La fortuna de Maduro
El narcotráfico sigue siendo en Venezuela un actor peligroso que el régimen encabezado por Nicolás Maduro asumió como negocio y en el que han incursionado altos funcionarios de la dictadura chavista a cambio de dinero, impunidad y protección. La caída de Maduro abre la puerta al potencial fin de un régimen criminal que convirtió el narcotráfico en política de Estado.
El chavismo ha creado grandes redes de corrupción, pagando a dirigentes políticos, militares, policías, alcaldes, legisladores y funcionarios del poder judicial para obtener protección y mantener operativas las rutas por donde traficar la droga. Ese modelo de país que los Estados Unidos buscan desarticular ha sido el motor financiero de la toma y permanencia en el poder, el combustible de alianzas criminales y el blindaje de proyectos autoritarios que generaron para Maduro y sus secuaces incalculables ganancias, todas ellas ilícitas.
Tras su captura por las fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero, ha aumentado el interés en la riqueza acumulada a lo largo de los años por el líder chavista, incluyendo aviones privados, joyas y otras propiedades distribuidas por todo el mundo, incluso con la ayuda de testaferros, según las autoridades estadounidenses. De hecho, tras la extracción, Suiza ordenó bloquear los activos de Maduro y de 36 de sus allegados ante eventuales fugas. Con una de las mayores reservas de oro del mundo, solo en los primeros años del régimen, unas 113 toneladas de lingotes de oro habían arribado a Suiza. Si la investigación determina que todos esos fondos se obtuvieron ilícitamente, deberían ser devueltos a la ciudadanía venezolana.
En los últimos días de 2025 Maduro afirmó que su única posesión era “una cuentica de ahorro” y que percibía “dos petros” (cerca de 120 dólares) mensuales. La frase no solo fue cuestionada por su tono, sino porque el petro dejó de existir oficialmente en enero de 2024, mientras el salario mínimo en Venezuela ronda los 130 bolívares y cerca del 90% de la población vive en la pobreza.
Organizaciones como Transparencia Venezuela y medios internacionales han calculado que los bienes vinculados a Maduro y a su círculo superarían los 3800 millones de dólares, una cifra asociada a redes de corrupción, desvío de recursos públicos, comercio ilegal de oro y otras actividades ilícitas. Ese monto, según los investigadores, apenas representaría una parte del patrimonio real acumulado durante más de dos décadas de control político por él y sus cómplices.
Informes de ONG y medios de comunicación indican que Maduro posee varias residencias en Miami, ubicadas en zonas exclusivas como Coral Gables y Sunny Isles Beach, así como villas en República Dominicana sujetas, en la actualidad, a órdenes de confiscación emanadas de la justicia de los Estados Unidos.
En agosto de 2025, la fiscal Pam Bondi informó que las autoridades estadounidenses incautaron bienes vinculados con el exmandatario, incluyendo mansiones, aeronaves, autos de lujo y joyas, por una suma que ronda los 700 millones de dólares.
Mientras Maduro insistió en presentarse como un mandatario sin ambiciones materiales, las acciones judiciales, las incautaciones internacionales y los datos difundidos por organismos de control continúan ampliando la distancia entre su payasesco discurso público y la magnitud de la fortuna que distintas investigaciones les atribuyen a él y a su entorno.
El narcotráfico sigue siendo en Venezuela un actor peligroso que el régimen encabezado por Nicolás Maduro asumió como negocio y en el que han incursionado altos funcionarios de la dictadura chavista a cambio de dinero, impunidad y protección. La caída de Maduro abre la puerta al potencial fin de un régimen criminal que convirtió el narcotráfico en política de Estado.El chavismo ha creado grandes redes de corrupción, pagando a dirigentes políticos, militares, policías, alcaldes, legisladores y funcionarios del poder judicial para obtener protección y mantener operativas las rutas por donde traficar la droga. Ese modelo de país que los Estados Unidos buscan desarticular ha sido el motor financiero de la toma y permanencia en el poder, el combustible de alianzas criminales y el blindaje de proyectos autoritarios que generaron para Maduro y sus secuaces incalculables ganancias, todas ellas ilícitas.Tras su captura por las fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero, ha aumentado el interés en la riqueza acumulada a lo largo de los años por el líder chavista, incluyendo aviones privados, joyas y otras propiedades distribuidas por todo el mundo, incluso con la ayuda de testaferros, según las autoridades estadounidenses. De hecho, tras la extracción, Suiza ordenó bloquear los activos de Maduro y de 36 de sus allegados ante eventuales fugas. Con una de las mayores reservas de oro del mundo, solo en los primeros años del régimen, unas 113 toneladas de lingotes de oro habían arribado a Suiza. Si la investigación determina que todos esos fondos se obtuvieron ilícitamente, deberían ser devueltos a la ciudadanía venezolana.En los últimos días de 2025 Maduro afirmó que su única posesión era “una cuentica de ahorro” y que percibía “dos petros” (cerca de 120 dólares) mensuales. La frase no solo fue cuestionada por su tono, sino porque el petro dejó de existir oficialmente en enero de 2024, mientras el salario mínimo en Venezuela ronda los 130 bolívares y cerca del 90% de la población vive en la pobreza.Organizaciones como Transparencia Venezuela y medios internacionales han calculado que los bienes vinculados a Maduro y a su círculo superarían los 3800 millones de dólares, una cifra asociada a redes de corrupción, desvío de recursos públicos, comercio ilegal de oro y otras actividades ilícitas. Ese monto, según los investigadores, apenas representaría una parte del patrimonio real acumulado durante más de dos décadas de control político por él y sus cómplices.Informes de ONG y medios de comunicación indican que Maduro posee varias residencias en Miami, ubicadas en zonas exclusivas como Coral Gables y Sunny Isles Beach, así como villas en República Dominicana sujetas, en la actualidad, a órdenes de confiscación emanadas de la justicia de los Estados Unidos.En agosto de 2025, la fiscal Pam Bondi informó que las autoridades estadounidenses incautaron bienes vinculados con el exmandatario, incluyendo mansiones, aeronaves, autos de lujo y joyas, por una suma que ronda los 700 millones de dólares.Mientras Maduro insistió en presentarse como un mandatario sin ambiciones materiales, las acciones judiciales, las incautaciones internacionales y los datos difundidos por organismos de control continúan ampliando la distancia entre su payasesco discurso público y la magnitud de la fortuna que distintas investigaciones les atribuyen a él y a su entorno. LA NACION
