Gustavo Rivara: En el Helicoide todo el mundo sabe cuándo entra y desconoce cuándo saldrá
El argentino que permaneció detenido por el régimen venezolano y recuperó la libertad días atrás, Gustavo Rivara, contó a La Voz en Vivo cómo pasó un año en el Helicoide.
Contó que su infancia estuvo ligada a Córdoba porque su padre trabajaba en la automotriz Renault: “Soy de Buenos Aires, mi papá trabajaba en Renault. Todos los años iba a los campamentos en Córdoba”.
Desde Colombia, Rivara recordó cómo fue apresado en Venezuela por filmar un video y sostuvo que imaginaba una solución democrática para ese país.
“Entré ilegal a Caracas y sabía el peligro que corría. De manera legal no me dejaban entrar”, agregó y enfatizó: “No cometí ningún delito”.
Cómo fueron sus días en el Helicoide
Consultado sobre sus días detenido, recordó: “Comíamos una fruta a la semana y sufríamos falta de azúcares en el cuerpo. Padecí un desmayo. Hacía dos veces al día ejercicio, es una rutina que uno busca para no volverse loco”.
“Estuve un año incomunicado, mi familia no sabía dónde estaba o si yo estaba vivo. Ellos a los enemigos los tratan así”, agregó.
Y, cerró: ““En el Helicoide, todo el mundo sabe cuándo entra y no cuándo va a salir. Cuando se destape la olla de todo lo que han hecho, muchos van a caer”.
El argentino que permaneció detenido por el régimen venezolano y recuperó la libertad días atrás, Gustavo Rivara, contó a La Voz en Vivo cómo pasó un año en el Helicoide.Contó que su infancia estuvo ligada a Córdoba porque su padre trabajaba en la automotriz Renault: “Soy de Buenos Aires, mi papá trabajaba en Renault. Todos los años iba a los campamentos en Córdoba”.Desde Colombia, Rivara recordó cómo fue apresado en Venezuela por filmar un video y sostuvo que imaginaba una solución democrática para ese país.“Entré ilegal a Caracas y sabía el peligro que corría. De manera legal no me dejaban entrar”, agregó y enfatizó: “No cometí ningún delito”.Cómo fueron sus días en el HelicoideConsultado sobre sus días detenido, recordó: “Comíamos una fruta a la semana y sufríamos falta de azúcares en el cuerpo. Padecí un desmayo. Hacía dos veces al día ejercicio, es una rutina que uno busca para no volverse loco”.“Estuve un año incomunicado, mi familia no sabía dónde estaba o si yo estaba vivo. Ellos a los enemigos los tratan así”, agregó.Y, cerró: ““En el Helicoide, todo el mundo sabe cuándo entra y no cuándo va a salir. Cuando se destape la olla de todo lo que han hecho, muchos van a caer”. La Voz
