El Masters de Augusta, la primera gran cita de la temporada del PGA Tour, se pone en marcha este jueves con Ángel Cabrera, ganador en 2009, y el amateur Mateo Pulcini como embajadores argentinos y con el ‘Big Three’ del golf mundial como atracción principal. El estadounidense Scottie Scheffler, número uno del mundo, el norirlandés Rory McIlroy, segundo del ranking y defensor del título, y el español Jon Rahm, que se coronó en 2023, se perfilan como los grandes candidatos para llevarse la medalla de oro y el trofeo del Major que se juega en el campo de Georgia. Y para volver a ponerse la icónica chaqueta verde que se calza en cada edición el campeón, en un acto que forma parte de la tradición del torneo desde hace 77 años.
Ese saco color “Masters Green” (que en realidad es un tono de verde centeno brillante denominado “Pantone 342”) tiene una historia casi centenaria, con dos versiones diferentes sobre su origen.
La primera dice que Bobby Jones, uno de los fundadores del exclusivo Augusta National, se “robó” la idea del Royal Liverpool inglés. Invitado a una cena en ese club en 1930, observó que sus capitanes llevaban chaquetas rojas para indicar su cargo y le gustó el detalle.
La segunda explica que a Clifford Roberts, el otro creador de Augusta, se le ocurrió que los socios usaran las mismas prendas para identificarlos como “fuentes fiables de información” para los visitantes.
Cabrera ganó el Masters en 2009 y se unió al exclusivo club de chaquetas verdes. Foto AP Photo/Rob Carr, File
Cualquiera haya sido la idea original, los sacos aparecieron por primera vez en el club en 1937, cinco años después de su fundación.
Las primeras las fabricó la Brooks Uniform Company de Nueva York, pero a los socios no les gustaban porque estaban hechas de un tejido demasiado grueso para los días de calor. En 1967 cambiaron de proveedor y desde entonces, la compañía Hamilton Tailoring de Cincinnati es el fabricante exclusivo de la prenda, un modelo clásico de lana “grosor tropical”, con tres botones en una sola fila y con una sola abertura trasera.
El logotipo del club aparece en el bolsillo izquierdo del pecho y también en los botones de metal, con un diseño que no se cambió nunca y que simboliza el vínculo entre los campeones pasados y los actuales. El nombre del propietario está bordado en la etiqueta interior. Una chaqueta tarda un mes en confeccionarse y los socios deben pagar 250 dólares (precio que nunca se confirmó oficialmente) para tener la suya y poder vestirla cuando visitan el club.
En 1949 comenzó la tradición de entregarle el saco verde al campeón del Masters. El primero en recibirlo fue Sam Snead. También se los otorgaron, en carácter retroactivo, a los jugadores que habían conquistado el torneo entre 1934 (cuando se celebró la primera edición) y 1948. Y desde entonces, cada ganador recibe el suyo, tradicionalmente de manos del campeón anterior.
Nicklaus fue el primero en ganar el torneo en dos ediciones consecutivas (1965 y 1966) y en su segunda consagración se puso la chaqueta a él mismo. Foto Getty Images
Un problema surgió en 1966, cuando Jack Nicklaus se convirtió en el primero en defender el título y, tras una breve deliberación, se decidió que el estadounidense se colocara la chaqueta él solo. Lo mismo hicieron más adelante Nick Faldo y Tiger Woods, los otros dos que ganaron el torneo en ediciones consecutivas.
Cada campeón tiene su propia chaqueta -que no es la misma que recibe el domingo, si no una personalizada que le entregan después-, pero no puede usarla cuando quiera. Las prendas se guardan en las instalaciones del club y está prohibido sacarlas del predio. Aunque hay una excepción: el ganador puede llevársela a casa durante un año y debe devolverla en la siguiente edición del certamen.
El único que no cumplió con esa regla fue Gary Player. Tras convertirse en 1961 en el primer extranjero en levantar el trofeo, volvió con el saco a su país natal y al año siguiente se lo olvidó allá. Cuando Roberts se lo reclamó, Player le respondió: “Si la quiere, vaya a buscarla”. Y el fundador de Augusta no pudo más que reírse y recordarle que no debía usarla en público.
Cargado de historia y tradición, el saco verde del Masters es uno de los premios más codiciados del mundo del golf. Y volverá a estar en juego este fin de semana, en la 90ª edición del torneo.
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