Nuevo polo gourmet en un barrio que no para de crecer
“Siento que esta zona va a ser como el nuevo Palermo, pero el Palermo de cuando yo trabajaba en ese barrio en el año 2000, en el que tenías que caminar cuatro cuadras para dar con un restaurante. Núñez tiene ese encanto. Cuando nosotros llegamos, casi al mismo tiempo que Evelia en 2024, ya estaban los chicos de Piedra Pasillo y no mucho más. Se está armando un polo que todavía es walking distance, pero que está creciendo un montón, a la vez que está cambiando su perfil, para hacerse más gastronómico. Ya tenemos la gran aceptación de la gente”, sostiene Leo Lanussol, reconocido chef de Ness.
Para él, una de las piezas clave de este circuito en gestación es que el proceso de desarrollo de Núnez no es solo culinario: “La gente se está viniendo para este lado en busca de tranquilidad, porque todavía Nuñez tiene esa cosa de barrio. También están llegando muchísimas oficinas, de financieras y grandes empresas digitales”.
“Núñez y su gente tienen una ambigüedad divina: los tiempos de provincia junto a la curiosidad de la capital: les interesa explorar y se adaptan a diferentes propuestas”, advierte por su parte Giuliana Quispe, del restaurante Infame.
El resultado es que las opciones para almorzar y cenar se multiplican –incluso con una barra japonesa–-, al igual que las cuevas cafeteras de especialidad y las terrazas para un after en la vereda o para una porción de pizza de parado, al estilo de Nueva York.
A su vez, son cada vez más numerosos los bares de vinos naturales y los restaurantes de autor que se integran al nuevo mapa de salidas de este Núñez súper renovado, portador del sello distintivo de polo gastronómico en vías de consolidación.
Infame: 3 de Febrero 3620

Platos para compartir y una cuidada selección de vinos son los ejes de este sitio que le escapa a la definición tradicional de restaurante, para acercarse más al concepto de bar de vinos moderno, donde la comida y la bebida se entrelazan para crear una experiencia social. Sin dudas, mandan las mesas compartidas.
Kalis Pizza: O’Higgins 3578

Destacada entre las mejores pizzerías por la publicación Time Out, abrió hace un año y se posicionó con su estilo neoyorquino. Desde la calle, la esquina vidriada deja espiar lo que sucede dentro, donde la gente se reúne a comer por slice: las porciones finas, crocantes y jugosas que son ideales para picotear de pie.
Ness: Grecia 3691
El taller mecánico al que llegaban camiones de soda se transformó en un exclusivo restaurante a leña: sin gas, todo pasa por el fuego. Tampoco hay bordes, porque la cocina está integrada al comedor, el bar de vinos al restaurante y la vereda al espacio comunitario, para dialogar con los vecinos. Un dato que lo posiciona aún más: fue uno de los elegidos por Bad Bunny durante su gira por Buenos Aires.
Griega Café: Grecia 3596

Esta parada cafetera es un rincón cálido donde una buena taza y pastelería casera te abrazan. Para un recreo de café de especialidad con una pausa dulce con unas cookies de pistacho y choco blanco, o con un alfajor de limón y frutos rojos, o sablée de chocolate intenso, relleno de una cremosa capuchina y toffee.
Garabato Bistró: O’Higgins 3424

La noche de Núnez pasa por este neo-bistró con reminiscencias tan francesas como argentinas. La apertura de Lucas Canga y Clara Corso es la última gran incorporación del circuito y abre sus reservas cada 14 días. Sorprende con platos como rana, caviar y creme fraiche; o matambrito de cerdo, nduja y mejillones.
Kuarto: Crisólogo Larralde 1959

Café de especialidad y cosas ricas en esta ventana cafetera vecina al túnel de Larralde. Opciones veganas y sin gluten, corazón pet-friendly y servicio de molienda en el momento. Imperdibles el pan de chocolate, el roll de queso, los budines y scons entre otras propuestas.
Vereda Adentro: 11 de Septiembre de 1888

Un bar de vinos naturales llevado adelante por tres mujeres. “Tenemos un bar en una esquina de tan solo 27 metros cuadrados con una vereda grande adonde la gente le gusta venir a pasar un buen momento, tanto en pareja, como con amigos, familia, o por su cuenta”, cuentan Tania, Lucía y Pamela.
Iki Barra Japonesa: Av. Libertador 7290

Esta barra japonesa se esconde en plena Avenida Libertador, como un refugio urbano que deleita con delicias orientales. La frescura del día y la técnica del itamae protagonizan un espacio íntimo donde la ciudad parece bajar un cambio, a la vera de torres residenciales y corporativas.
En torno a Crisólogo Larralde, entre Libertador y Cabildo, toma forma un circuito de ritmo tranquilo LA NACION
