Marcos Novaro: El show de Bad Bunny fue un golpe al “Make America Great Again” de Trump
El sociólogo y filósofo Marcos Novaro habló con La Voz En Vivo sobre lo que dejó el show de Bad Bunny en el Super Bowl y consideró que fue un “golpe” al Make America Great Again de Donald Trump, en referencia al slogan que utiliza el presidente estadounidense de Hagamos a América Grande de Nuevo.
Según el analista, este episodio tuvo una repercusión política “extraordinaria” en el marco de la batalla cultural que atraviesa Estados Unidos.
La pelea de Trump contra la “casta cultural”
Novaro explicó que Donald Trump ha construido su campaña sobre un pilar comunicacional: el enfrentamiento con lo que denomina la “casta cultural”, integrada principalmente por estrellas de Hollywood y cantantes progresistas.
Para el expresidente, este sector representa un “mainstream cultural” que intenta dictar lo que es políticamente correcto.
“Trump interpeló a esa casta diciendo: ‘Acá yo hablo en nombre de la gente común que estamos un poco hartos de que nos digan lo que tenemos que pensar’”, señaló Novaro durante la entrevista.
Bajo esta premisa, el líder republicano intentó redefinir la identidad norteamericana en términos nacionalistas, según Novaro, buscando una “restauración de la identidad blanca” y de la historia conquistadora frente a la heterogeneidad de la globalización.
El “multiculturalismo rebelde” de Bad Bunny
Sin embargo, el escenario del Super Bowl —el evento deportivo más emblemático de EE.UU.— mostró una fisura en esa estrategia. Para Novaro, la aparición de Bad Bunny representa un “multiculturalismo rebelde” que ya no pertenece a la élite de Beverly Hills, sino que es lo que escucha gran parte de la clase media baja estadounidense, tanto hispana como blanca.
La clave del impacto de Bad Bunny reside en su origen: “No es el típico artista que baja línea desde su mansión, sino que es un tipo del barrio”, afirmó el sociólogo.
El mensaje implícito para el líder republicano es contundente: “Yo soy tan de la gente común como vos, Trump, pero yo soy más Estados Unidos real de lo que sos vos”.
Un mensaje para las “nuevas derechas” globales
El análisis de Novaro fue más allá de la frontera norteamericana y consideró que lo ocurrido es una lección para los “nacionalismos restauradores radicalizados” que animan a las nuevas derechas en el mundo.
Para el filósofo, este es un golpe directo para los ideólogos del movimiento MAGA que intentan convertir una moda electoral en una “cruzada cultural de restauración nacional”.
En cuanto al impacto local, Novaro diferenció el caso argentino, señalando que el extremismo de derecha de Javier Milei no es tan nacionalista, aunque sí existen ideólogos que creen estar ganando una batalla cultural similar.
No obstante, rescató como “constructiva” la iniciativa oficial de relegitimar a las Fuerzas Armadas a través de símbolos históricos como el sable de San Martín, alejándola de un resentimiento pasado para buscar una visión más civilizada de las instituciones.
Finalmente, el analista concluyó que el experimento Trump será aleccionador para la política global: “Si la sociedad norteamericana logra digerir a Trump, vamos a poder estar todos mucho más tranquilos”.
El sociólogo y filósofo Marcos Novaro habló con La Voz En Vivo sobre lo que dejó el show de Bad Bunny en el Super Bowl y consideró que fue un “golpe” al Make America Great Again de Donald Trump, en referencia al slogan que utiliza el presidente estadounidense de Hagamos a América Grande de Nuevo. Según el analista, este episodio tuvo una repercusión política “extraordinaria” en el marco de la batalla cultural que atraviesa Estados Unidos.La pelea de Trump contra la “casta cultural”Novaro explicó que Donald Trump ha construido su campaña sobre un pilar comunicacional: el enfrentamiento con lo que denomina la “casta cultural”, integrada principalmente por estrellas de Hollywood y cantantes progresistas. Para el expresidente, este sector representa un “mainstream cultural” que intenta dictar lo que es políticamente correcto.“Trump interpeló a esa casta diciendo: ‘Acá yo hablo en nombre de la gente común que estamos un poco hartos de que nos digan lo que tenemos que pensar’”, señaló Novaro durante la entrevista. Bajo esta premisa, el líder republicano intentó redefinir la identidad norteamericana en términos nacionalistas, según Novaro, buscando una “restauración de la identidad blanca” y de la historia conquistadora frente a la heterogeneidad de la globalización.El “multiculturalismo rebelde” de Bad BunnySin embargo, el escenario del Super Bowl —el evento deportivo más emblemático de EE.UU.— mostró una fisura en esa estrategia. Para Novaro, la aparición de Bad Bunny representa un “multiculturalismo rebelde” que ya no pertenece a la élite de Beverly Hills, sino que es lo que escucha gran parte de la clase media baja estadounidense, tanto hispana como blanca.La clave del impacto de Bad Bunny reside en su origen: “No es el típico artista que baja línea desde su mansión, sino que es un tipo del barrio”, afirmó el sociólogo. El mensaje implícito para el líder republicano es contundente: “Yo soy tan de la gente común como vos, Trump, pero yo soy más Estados Unidos real de lo que sos vos”.Un mensaje para las “nuevas derechas” globalesEl análisis de Novaro fue más allá de la frontera norteamericana y consideró que lo ocurrido es una lección para los “nacionalismos restauradores radicalizados” que animan a las nuevas derechas en el mundo. Para el filósofo, este es un golpe directo para los ideólogos del movimiento MAGA que intentan convertir una moda electoral en una “cruzada cultural de restauración nacional”.En cuanto al impacto local, Novaro diferenció el caso argentino, señalando que el extremismo de derecha de Javier Milei no es tan nacionalista, aunque sí existen ideólogos que creen estar ganando una batalla cultural similar. No obstante, rescató como “constructiva” la iniciativa oficial de relegitimar a las Fuerzas Armadas a través de símbolos históricos como el sable de San Martín, alejándola de un resentimiento pasado para buscar una visión más civilizada de las instituciones.Finalmente, el analista concluyó que el experimento Trump será aleccionador para la política global: “Si la sociedad norteamericana logra digerir a Trump, vamos a poder estar todos mucho más tranquilos”. La Voz
