Argentina-Inglaterra y Francia-España posiblemente sean dos de las semifinales de Mundial más fabulosas de la historia. Habría que revisar los archivos y debatir con expertos para encontrar cruces iguales o más atractivos por la calidad de los equipos y la jerarquía de sus individualidades. Se producirán espectaculares duelos mano a mano en casi todos los sectores de la cancha. En Atlanta, la Scaloneta se medirá con los ingleses y deberá defender un lugar clave si quiere llegar a la final del 19 de julio en Nueva Jersey: el corazón del área, allí donde Cristian Romero y Lisandro Martínez se toparán con Harry Kane y Jude Bellingham. ¿Ante este posible emparejamiento, Lionel Scaloni podría sumar a Nicolás Otamendi para jugar con un líbero?

Lisandro Martinez y Cuti Romero. Foto Juano Tesone / enviado especial - CLARIN

El entrenador de Inglaterra, Thomas Tuchel, nació hace 52 años en Krumbach, Alemania, y sus equipos tienen el tesón y la presencia física que históricamente caracterizan al fútbol alemán. ¿Su receta? Simplificada al máximo: atacar por las bandas y cargar el área. Scaloni y el resto del cuerpo técnico lo saben. El choque entre argentinos e ingleses puede venderse como el de Cuti y Licha frente a Kane, aunque sería injusto con Bellingham, quien pelea por quedarse con la distinción al mejor futbolista del campeonato, con 6 goles y una asistencia en 6 partidos.

Para Romero y Martínez será una prueba de fuego porque posiblemente enfrenten al mejor atacante de área del planeta -Kane- y a un mediapunta -Bellingham- que en este Mundial recuperó su mejor versión jugando en ese sector de la cancha.

Cuti conoce de memoria a Kane: compartieron un par de temporadas en Tottenham. "Creo que Cuti es todo lo que un equipo quiere de un central: es agresivo, inteligente y rápido. Es un jugador top y una buena persona. Tiene un gran futuro", lo elogió Harry, quien también suma 6 goles y una asistencia en el torneo.

A Licha, por su parte, Kane le trae buenos recuerdos. El zaguero zurdo de 28 años se enfrentó dos veces con el atacante: ganó una y perdió la otra. Pero en la victoria la rompió. El choque ocurrió el 19 de octubre de 2022, cuando Martínez era cuestionado, principalmente por su estatura, por los hinchas de Manchester United. Esa tarde no dejó tocar la pelota a Kane y desde las tribunas de Old Trafford bajó un especial "Argentina, Argentina".

Foto: REUTERS/Paul Childs

"Para ser honesto, es algo muy emotivo para mí. Estoy en uno de los mejores clubes del mundo. En este estadio el ambiente es increíble. Cuando escuché a la gente cantar 'Argentina, Argentina', para ser honesto, quise llorar. Porque se me cruzaron muchos momentos por la cabeza. Mis comienzos fueron muy duros y pienso en mi mamá, mi novia, mis hermanas. Y la victoria es también para mi abuelo y mi abuela, que ya no están conmigo, pero siento su amor", se emocionó Licha tras el 2-0.

El otro gran desafío será Bellingham, que llegó al Mundial cuestionado y ahora se convirtió en la gran esperanza inglesa. "Leave Jude at home" ("Dejen a Jude en casa"), tituló el Daily Mirror a fines del año pasado. "Tuchel cree que la armonía en el plantel es fundamental para las posibilidades de Inglaterra en el Mundial, pero su estrella, Bellingham, ha demostrado ser un jugador que genera divisiones y suele mostrarse malhumorado. ¿La solución obvia? Dejar a Jude en casa", publicó el diario. Pero Jude recuperó su mejor versión en el Mundial por el simple hecho de que Tuchel, con quien tiene una relación tirante, lo colocó cerca del área rival y por el centro. Ahora allá lo aman y le prenden velas. Incluso los del Daily Mirror.

A fin de cuentas, las semifinales del calibre de Argentina-Inglaterra suelen resolverse en los detalles. Los europeos tiene potencia, jerarquía y dos futbolistas capaces de desequilibrar cualquier partido. Argentina, en cambio, confía en una defensa que hace años juega de memoria y que ya demostró que puede imponerse en los escenarios más exigentes. Si Romero y Martínez logran reducir el impacto de Kane y Bellingham, la Scaloneta habrá dado un paso decisivo hacia otra final del mundo.