INTERNACIONALES

Vive desde hace más de veinte años en un avión abandonado de 100 mil dólares: su historia

Desde hace más de dos décadas, un hombre vive de manera permanente en el fuselaje de un avión abandonado, valuado en unos 100 mil dólares, ubicado en medio de un bosque, en la ciudad de Portland, Estados Unidos.

La historia se dio a conocer mediante el propio protagonista, Bruce Campbell, quien documentó todo el proceso de transformación del avión en su sitio web personal. Además, en el blog comparte también su experiencia en el día a día en la particular vivienda.

El hombre decidió instalarse allí luego de adquirir la aeronave fuera de servicio y trasladarla a un terreno natural, lejos de centros urbanos.

Con el paso de los años, convirtió el interior del avión en un espacio habitable, funcional y adaptado a sus necesidades cotidianas.

En el interior, Campbell tiene un sillón cama, una cocina básica y una ducha improvisada. (Foto: airplanehome.com)

Un hogar poco convencional en plena naturaleza

El avión, que alguna vez estuvo en funcionamiento, fue modificado para ser utilizado como vivienda. En su interior, el hombre instaló una cama, espacios de guardado, cocina básica, ducha y sectores destinados a la vida diaria. Además, tiene un lavarropas y usa un carrito de avión como despensa.

Bruce Campbell compró un avión y lo transformó en su casa. (Foto: airplanehome.com)

Según relató, la decisión de mudarse a ese entorno respondió a la búsqueda de una vida más simple y alejada del ritmo urbano. “Es tranquilo, no hay ruido y estoy en contacto permanente con la naturaleza”, explicó en distintas entrevistas.

La ubicación, rodeada de árboles y lejos de caminos principales, le permite mantener privacidad y un estilo de vida autosuficiente.

Cuánto gasta en su día a día

Campbell adquirió el avión en 1999 a cambio de 100 mil dólares. El Boeing pertenecía a la aerolínea griega Olympic Airways, y para transportarlo hasta Portland fue necesario desmontar las alas y la cola, lo que sumó 120 mil dólares más a la cuenta.

Además de ser una casa exótica, la vivienda de Bruce Campbell es extremadamente económica: al ser dueño del terreno y del avión no paga ni alquiler ni otros servicios, por lo que sus gastos mensuales rondan los 370 dólares.

Una elección durante dos décadas

A lo largo de más de 20 años, el hombre mantuvo su rutina en el avión, enfrentando condiciones climáticas adversas y resolviendo los desafíos que implica vivir en una estructura no pensada originalmente como vivienda.

El mantenimiento del fuselaje y la adaptación a las estaciones del año fueron claves para sostener el proyecto en el tiempo. Con recursos limitados, realizó arreglos y mejoras para garantizar condiciones mínimas de confort y seguridad.

“No es una vida para cualquiera, pero para mí funciona”, sostuvo al describir su experiencia.

La casa de Campbell se convirtió en un punto de interés y muchas personas viajan a conocerla. (Foto: airplanehome.com)

Las imágenes del avión convertido en casa y el relato de su habitante generaron reacciones en redes sociales. Muchos usuarios destacaron la creatividad y la decisión de romper con los modelos tradicionales de vivienda, mientras que otros cuestionaron la viabilidad y seguridad de ese estilo de vida.

A más de dos décadas de haberse instalado en el avión, el hombre asegura que no planea mudarse.

​Desde hace más de dos décadas, un hombre vive de manera permanente en el fuselaje de un avión abandonado, valuado en unos 100 mil dólares, ubicado en medio de un bosque, en la ciudad de Portland, Estados Unidos.La historia se dio a conocer mediante el propio protagonista, Bruce Campbell, quien documentó todo el proceso de transformación del avión en su sitio web personal. Además, en el blog comparte también su experiencia en el día a día en la particular vivienda.El hombre decidió instalarse allí luego de adquirir la aeronave fuera de servicio y trasladarla a un terreno natural, lejos de centros urbanos. Con el paso de los años, convirtió el interior del avión en un espacio habitable, funcional y adaptado a sus necesidades cotidianas.Un hogar poco convencional en plena naturalezaEl avión, que alguna vez estuvo en funcionamiento, fue modificado para ser utilizado como vivienda. En su interior, el hombre instaló una cama, espacios de guardado, cocina básica, ducha y sectores destinados a la vida diaria. Además, tiene un lavarropas y usa un carrito de avión como despensa.Según relató, la decisión de mudarse a ese entorno respondió a la búsqueda de una vida más simple y alejada del ritmo urbano. “Es tranquilo, no hay ruido y estoy en contacto permanente con la naturaleza”, explicó en distintas entrevistas.La ubicación, rodeada de árboles y lejos de caminos principales, le permite mantener privacidad y un estilo de vida autosuficiente.Cuánto gasta en su día a díaCampbell adquirió el avión en 1999 a cambio de 100 mil dólares. El Boeing pertenecía a la aerolínea griega Olympic Airways, y para transportarlo hasta Portland fue necesario desmontar las alas y la cola, lo que sumó 120 mil dólares más a la cuenta.Además de ser una casa exótica, la vivienda de Bruce Campbell es extremadamente económica: al ser dueño del terreno y del avión no paga ni alquiler ni otros servicios, por lo que sus gastos mensuales rondan los 370 dólares.Una elección durante dos décadasA lo largo de más de 20 años, el hombre mantuvo su rutina en el avión, enfrentando condiciones climáticas adversas y resolviendo los desafíos que implica vivir en una estructura no pensada originalmente como vivienda.El mantenimiento del fuselaje y la adaptación a las estaciones del año fueron claves para sostener el proyecto en el tiempo. Con recursos limitados, realizó arreglos y mejoras para garantizar condiciones mínimas de confort y seguridad.“No es una vida para cualquiera, pero para mí funciona”, sostuvo al describir su experiencia.Las imágenes del avión convertido en casa y el relato de su habitante generaron reacciones en redes sociales. Muchos usuarios destacaron la creatividad y la decisión de romper con los modelos tradicionales de vivienda, mientras que otros cuestionaron la viabilidad y seguridad de ese estilo de vida.A más de dos décadas de haberse instalado en el avión, el hombre asegura que no planea mudarse.  La Voz