Dos minutos tardó Lionel Messi en preguntarle al profe Luis Martín cuánto hacía que estaba haciendo la entrada en calor. Iban apenas 120 segundos del segundo tiempo y todo el estadio estaba mirando a los que corrían al costado del banco y no al juego. Sí, Leo es magnético. Y ansioso por jugar. Un ratito después, saltó al campo para la alegría de los miles que colmaron el Dallas Stadium. Y en la cancha el rosarino no defraudó: metió un gol de tiro libre para convertir su sexto gol en el torneo y por séptima vez consecutiva en choques mundialistas. Así, Argentina ganó 3-1 y llega con puntaje ideal al encuentro de 16avos de final contra Cabo Verde.

Lujos que se puede dar la Scaloneta: probar en un partido del Mundial. Y la mencionada no es una cuestión que deba ser tomada a la ligera, porque lo habitual es arribar a la tercera fecha con alguna zozobra. Pero el equipo de autor que creó Lionel Scaloni tiene un funcionamiento tan aceitado que hasta se anima a ensayar variantes en plena Copa del Mundo.

No jugó relajada ni con una marcha menos la Scaloneta, porque la competencia interna es lo que empuja al equipo hacia arriba. Todos quieren estar y aprovechar sus minutos. Y lo hacen sin mezquindades ni vanidades. Por ejemplo, Leandro Paredes no tuvo problemas en cederle el penal a Lautaro Martínez para que pudiera gritar su primer gol en los Mundiales.

Argentina salió a jugar con una línea de cinco en el fondo, con Exequiel Palacios como zaguero por derecha y Giuliano Simeone (que debutó en la competencia) bien abierto. Como la Scaloneta tuvo la posesión durante casi todo el tiempo, Pala se transformó en lateral derecho y el hijo del Cholo actuó casi como un extremo. Se achicaron los espacios y el volante surgido en River no estuvo del todo cómodo, aunque cumplió en la marca. Tal vez le faltó cerrarse más hacia el medio, una función que cumple habitualmente Joshua Kimmich en Alemania.

La mitad de la cancha se la repartieron entre Leandro Paredes y Giovani Lo Celso, mientras que Nico Paz -por derecha- y Julián Alvarez -por izquierda- acompañaron a Lautaro Martínez, la referencia de área. Fue un doble nueve un tanto engañoso, porque el cordobés de Calchín jugó bastante recostado para asociarse con Nicolás Tagliafico y Lo Celso, autor del primer gol con un tiro libre que se coló en el ángulo.

Foto: EFE/ Kenneth Fernandez

El más participativo de la etapa inicial, por movilidad y desequilibrio, fue Paz. El futbolista del Como de Italia tiene gambeta y cambio de ritmo, más allá de que todavía falla en algunas decisiones. Pecados de juventud. Lo único negativo fue que no pisó tanto el área. No estuvo fino Julián en los metros finales y Paredes fue de menos a más. De todos modos, Jordania evidenció que, por varios cuerpos, es el peor equipo del grupo: el Dibu apenas tuvo que cortar un par de centros.

Se encontró con un gol Jordania porque Argentina marcó livianito en una jugada y lo pagó caro. El ingresado Musa Al-Tamari le ganó la espalda a Paredes, que estaba relevando a Otamendi y a Palacios, y perforó a Dibu desde el área chica.

Foto: REUTERS/Kai Pfaffenbach

La entrada de Messi sacudió un poco a la Scaloneta, le imprimió otro vértigo. En primera que tocó, inventó mil pases con los también ingresados Thiago Almada y Alexis Mac Allister. Parecía que el equipo se encendía. Pero duró hasta que la Pulga falló un par de entregas y el trámite volvió a plancharse.

Pero tuvo un tiro libre Messi, uno que él mismo se inventó. Se dejó caer ante un leve contacto y desde ahí empezó a oler el gol. A la pelota la apretó dos veces contra el pasto y miró hasta el lugar en el que iba a festejar. El disparo fue un tirito que encontró complicidad en Yazeed Abu laila. Se celebró como si hubiese entrado al ángulo, por supuesto.

Probó y ganó la Scaloneta. No goleó ni gustó. Pero sigue dando pasos importantes camino al bicampeonato. Siempre con un Messi estelar, juegue los minutos que juegue.

El resumen de Argentina 3 vs Jordania 1

Así quedó la tabla del Grupo H