En la cancha Los Pumas se reparten en grupos. El captain’s run previo al partido del fin de semana está en su lento final: en las tribunas ya están los chicos que entran a pedir los autógrafos desde la baranda y los periodistas, que no verán nada sensible que pueda servirle al rival de turno. Un grupo ensaya patadas, algunos prolongan la elongación, otros se acercan a la mesa con frutas donde el nutricionista las raciona. También hay jugadores sentados mientras un puñado de forwards todavía se mueve con rigurosidad coreográfica. Entre todos, alguien mira en silencio. Hace foco en un grupo, mira a otro sector y contempla. No escucha lo que dicen, observa sus gestos, distingue sus expresiones y anota.

Si no tuviese la misma ropa de entrenamiento, podría tratarse de un espía. Pero no está camuflado, es James Kerr y desde el comienzo del Nations Championship miembro del staff que comanda Felipe Contepomi. Está adentro, pero no deja de ser un observador externo. Y justamente eso es lo que creen en la Unión Argentina de Rugby (UAR) le faltaba al Seleccionado. Un tercero que mire con otros ojos y se ocupe únicamente de eso. Que haga foco en detalles que para el grupo son tan comunes que pasan desapercibido y distinga aspectos inéditos. La dinámica de los asados, por ejemplo, ofrece un sinfín de situaciones para el análisis del nuevo asesor.

Kerr es periodista, escritor, y ama el rugby. Tiene un método a partir de la observación que lo convirtió en “asesor de mentalidad y liderazgo” en Los Pumas, con un currículum que da cuenta de una labor similar en diferentes empresas y organizaciones de primer nivel y antes de recalar en el Seleccionado argentino, convivió con los All Blacks y condensó esa experiencia en “El Legado” un best seller con traducción a 20 idiomas en el que identificó los principios culturales del seleccionado de Nueva Zelanda que explican su superioridad competitiva, sin hacer foco en las cualidades técnicas de sus jugadores.

Tiene un perfil tan bajo que el radar de Google lo sindica como británico. ChatGPT confirma el dato y que esté radicado en Inglaterra no hace pensar otra cosa. ¿Le gustarán los Beatles? “¡Sí! Amo a los Beatles. Mi primer disco fue Hard Day's Night y cuando era chico lo bailaba, me encantaba”, le devuelve a Clarín y le pregunta al cronista si conoce Liverpool y ante la negativa recomienda hacerlo, “aunque no sea una ciudad estrictamente turística”.

James Kerr, el asesor en "mentalidad y liderazgo" de Los Pumas.

-¿Qué sabía de Argentina antes de involucrarte con los Pumas?

- Uh, ¿qué sabía de Argentina antes? Conocía a los Pumas. Recuerdo la historia, ya sabes, crecí en Nueva Zelanda, así que recuerdo algunas de las primeras giras. Sé sobre la carne y la parrilla del asado, y sé sobre el mate... Nueva Zelanda y Argentina tienen mucho en común, ya sabes, pobladas más o menos al mismo tiempo, economía agrícola, gente práctica. Así que sabía mucho, creo. Pero he aprendido mucho en las últimas semanas.

-¿Qué le pidió Felipe Contepomi?

- Liderazgo en el campo, fuera del campo, mejorar cada día. Ayudarlo a él, apoyarlo, establecer estándares, mentalidad, ser un segundo par de ojos para todos aquí en términos de cómo podemos realmente mejorar cada día, mejorar el detalle. Él lo llama "granitos de arena", las cosas pequeñas que se suman para convertirse en cosas más grandes. Así que ese es mi papel.

-¿Por qué usted y no otra persona? ¿Por qué cree que es el indicado para esto?

- Tendrías que preguntarle a Felipe eso. Esa no es mi decisión. Tenemos una buena relación, creo que somos afines, creo que entendemos la cultura y el liderazgo de una manera similar. No necesito reinventar nada, hay una gran cultura aquí dentro del equipo, dentro de Argentina. Es una cultura muy argentina. Así que no se trata de cambiar nada. Simplemente creo que nos entendemos. Vemos el dominio de la mentalidad de liderazgo cultural de una manera similar. Y creo que él pensó que yo encajaría bien en el grupo.

-¿Cómo cree que lo ven los jugadores?

- Creo que de manera diferente... y tienes que preguntarles a ellos. Todo se trata de relaciones y las relaciones toman tiempo. Y como en todo, con algunos individuos haces clic más rápido y otros toman más tiempo. Me agradan y creo que eso ayuda. Y todos han sido muy acogedores y amigables. ¿Sabes? en parte eso es algo argentino. Creo que en parte es la naturaleza de este grupo. Y así, pero de nuevo, tienes que preguntarles individualmente. Creo que hay diferentes relaciones. Esa es la respuesta más justa.

