Adiós a La Niña en EEUU, ¿hola El Niño? Lo que muestran las predicciones
Tras meses bajo la influencia de La Niña, los indicadores climáticos comenzaron a moverse hacia una fase intermedia y, posiblemente, hacia un calentamiento mayor del océano Pacífico. La transición no será inmediata ni lineal, pero los centros meteorológicos ya observaron señales claras que podrían modificar patrones de lluvia, temperaturas y hasta la temporada de huracanes en Estados Unidos.
La Niña se debilita: las señales en el océano y la atmósfera
El último diagnóstico del Centro de Predicción del Clima (CPC) de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) indicó que el sistema océano-atmósfera todavía responde a La Niña, aunque cada vez con menor intensidad.
Durante enero de 2026 persistieron temperaturas superficiales del mar por debajo del promedio en el Pacífico ecuatorial centro-oriental. Sin embargo, debajo de la superficie, el panorama ya empezó a cambiar.

Los científicos detectaron un aumento significativo de temperaturas en capas subsuperficiales del Pacífico, un comportamiento típico cuando el fenómeno frío pierde fuerza.
Además, las anomalías atmosféricas comenzaron a debilitarse, aunque todavía conservan rasgos propios de La Niña, como vientos del oeste anómalos en distintos niveles de la atmósfera ecuatorial.
Según la evaluación oficial, el acople océano-atmósfera sigue siendo consistente con La Niña, pero en retirada. La agencia resumió el escenario de forma clara: se espera una transición hacia condiciones neutrales entre febrero y abril de 2026 con una probabilidad del 60%.
La agencia también anticipó que ese estado intermedio dominaría el verano boreal, con un 56% de probabilidad entre junio y agosto.
El paso intermedio: qué significa un ENSO neutral
El ENSO neutral —la fase sin Niño ni Niña— implica temperaturas oceánicas cercanas al promedio. En términos meteorológicos suele traducirse en un clima más estable y menos extremo.
La agencia explicó que este período podría actuar como un puente entre ambos fenómenos. En declaraciones recogidas por Reuters, los meteorólogos señalaron que “hay señales de que La Niña se está debilitando y que las condiciones neutrales deberían regresar en los próximos meses”.

Este cambio no solo afecta a Estados Unidos. Expertos agrícolas indicaron que la salida de La Niña podría aumentar las lluvias en Argentina y reducirlas en el centro-norte de Brasil, mientras que el sudeste asiático también recibiría menos precipitaciones si el patrón frío desaparece.
¿El Niño en camino? Probabilidades y tiempos
Aunque el corto plazo apunta a neutralidad, el foco está puesto en la segunda mitad del año. Los modelos climáticos muestran que el siguiente paso natural del ciclo podría ser un calentamiento.
El consenso de modelos indica:
- 50 a 60% de probabilidad de formación de El Niño hacia fines del verano boreal o principios del otoño
- Menor confiabilidad del pronóstico por la época del año (la barrera de predictibilidad de primavera)
- Posible consolidación durante el pico de la temporada de huracanes
Impacto de estos cambios en el clima de Estados Unidos
Durante la transición de marzo y abril, en primavera boreal, se esperan teleconexiones atmosféricas todavía visibles. Estas suelen provocar patrones opuestos entre regiones:
- Sur y sureste: condiciones más cálidas
- Rocosas del norte y noreste: ambiente más fresco
Los especialistas advirtieron que estos efectos son temporales y se desdibujan hacia el verano boreal, cuando la influencia directa del ENSO sobre la atmósfera norteamericana disminuye.
Una vez instalado el verano boreal, el vínculo entre el Pacífico tropical y el clima estadounidense se debilita. Por eso, aunque continúe el ENSO neutral, las anomalías regionales resultan más difíciles de prever.
Temporada de huracanes: el posible gran cambio para 2026
El impacto más relevante podría aparecer si El Niño se forma cerca del pico de la temporada ciclónica, la circulación atmosférica favorecería mayor cizalladura del viento sobre el Caribe, un factor que suele limitar el desarrollo de ciclones.
En términos simples, más viento en altura desorganiza las tormentas tropicales. Por eso, un eventual Niño podría traducirse en:
- Menor cantidad de huracanes
- Sistemas más débiles o con mayor dificultad para intensificarse
El Niño vs La Niña: cómo suelen cambiar el clima en Estados Unidos
Para entender por qué los meteorólogos siguen tan de cerca esta transición, es clave comparar los efectos típicos de cada fase del ciclo ENSO. De acuerdo con la NOAA, el impacto en Estados Unidos suele ser consistente, especialmente durante el invierno y la primavera, cuando la conexión entre el Pacífico tropical y la atmósfera norteamericana es más fuerte.
Cuando domina El Niño (fase cálida), el calentamiento del Pacífico ecuatorial desplaza la corriente en chorro hacia el sur y modifica la trayectoria de las tormentas. El resultado es un territorio dividido en dos grandes mitades climáticas:
- Sur: más lluvias, mayor frecuencia de tormentas y riesgo de inundaciones
- Norte y parte de Canadá: condiciones más cálidas y secas que el promedio
- Menos huracanes en el Atlántico debido al aumento de la cizalladura del viento
- Mayor actividad de sistemas frontales cruzando el sur del país
Cuando domina La Niña (fase fría), el patrón es prácticamente el inverso. La corriente en chorro se desplaza hacia el norte y deja amplias regiones meridionales bajo aire estable y seco.
- Sur: más seco y cálido, con mayor probabilidad de sequías (especialmente Suroeste, Sudeste y Grandes Llanuras)
- Noroeste del Pacífico, norte y Alaska: más frío, húmedo y con más nieve
- Más huracanes en el Atlántico por menor cizalladura del viento
- Mayor actividad de tormentas invernales en el norte
Adiós a La Niña en EE.UU., ¿hola El Niño? Los modelos anticipan transición a fase neutral y posible calentamiento hacia fines de 2026. LA NACION
