ESPECTACULOS

Verónica Zumalacárregui, de Me voy a comer el mundo: Busco que la gente viva la experiencia conmigo

Para muchos, fue la ventana al mundo cuando las puertas de nuestras casas estaban cerradas con llave y el miedo dictaba el ritmo de los días. Verónica Zumalacárregui, periodista, presentadora e influencer española, se convirtió en una suerte de heroína de la cotidianidad durante la pandemia.

Con su programa Me voy a comer el mundo, una coproducción entre Canal Cocina (España) y El Gourmet (Latinoamérica), logra que miles de personas viajen con el paladar y la imaginación.

Verónica no sólo es una apasionada del buen comer, es una profesional que se forjó en la radio y la prensa de actualidad antes de fusionar sus tres pasiones: el periodismo, los viajes y la gastronomía.

Su carrera es un testimonio de curiosidad insaciable. Ella misma reconoce que su trabajo actual no fue algo que encontró en un aviso clasificado. “Creo que me lo inventé”, confiesa con una sonrisa, aunque admite que el proceso fue orgánico, nacido de una vida dedicada a buscar lo local y lo auténtico.

Desde que a los 16 años se fue a Chicago a vivir con una familia que encontró por contactos informales para evitar las agencias, su brújula siempre apuntó a la inmersión cultural.

El “clic” definitivo ocurrió a los 25 años en Vietnam, donde una experiencia reveladora le encendió la bombilla: debía unir el viaje con el acto de comer.

Hoy, con más de 45 destinos recorridos y tras haber aterrizado recientemente de grabar en Transilvania, se prepara para el estreno de una nueva temporada que la lleva por los sabores de Berlín, Ámsterdam y Viena.

Ella es una convencida que la historia de un país se puede leer en un plato de comida.

–Si tuvieras que hacer un cálculo rápido, ¿cuántos días al año te pasás viajando?

–Pues mira, no sabría decirte la cifra exacta, pero seguramente la mitad del año o más. Se mezcla mi trabajo con mi pasión, que es viajar, y también viajo mucho a nivel personal. Mi vida es eso, y aunque me genera mucho respeto que digas que tengo el trabajo soñado, para mí es el resultado de haber buscado siempre juntarme con gente local, desde que era muy joven.

–Esta nueva temporada arranca con destinos como Holanda, Austria y Alemania. ¿Qué encontraste ahí?

–Es verdad que en Europa no están consideradas como las mejores gastronomías que tenemos, no tienen ese prestigio internacional, pero a mí me interesa la gastronomía desde el punto de vista cultural. En estos lugares descubrimos cómo los platos reflejan la historia. Por ejemplo, en Alemania, uno de los platos nacionales es el kebab, que viene de los inmigrantes turcos. O en Holanda, donde encontrás muchísimos restaurantes indonesios porque Indonesia fue su colonia. Al final, es una forma de entender la historia de un país a través de sus platos.

–Hay algo destacable de tu estilo: en una era de egos gigantes, vos nunca te ponés por delante del invitado ni del plato. ¿Es una decisión consciente?

–Te agradezco mucho el halago. Yo creo que eso se siente porque, antes que nada, soy periodista. Nuestra misión es hacer comprensible una información para los demás. Yo voy como una viajera “de nuevas”, aunque haya viajado muchísimo. Intento vivir cada experiencia como si fuera la primera vez, porque normalmente lo es: es la primera vez que estoy en esa casa, con esa persona, cocinando ese plato. Mi objetivo es que el espectador, desde su sofá, lo viva conmigo; trato de empatizar más que de adoctrinar. No soy cocinera ni maestra, solo comparto lo que vivo en tiempo real.

–¿Qué te dice más la gente: que les abrís el apetito o que les abrís la cabeza?

–Me pasó algo muy bonito el otro día en Madrid. Una mujer me paró y me dijo que, gracias a verme disfrutar tanto de la comida, ella se sentía liberada. Me dijo que las mujeres solemos sentir mucha presión por controlar lo que comemos, por limitarnos, y que al verme a mí, ella se animaba a disfrutar sin culpa. Me dio alegría por ella, pero también pena que estemos tan sometidas a esas presiones. Sobre si les abro la mente, ojalá que sí. El propósito es liberarnos de prejuicios, intentar no juzgar al que nos abre su casa, sino vivir su realidad por un instante.

–Sé que intentás probarlo todo por educación, pero ¿hubo algún límite que no pudiste cruzar?

–Sí, ha habido un par de veces que fue superior a mis fuerzas. En Corea del Sur no pude con la carne de perro, y en el Masai Mara, en la sabana africana, no fui capaz de probar la sangre del cuello de la vaca. Mi equipo me presionó, pero no pude. Para los Masáis es un método terapéutico y la vaca no sufre porque luego le tapan la herida, pero para mí era demasiado duro. Normalmente pruebo todo por respeto al anfitrión, pero ahí no pude.

–Conocés Buenos Aires y Mendoza, pero en Córdoba todavía no estuvimos en tu mapa. ¿Hay planes de volver pronto a Argentina?

–¡En Córdoba no he estado nunca! Tengo que ir y recorrerme bien el país. Pero te cuento una primicia: dentro de un mes vuelvo a Argentina. Pasaré por otra parte del país donde creo que voy a pasar un poco de frío. Ya verán por dónde voy a estar.

Para ver

Me voy a comer el mundo, desde el viernes 6 de febrero a las 21:00H (Arg). Repeticiones: todos los sábados y domingos a las 17:00H (Arg). elGourmet puede verse en Argentina por Cablevisión HD [401], DirecTV [232], DirecTV HD [1232], Telecentro [508], Telecentro HD [1078], Claro TV [373] y Supercanal [501].