-¿Cómo es su trabajo día a día? ¿Podría darnos un ejemplo del tipo de contribución que hace?

-No puedo hablar demasiado de muchos detalles específicos porque eso tiene que ver con cuestiones internas del equipo. Creo que en el día a día hay algunas cuestiones que se repiten en la semana ¿Cómo nos preparamos? ¿Qué hábitos formamos? Creo que esa es una parte. La segunda parte es simplemente la observación. Observación emocional. Ser tal vez un detective emocional tratando de ver dónde está la gente, entenderlos, conocerlos y, a veces, poner mi brazo sobre su hombro.

James Kerr desde el campo de juego, antes del partido ante Gales.

-Le tocó comenzar su trabajo de campo a partir de una derrota, ante Escocia, y la preparación para el siguiente compromiso ¿qué observó?

-Es importante mirar a la derrota a la cara, no fingir que no sucedió. Una de las cosas que amo de este grupo es que les importa profundamente. Así que el sábado y luego también el domingo fue un día de mirarse al espejo, un día difícil. Y eso es algo bueno. Porque aprendes más en la derrota que en el éxito. El éxito no es el maestro. La derrota es una maestra. Y así, lo que vi es un equipo mirándose al espejo, procesando el dolor y reiniciando para ir de nuevo. Y eso es el rugby, ¿verdad? Ir de nuevo, ir de nuevo, ir de nuevo. Necesitas levantarte del suelo e ir de nuevo. Así que ese proceso es muy importante.

-He leído sobre tu filosofía de mejorar un 1 por ciento y luego añadir otro 1 por ciento y así sucesivamente. En su opinión, ¿qué se necesita mejorar para llegar al siguiente nivel?

-Nada y todo. Cualquier entorno de alto rendimiento tiene que estar comprometido con mejorar. Así que es cuestión de mejorar cada día en todo lo que puedas. Incluso las fortalezas, construir sobre las fortalezas, mirar las grabaciones y decir "no hicimos lo que nos propusimos hacer" o "sí lo hicimos". Así que no es una sola cosa. Es todo cada día. Es una filosofía de interés compuesto, como invertir. Es como el crecimiento exponencial si lo haces bien. Y se aplica al personal, a los entrenadores, a los jugadores. Cada pequeño detalle marca la diferencia.

-¿Su tiempo con los Pumas se convertirá eventualmente en un libro, como fue con “El Legado” de Los All Blacks?

- No es mi plan. El trabajo es el trabajo. Hablemos de eso después de la Copa del Mundo...

-Históricamente, las relaciones entre Inglaterra y Argentina han estado marcadas por más puntos de conflicto que puntos en común. ¿Puede un inglés asesorar con éxito a un equipo argentino?

-Bueno, creo que un inglés no podría contribuir en nada. Pero como neozelandés, creo que puedo contribuir con algo. Vivo en Inglaterra pero soy de Nueva Zelanda y entiendo la rivalidad. Pero los seres humanos, son seres humanos. Creo que todos podemos hacernos mejores los unos a los otros y, especialmente en el mundo del rugby, aunque siempre hay rivalidad, creo que se basa en el respeto. Y eso es lo que amo: no divide a la gente, une a la gente. Tal vez por 80 minutos divide a la gente, pero después nos abrazamos, nos damos la mano y tomamos algo.

-¡Le aseguro que en Internet varias fuentes indican que usted es británico! Le ofrezco mis disculpas...

- Sí, tal vez a veces. Entiendo. No me ofendo. Mis hijos tienen acento inglés. Así que también digo "¿qué pasó?". Pero no, he vivido en Inglaterra mucho tiempo, pero sigo siendo neozelandés.

-Tal vez si dominara el inglés no hubiese habido un malentendido.

- Me disculpo también: no hablo español, así que los humanos, son humanos, nos conectamos. Tal vez para la próxima tú mejoras tu inglés, yo mejoraré mi español. Nos encontraremos en el medio. ¿Qué tal eso?

Kerr se ríe del asunto. La entrevista asistida por Bautista Tejerina, el jefe de prensa del Seleccionado, y Juan Passano, el manager general, termina siendo una conversación en la que el neozelandés se cuida de no dar nombres propios de los jugadores, de no individualizarlos, para no romper códigos grupales. "Creo que dentro de este grupo hay algunos individuos excepcionales, algunos jugadores excepcionales que creo que encarnan lo mejor de lo que significa ser un hombre argentino y es un privilegio trabajar con ellos", cierra en el lobby del hotel que habitan Los Pumas en una de las fechas del Nations Championship y desde dónde puede ver como un grupo de jugadores elije las escaleras para bajar de las habitaciones, otro conversa en los sillones y cada detalle es recogido, igual que el GPS que se queda con cada paso que los jugadores dan en la cancha.