Semillero al rescate: las respuestas que Talleres encontró antes que en el mercado
En tiempos en los que el mercado no ofreció todas las respuestas esperadas, Talleres miró hacia adentro y encontró en su semillero soluciones que hacía tiempo no aparecían con tanta fuerza y simultaneidad. Giovanni Baroni, con apenas 17 años, y Valentín Dávila, de 19, irrumpieron en el arranque del torneo como alternativas reales en puestos sensibles: el del “10” y el del goleador.
Para encontrar un antecedente similar hay que remontarse a las temporadas 2015/2017, cuando de la mano de Frank Kudelka coincidieron en el equipo Emanuel Reynoso y Victorio Ramis. Hoy, bajo la conducción de Carlos Tevez, la historia parece repetirse en otro contexto, pero con la misma esencia: pibes del club resolviendo necesidades estructurales.
La “T” decidió prescindir de todos sus conductores. A Rubén Botta no se le renovó contrato, mientras que Emanuel Reynoso fue cedido a Deportivo Cali y Luis Sequeira a Independiente Rivadavia. En ese vacío creativo emergió Baroni.
El juvenil fue titular en una oportunidad, pero gravitó en los primeros cuatro partidos: asistencias ante Newell’s y Vélez, gol frente a Argentino de Merlo y participación directa en el tanto contra Platense. Más allá de los minutos, mostró personalidad, pausa y visión para asumir un rol que parecía reservado a nombres de experiencia.
En el caso del “9”, el panorama también fue movedizo. A mitad del año pasado se marchó Cristian Tarragona a Unión de Santa Fe; en este mercado fue prestado Nahuel Bustos a Independiente Santa Fe y transferido Federico Girotti a Alianza Lima. La apuesta fuerte fue la compra de Ronaldo Martínez en tres millones de dólares y el regreso de Bruno Barticciotto desde Santos Laguna, aunque el chileno volvió a ser castigado por lesiones musculares.

Que Martínez —ex goleador de Platense— haya marcado sólo en el debut ante Newell’s y que David Romero, surgido del club, fuera vendido a Tigre cuando esos goles hacían falta, despertó cuestionamientos hacia la dirigencia y el cuerpo técnico por haber coincidido en desprenderse de él antes de definir su regreso.
Ni hablar de las lesiones musculares que sufrieron Diego Valoyes, Valentín Depietri y Bruno Barticciotto
En ese escenario apareció Dávila. Debutó ante Newell’s, le anularon un gol frente a Vélez, estuvo cerca de convertir contra Argentino de Merlo y Lanús —donde sufrió una dura infracción de Carlos Izquierdoz en el cierre— y terminó explotando ante Gimnasia: ingresó por Barticciotto y marcó los dos goles del triunfo. También fue al banco frente a ese rival, consolidándose como alternativa a Martínez o incluso para compartir ataque.
La respuesta del semillero se dio mientras Tevez aguardaba la llegada de un volante ofensivo y otro delantero, cupos que el club no pudo completar por falta de acuerdos. El mercado se extendió hasta el 10/3 para incorporar un “10”, un atacante y un lateral izquierdo, luego de las salidas de Santiago Puzzo y Lucas Alfonso, además de los préstamos de Miguel Navarro y Luis Angulo.
Todo indica que las soluciones de casa seguirán más a mano que las del mercado. Ante la baja de Gabriel Báez, Tevez hizo ingresar a Alex Vigo y cruzó de banda a Augusto Schott —formado en el club y retenido en 2025 antes de una nueva cesión—, aunque en el banco estaba Lucio Ferrari, zaguero y lateral izquierdo. El DT deberá decidir si repite la fórmula ante Rosario Central, este viernes a las 22.15 en Arroyito.
El entrenador también apeló a Santiago Fernández, a quien priorizó sobre José Palomino, y a Matías Gómez, titular ante la lesión de Mateo Cáceres. Y por las lesiones de Barticciotto y Valentín Depietri, regresarían al plantel Timoteo Chamorro, Emiliano Chiavassa e Ignacio Alastra, tras haber hecho la pretemporada en Cardales antes de volver a la reserva.
La primera convocatoria ya quedó como un hito: de los 23 concentrados, 10 fueron formados en el club —Baroni, Chamorro, Chiavassa, Dávila, Fernández, Ferrari, Florentín, Gómez, Ortiz y Schott—. En la era Fassi, pocas veces el mensaje fue tan claro: cuando el mercado no responde, la cantera sí.
