Buscan en México a 23 presos que se fugaron en medio de la ola de violencia narco que siguió a la muerte de “El Mencho”
CIUDAD DE MÉXICO.– La caída del líder criminal Nemesio Oseguera, alias “El Mencho”, el pasado domingo, desató una crisis de seguridad sin precedentes en México que tuvo uno de sus episodios más críticos en la cárcel regional de Puerto Vallarta, donde se produjo una fuga de 23 presos.

El asalto al Centro Integral de Justicia Regional ocurrió ese mismo día, cuando un comando de hombres armados irrumpió en las instalaciones con una táctica de choque directa. Los atacantes utilizaron un vehículo de gran porte para embestir y derribar el portón principal del complejo penitenciario. Tras el impacto, abrieron fuego contra el edificio, lo cual generó un caos inmediato en el perímetro. Este ataque exterior provocó un motín espontáneo entre los reclusos.
La violencia dentro de los muros dificultó la respuesta de los cuerpos de seguridad, ya que la riña interna sirvió como distracción y cobertura para el plan de fuga. En medio de estos enfrentamientos, murió un custodio de la prisión. El recuento oficial, tras el pase de lista el lunes, confirmó que 23 presos lograron escapar de la instalación y se encuentran en paradero desconocido.
El contexto de esta fuga es de extrema tensión nacional. La muerte del líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) en un operativo militar en Tapalpa, donde también murieron dos de sus escoltas, fue el detonante de una ola de represalias en todo el país.
El balance global de esta jornada de terror asciende a más de 70 fallecidos, entre los cuales figuran 25 miembros de la Guardia Nacional y 34 delincuentes. Además, se registraron más de 250 bloqueos de carreteras con vehículos incendiados, lo cual retrasó la llegada de refuerzos militares a la prisión de Puerto Vallarta.
En cuanto a la búsqueda de los 23 fugitivos, las autoridades mexicanas lanzaron un operativo de rastreo masivo que no tiene descanso. Actualmente, el despliegue cuenta con la presencia de 10.000 soldados en todo el territorio nacional. Específicamente en el estado de Jalisco, la fuerza operativa alcanzó los 9.500 efectivos tras el envío de 2500 militares adicionales para reforzar a los 7000 que ya patrullaban la entidad.
La prioridad de estas tropas es el control de las vías de comunicación y la vigilancia extrema en las zonas aledañas al centro penitenciario para evitar que los reclusos abandonen la región.
La situación en Puerto Vallarta es de alerta máxima. Mientras el ejército patrulla las zonas turísticas, los visitantes permanecen en sus hoteles ante el riesgo de nuevos ataques. Algunos turistas estadounidenses relataron la visión de densas columnas de humo negro sobre la bahía debido a los incendios provocados por las bandas criminales.
Por su parte, el gobierno estatal anunció que, aunque el orden en la prisión ya se restauró y la vigilancia fue reforzada, las actividades escolares permanecieron suspendidas por dos días como medida de precaución.
Ayuda estadounidense
La inteligencia de Estados Unidos desempeñó un papel clave en la localización previa de “El Mencho”, gracias al seguimiento de una de sus parejas sentimentales, y ahora colabora de forma estrecha para monitorear cualquier reestructuración del cártel tras la fuga de sus integrantes.
El gabinete de seguridad vigila con atención a los mandos medios del grupo criminal, ya que existe el temor de que los reos prófugos se reintegren a las células operativas para ejecutar nuevas venganzas.
La búsqueda continúa en brechas y caminos rurales de Jalisco y Michoacán. El gobernador de la entidad, Pablo Lemus, confirmó que el miércoles se reanudarán las clases, pero la presencia militar se mantendrá activa por tiempo indefinido. Los 23 hombres en fuga representan la mayor amenaza para la estabilidad de la zona, mientras la población civil intenta recuperar la normalidad en medio del miedo y el rastro de la violencia.
Agencias AP y Reuters
Un grupo armado embistió el portón de la prisión de Puerto Vallarta y abrió fuego para facilitar la evasión; el episodio ocurrió horas después de la muerte del líder del CJNG y en medio de enfrentamientos que dejaron más de 70 muertos en el país LA NACION