Para muchos, fue la ventana al mundo cuando las puertas de nuestras casas estaban cerradas con llave y el miedo dictaba el ritmo de los días. Verónica Zumalacárregui, periodista, presentadora e influencer española, se convirtió en una suerte de heroína de la cotidianidad durante la pandemia. Con su programa Me voy a comer el mundo, una coproducción entre Canal Cocina (España) y El Gourmet (Latinoamérica), logra que miles de personas viajen con el paladar y la imaginación.Verónica no sólo es una apasionada del buen comer, es una profesional que se forjó en la radio y la prensa de actualidad antes de fusionar sus tres pasiones: el periodismo, los viajes y la gastronomía. Su carrera es un testimonio de curiosidad insaciable. Ella misma reconoce que su trabajo actual no fue algo que encontró en un aviso clasificado. “Creo que me lo inventé”, confiesa con una sonrisa, aunque admite que el proceso fue orgánico, nacido de una vida dedicada a buscar lo local y lo auténtico.Desde que a los 16 años se fue a Chicago a vivir con una familia que encontró por contactos informales para evitar las agencias, su brújula siempre apuntó a la inmersión cultural. El “clic” definitivo ocurrió a los 25 años en Vietnam, donde una experiencia reveladora le encendió la bombilla: debía unir el viaje con el acto de comer. Hoy, con más de 45 destinos recorridos y tras haber aterrizado recientemente de grabar en Transilvania, se prepara para el estreno de una nueva temporada que la lleva por los sabores de Berlín, Ámsterdam y Viena.Ella es una convencida que la historia de un país se puede leer en un plato de comida.–Si tuvieras que hacer un cálculo rápido, ¿cuántos días al año te pasás viajando? –Pues mira, no sabría decirte la cifra exacta, pero seguramente la mitad del año o más. Se mezcla mi trabajo con mi pasión, que es viajar, y también viajo mucho a nivel personal. Mi vida es eso, y aunque me genera mucho respeto que digas que tengo el trabajo soñado, para mí es el resultado de haber buscado siempre juntarme con gente local, desde que era muy joven.–Esta nueva temporada arranca con destinos como Holanda, Austria y Alemania. ¿Qué encontraste ahí? –Es verdad que en Europa no están consideradas como las mejores gastronomías que tenemos, no tienen ese prestigio internacional, pero a mí me interesa la gastronomía desde el punto de vista cultural. En estos lugares descubrimos cómo los platos reflejan la historia. Por ejemplo, en Alemania, uno de los platos nacionales es el kebab, que viene de los inmigrantes turcos. O en Holanda, donde encontrás muchísimos restaurantes indonesios porque Indonesia fue su colonia. Al final, es una forma de entender la historia de un país a través de sus platos.–Hay algo destacable de tu estilo: en una era de egos gigantes, vos nunca te ponés por delante del invitado ni del plato. ¿Es una decisión consciente?–Te agradezco mucho el halago. Yo creo que eso se siente porque, antes que nada, soy periodista. Nuestra misión es hacer comprensible una información para los demás. Yo voy como una viajera “de nuevas”, aunque haya viajado muchísimo. Intento vivir cada experiencia como si fuera la primera vez, porque normalmente lo es: es la primera vez que estoy en esa casa, con esa persona, cocinando ese plato. Mi objetivo es que el espectador, desde su sofá, lo viva conmigo; trato de empatizar más que de adoctrinar. No soy cocinera ni maestra, solo comparto lo que vivo en tiempo real.–¿Qué te dice más la gente: que les abrís el apetito o que les abrís la cabeza? –Me pasó algo muy bonito el otro día en Madrid. Una mujer me paró y me dijo que, gracias a verme disfrutar tanto de la comida, ella se sentía liberada. Me dijo que las mujeres solemos sentir mucha presión por controlar lo que comemos, por limitarnos, y que al verme a mí, ella se animaba a disfrutar sin culpa. Me dio alegría por ella, pero también pena que estemos tan sometidas a esas presiones. Sobre si les abro la mente, ojalá que sí. El propósito es liberarnos de prejuicios, intentar no juzgar al que nos abre su casa, sino vivir su realidad por un instante.–Sé que intentás probarlo todo por educación, pero ¿hubo algún límite que no pudiste cruzar? –Sí, ha habido un par de veces que fue superior a mis fuerzas. En Corea del Sur no pude con la carne de perro, y en el Masai Mara, en la sabana africana, no fui capaz de probar la sangre del cuello de la vaca. Mi equipo me presionó, pero no pude. Para los Masáis es un método terapéutico y la vaca no sufre porque luego le tapan la herida, pero para mí era demasiado duro. Normalmente pruebo todo por respeto al anfitrión, pero ahí no pude. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de elGourmet (@elgourmet.tv)
–Conocés Buenos Aires y Mendoza, pero en Córdoba todavía no estuvimos en tu mapa. ¿Hay planes de volver pronto a Argentina?–¡En Córdoba no he estado nunca! Tengo que ir y recorrerme bien el país. Pero te cuento una primicia: dentro de un mes vuelvo a Argentina. Pasaré por otra parte del país donde creo que voy a pasar un poco de frío. Ya verán por dónde voy a estar.Para verMe voy a comer el mundo, desde el viernes 6 de febrero a las 21:00H (Arg). Repeticiones: todos los sábados y domingos a las 17:00H (Arg). elGourmet puede verse en Argentina por Cablevisión HD [401], DirecTV [232], DirecTV HD [1232], Telecentro [508], Telecentro HD [1078], Claro TV [373] y Supercanal [501].  La Voz