaptarse al desarrollo del juego, incluso después de intentar variantes desde el banco. Explicó que el cuerpo técnico buscó soluciones mediante cambios en el esquema, aunque sin resultados concretos. “Modificamos el dibujo y nos costó”, dijo, en referencia a una estructura que no logró afirmarse frente a la presión de Instituto.La falta de control del partido fue el síntoma principal de una tarde adversa. Para Pusineri, el origen del problema estuvo en la posesión de la pelota. El DT fue claro: sin ese recurso esencial, el equipo nunca pudo aspirar a torcer el resultado. “Cuando no podés tener la pelota y no podés hacerla circular, pasa esto”. Esa ausencia de juego asociado anuló cualquier posibilidad de generar peligro y expuso al equipo a la intensidad del rival.Un futuro basado en el trabajo y la resilienciaEl clima en el vestuario tras el final reflejó la dureza del momento. Pusineri admitió el impacto emocional que dejó el rendimiento colectivo: “Nos vamos dolidos”. También advirtió que el nivel de competitividad mostrado quedó por debajo de lo que exige el torneo en este tramo.Aun así, el entrenador ya puso el foco en lo que viene. Con la intención de corregir errores y recomponer el ánimo del plantel, se comprometió a redoblar esfuerzos en los entrenamientos. “Trataremos de trabajar para poder reparar en esta situación. Hay que revertir a futuro”, sostuvo, dejando un mensaje de reconstrucción hacia los hinchas. Para el técnico, la ruta hacia la recuperación está marcada por la autocrítica y el trabajo constante, con el objetivo de que la “piña” recibida en Córdoba sea solo un obstáculo en el camino. La Voz
