El inicio del segundo semestre de River se parece a una obra de terror. Tras perder Aldosivi y quedar eliminado en la Copa Argentina, el equipo de Núñez cayó como local ante Barracas Central en el inicio del Torneo Clausura. Y el impacto es tan grande que la victoria del Guapo fue histórica ya que se trató de su primer triunfo en el Monumental: el único triunfo como visitante había sido en el año 1923 pero en la vieja cancha de Avenida Alvear y Tagle. En consecuencia, los jugadores vestidos con la banda roja se fueron silbados.
Lo de River es exasperante. Tiene muchos problemas futbolísticos. El principal, tal vez radique en que no tiene generadores de juego. Y puede traer mil refuerzos y gastar la plata que quiera, pero si no acierta en los diagnósticos, difícilmente pueda mejorar. Si se observa la mitad de la cancha, había dos pibes del club (Silva, volante central y Pereyra, más mediapunta que volante), otro que fue y volvió varias veces y recién este año pudo afianzarse en River como Galván y el restante fue Fausto Vera, refuerzo en el verano. Faltó Aníbal Moreno porque se resintió del esguince de rodilla derecha que había sufrido en mayo, en el cierre del primer semestre.
Pero lo que más falta es conducción de juego y sociedades. Para colmo, el estado del campo de juego no ayudó. Y si el Monumental es como el teatro Colón, no solo deben salir a escena los mejores artistas sino que el escenario debe estar en buenas condiciones.
River tocaba la pelota de un lado a otro pero no encontraba esas asociaciones que le permitieran romper líneas. No tuvo profundidad. Entonces, la apuesta en ataque pasaba por centros de los laterales. Los delanteros, a su vez, se perdían en la maraña de piernas rivales.
La alegría de Morales. Foto: Marcelo Carroll.
A esos inconvenientes, se le sumaron los graves problemas defensivos. Que no pudieron ser ocultados ni con la presencia de Nicolás Otamendi, que llegó hace un par de días y ya es capitán, lo cual evidencia también la falta de líderes en el plantel.
El histórico defensor de la Selección falló un pase tras un buen cruce y casi termina en gol de Barracas. Y Martínez Quarta sigue con dudas y en las fotos de los goles rivales generalmente hay un error suyo. Pasó una vez más. Perdió de arriba un pelotazo largo y no volvió rápido a ocupar su posición. Insua arremetió, tiró un centro que Beltrán interceptó pero el rebote quedó corto y los volantes centrales no atinaron a bloquear a Gonzalo Morales, surgido en Boca, que la mandó a la red y festejó haciendo el Topo Gigio.
El “movete River movete” no tardó en hacerse escuchar. Pero a este River no lo mueve ni una avalancha. Y a pesar de que los hinchas se la agarran con Chiqui Tapia, el gol de Martínez Quarta estuvo bien anulado por posición adelantada. Aunque, tuvieron razón en pedir penal por el empujón de Barrios a Pereyra, que Arasa, en cancha, y Echavarría, en el VAR, omitieron.
River tuvo un par de chances claras en el segundo tiempo pero se fue apagando. Foto: Marcelo Carroll.
¿La solución a todo esto en el entretiempo cuál fue? Acumular delanteros. Ariel Broggi (estuvo a cargo del equipo en el banco de suplentes ya que el Chacho Coudet estaba suspendido tras la expulsión en la final con Belgrano) mandó a la cancha a Freitas y a Lucas Beltrán y el equipo quedó jugando con cuatro delanteros pero partido, casi sin mediocampo.
Y tener tanta gente en ataque no le sirvió de tanto porque no hubo movilidad y generó pocas chances. Las más claras fueron un tiro libre de Colidio que dio en el travesaño y un cabezazo de Beltrán que se fue apenas desviado. Ángel Correa entró e hizo su debut pero no pudo cambiar la ecuación a pesar de unas corridas y un remate que terminó en las manos Miño. Barracas resistió con el buen trabajo de su arquero y sus marcadores centrales. Y hasta casi vuelve a convertir con una contra que Maroni no pudo definir bien.
Igualmente, en el debut de Damián Ayude como entrenador, se llevó una victoria histórica de Udaondo y Figueroa Alcorta. Y dejó a River lleno de espanto.
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