En la Ruta 2: la pulpería que visitaba Carlos Gardel y ahora es restaurante de campo
Hay lugares que tienen un legado cultural por quienes lo transitaron. La Pulpería Adela, ubicada a la vera de la RN 2, es uno de ellos. Famosa por haber sido frecuentada por Carlos Gardel, la antigua construcción de ladrillo a la vista y pintada de color rosa es parada obligada para quienes vuelven de la Costa Atlántica.
“Cuando entré por primera vez sentí algo especial”, cuenta Nicolás Bunge, a cargo de la propuesta gastronómica de Pulpería Adela. “Es un lugar con una impronta única, porque además de tener un salón que conserva la mística, tiene un parque enorme y un monte muy lindo”, asegura.

Ubicada en el km 134 de la RN 2, la pulpería forma parte de Adela, un paraje rural del partido de Chascomús con un puñado de casas, una vieja estación de tren y una laguna homónima. La construcción data del 1872, pero ha sido reciclada, conservando el aspecto tradicional y detalles de época. Tanto su fachada como sus paredes interiores de encuentran intactas. Sólo se realizaron las modificaciones estructurales imprescindibles para poner en marcha el restaurante. Y está emplazada dentro de un predio de dos hectáreas que tiene incluye aromos, ombúes, talas, árboles frutales, higueras y especies exóticas.
El dato sobresaliente es que, según cuentan los vecinos, en la década del ‘20 Carlos Gardel frecuentaba la pulpería. El cantautor se bajaba de la estación Adela (a sólo 100 metros) y visitaba a su amigo compositor Santiago Rocca que vivía en la zona. Pasaba por la pulpería, se pedía algo para comer y tocaba unas canciones con su guitarra. Por eso la recepción del lugar es bien gardeliana. Se exhiben fotografías, manuscritos, discos y placas de Carlos Gardel.
Cerrada durante años, tras un pase de manos, en diciembre de 2024 la cocina de la pulpería quedó a cargo de Nicolás Bunge, propietario de Pa’l Que Guste, un restaurante de comidas criollas de la ciudad de Buenos Aires. El proyecto logra un equilibrio delicado: conserva la mística de los comedores rurales, pero asegura excelencia en platos criollos y de asador.

Para lograrlo y en pos de fortalecer el vínculo con los vecinos, Bunge armó un equipo de cocina con gente de Chascomús. Además, tiene como jefe de cocina a Bautista Orsi, que cumple el mismo rol en el ya consagrado Pa’l Que Guste. “Me ayudó a montar una propuesta con espíritu de parrilla, algo ineludible para un restaurante de ruta”, asegura Bunge. Queda claro con el asador dispuesto en la vereda y con la parrilla, que está en el quincho. Sirven vacío, asado de tira, matambrito de cerdo, bondiola y cordero. Las empanadas de carne son un clásico para abrir el paladar, fritas o al horno.
“Hacemos comida de olla y horno. Tenemos una buena carta con tamales, humita en chala, guiso de lentejas, locro, guiso de mondongo, y el pastel de papa que empieza en olla y se termina con el queso gratinado”, apunta Bunge sobre los platos más requeridos.
El menú incluye pastas caseras (raviolones, tallarines, ñoquis, canelones) que salen con estofado tradicional y de cordero. También hay tartas y variedad de ensaladas. Quienes quieren comer al paso, sándwich de carne.
El repertorio de postres es el broche de oro. Más allá de los infaltables tradicionales como el flan con dulce, budín de pan, el arroz con leche y las nueces confitadas, el menú se enfoca en rescatar tesoros dulces como el arrope de tuna, cayote, higos, mamón, batatitas en almíbar, limas y naranjas.
Además, Pulpería Adela funciona como espacio de encuentro que mantiene vivos los oficios y la memoria de la zona. “Hay talleres de telar, charlas sobre caballos, música tradicional en vivo y otras actividades vinculadas con la historia y el paisaje rural”, resume Bunge.
Datos útiles
Pulpería Adela. Abre jueves al mediodía; viernes y sábado, mediodía y noche; y domingo al mediodía. RN 2, km 134, Chascomús. IG: @adelapulperia.palqueguste
Es parada obligada de turistas y locales por sus carnes al asador y platos criollos LA NACION