En tiempos en los que el mercado no ofreció todas las respuestas esperadas, Talleres miró hacia adentro y encontró en su semillero soluciones que hacía tiempo no aparecían con tanta fuerza y simultaneidad. Giovanni Baroni, con apenas 17 años, y Valentín Dávila, de 19, irrumpieron en el arranque del torneo como alternativas reales en puestos sensibles: el del “10” y el del goleador.Para encontrar un antecedente similar hay que remontarse a las temporadas 2015/2017, cuando de la mano de Frank Kudelka coincidieron en el equipo Emanuel Reynoso y Victorio Ramis. Hoy, bajo la conducción de Carlos Tevez, la historia parece repetirse en otro contexto, pero con la misma esencia: pibes del club resolviendo necesidades estructurales.La “T” decidió prescindir de todos sus conductores. A Rubén Botta no se le renovó contrato, mientras que Emanuel Reynoso fue cedido a Deportivo Cali y Luis Sequeira a Independiente Rivadavia. En ese vacío creativo emergió Baroni.El juvenil fue titular en una oportunidad, pero gravitó en los primeros cuatro partidos: asistencias ante Newell’s y Vélez, gol frente a Argentino de Merlo y participación directa en el tanto contra Platense. Más allá de los minutos, mostró personalidad, pausa y visión para asumir un rol que parecía reservado a nombres de experiencia.En el caso del “9”, el panorama también fue movedizo. A mitad del año pasado se marchó Cristian Tarragona a Unión de Santa Fe; en este mercado fue prestado Nahuel Bustos a Independiente Santa Fe y transferido Federico Girotti a Alianza Lima. La apuesta fuerte fue la compra de Ronaldo Martínez en tres millones de dólares y el regreso de Bruno Barticciotto desde Santos Laguna, aunque el chileno volvió a ser castigado por lesiones musculares.Que Martínez —ex goleador de Platense— haya marcado sólo en el debut ante Newell’s y que David Romero, surgido del club, fuera vendido a Tigre cuando esos goles hacían falta, despertó cuestionamientos hacia la dirigencia y el cuerpo técnico por haber coincidido en desprenderse de él antes de definir su regreso.Ni hablar de las lesiones musculares que sufrieron Diego Valoyes, Valentín Depietri y Bruno BarticciottoEn ese escenario apareció Dávila. Debutó ante Newell’s, le anularon un gol frente a Vélez, estuvo cerca de convertir contra Argentino de Merlo y Lanús —donde sufrió una dura infracción de Carlos Izquierdoz en el cierre— y terminó explotando ante Gimnasia: ingresó por Barticciotto y marcó los dos goles del triunfo. También fue al banco frente a ese rival, consolidándose como alternativa a Martínez o incluso para compartir ataque.La respuesta del semillero se dio mientras Tevez aguardaba la llegada de un volante ofensivo y otro delantero, cupos que el club no pudo completar por falta de acuerdos. El mercado se extendió hasta el 10/3 para incorporar un “10”, un atacante y un lateral izquierdo, luego de las salidas de Santiago Puzzo y Lucas Alfonso, además de los préstamos de Miguel Navarro y Luis Angulo.Todo indica que las soluciones de casa seguirán más a mano que las del mercado. Ante la baja de Gabriel Báez, Tevez hizo ingresar a Alex Vigo y cruzó de banda a Augusto Schott —formado en el club y retenido en 2025 antes de una nueva cesión—, aunque en el banco estaba Lucio Ferrari, zaguero y lateral izquierdo. El DT deberá decidir si repite la fórmula ante Rosario Central, este viernes a las 22.15 en Arroyito.El entrenador también apeló a Santiago Fernández, a quien priorizó sobre José Palomino, y a Matías Gómez, titular ante la lesión de Mateo Cáceres. Y por las lesiones de Barticciotto y Valentín Depietri, regresarían al plantel Timoteo Chamorro, Emiliano Chiavassa e Ignacio Alastra, tras haber hecho la pretemporada en Cardales antes de volver a la reserva.La primera convocatoria ya quedó como un hito: de los 23 concentrados, 10 fueron formados en el club —Baroni, Chamorro, Chiavassa, Dávila, Fernández, Ferrari, Florentín, Gómez, Ortiz y Schott—. En la era Fassi, pocas veces el mensaje fue tan claro: cuando el mercado no responde, la cantera sí. La Voz
