El deporte es, en la mayoría de los casos, pasión. Esa es la razón que explica cómo, pese al bajo porcentaje de llegar a poder vivir de una disciplina deportiva, hay millones de chicos y chicas que lo eligen desde edades tempranas como un estilo de vida. Y, como lo que se hereda no se roba, muchos de ellos reciben esa pasión desde sus padres. Un rápido repaso por la lista de atletas en los Juegos Suramericanos de la Juventud de Panamá 2026 permite validar el dato: Assmann, Spajic y Wilhelm, tres apellidos que tienen una segunda generación que aspira a volver a grabarlos a fuego en el deporte argentino.

Isabella Assmann tiene 14 años y se aseguró medalla en bodyboard, una variante del surf en la que se abordan las olas acostado sobre la tabla. Este jueves a partir de las 13:20 (televisa Deportv), competirá en la final frente a la ganadora del duelo entre la peruana Hannah Saavedra y la brasileña Manuella Giacomassi, a la que ya venció en segunda ronda.

Fabián, su papá, fue futbolista -campeón de la Copa Sudamericana 2010 con Independiente, con pasos también por España y México- y se radicó en Mar del Plata junto a su mujer la conductora Melina Pitra, mientras tenía sus últimas temporadas como profesional, tras la pandemia.

"Meli estaba en Buenos Aires con las nenas, le planteé la chance de venir a Mar del Plata y me dijo: 'Vamos, quiero surfear'. Le gustaba todo lo que sea con tablas en la nieve, como el snowboard, y así fue. Le encantó el mar, te atrapa, es un cable a tierra espectacular. Ahí empezaron a probar las nenas, Isa tenía 10 e Indiana 8", le contó Fabián a Clarín.

Fabián Assmann, el arquero campeón de la Copa Sudamericana 2010 con Independiente, junto a su mujer actriz Melina Pitra y sus hijas Isabella e Indiana, todos fanáticos del surf. Foto: Redes sociales.

"Yo iba a la colonia en un balneario y una de las actividades era surfear y me encantaba. Un día estaba con mis amigas, me metí con los bodys porque no tenía tabla, empecé a probar y me empezó a encantar. Le dije a mi mamá para tomar clases y ahí no pude parar. Sentí que era para mí, había hecho muchos deportes y los dejaba, pero con este sigo", dice con una sonrisa en el rostro Isabella, que ya fue campeona sudamericana en esta especialidad en Chicama, Perú, en 2025.

La convocatoria de Isa no fue una sorpresa para la familia Assmann, pero en este caso representar al país conlleva una responsabilidad extra, con el agregado de cargar el apellido. "Antes no lo tenía tan en cuenta, pero ahora que es con la Selección, como de fútbol, es como un montón. Estoy re contenta. Fueron mis papás los que me dijeron que estaba convocada, me dio alegría, no nervios. De mi papá yo ya sabía que era muy bueno en el fútbol, porque mucho tiempo de mi infancia lo acompañé en los partidos y estaba siempre en el club, entonces pensaba: 'mi papá es muy bueno'", recuerda sobre el momento en que supo lo que había significado Fabián en el deporte.

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Fabián e Isabella Assmann

Hay un punto vital de la etapa formativa de los deportistas que es el acompañamiento y tanto Melina Pitra, que viajó a Panamá también con su hija menor, como Fabián Assmann, tienen en claro adónde apuntar. "Más que nada el tema de la frustración. Ella el primer torneo que fue en Perú, en Punta Rocas, no le fue tan bien en un heat y yo sé la sensación que sintió, de haberlo vivido, y desde ahí trato de estar encima de eso con las palabras justas, pero también dejarla que experimente. Los hijos son lo más preciado y cuando pasan estas cosas te llenás de orgullo", relató quien hoy es entrenador en las divisiones juveniles de Aldosivi y forma parte del cuerpo técnico de Reserva.

Wilhelm, de MVP del Mundial FIFA 2016 a la medalla en Panamá

El futsal lleva diez años de gloria. El 1 de octubre próximo se cumplirá el décimo aniversario desde que, en Colombia, la Selección Argentina se consagró campeona del mundo por primera vez. En aquella gesta en el Coliseo de Cali, el que recibió el trofeo de manos del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, fue Fernando Wilhelm, además nombrado MVP del torneo. Con la cinta de capitán en el brazo izquierdo, el jugador surgido de Glorias de Tigre, que tuvo una amplia trayectoria en Europa -principalmente en Italia y Portugal- festejó a las cámaras haciendo el número tres con su mano derecha y cada dedo representaba un pedazo de su vida familiar.

Foto: AFP / LUIS ROBAYO

Una de las dedicatarias era Carola, su hija mayor, que hoy lleva la cinta de capitana en el mismo brazo en los Juegos Suramericanos de la Juventud, donde la Selección femenina Sub 17 ya se aseguró medalla y jugará la final este viernes a las 16:45 contra Paraguay, a la que ya derrotó en el grupo único de la competencia que incluyó también a las anfitrionas.

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Carola Wilhelm, hija de Fernando, campeón del mundo de futsal

"Siempre me gustó el deporte, de chiquita, no me podía quedar quieta, pero nunca me había interesado el futsal. Y en 2020 cuando nos instalamos en Argentina, mi papá volvió a jugar en Pinocho, surgió la idea de arrancar con el femenino, fui a probar porque era el mismo deporte que él y me encantó de entrada. Me lo tomé en serio, me empecé a poner objetivos y acá estoy", reconoce, en diálogo con Clarín, desde Panamá, donde está en uno de los 60 pisos del hotel que oficia de villa de atletas.

"Mi primera citación fue a la Selección de la Ciudad de Buenos Aires, se lo pude comunicar yo a mi mamá y a mi papá, que se re emocionó, y después con 14 años me llegó la citación a la Sub 20 de Argentina, y ahí ya fue llanto, pero entendiendo que mi apellido tiene un peso en el deporte, pero nosotros lo tomamos muy light, mi papá me aconseja cuando yo le pido, no me exige nada y yo se lo súper agradezco", dice Carola, categoría 2009 y que ya debutó en la Primera División de Pinocho, que compite en la Primera A femenina de AFA.

Y de lo que significó su papá Fernando, cuenta: "Él jugaba en Italia contra los mejores jugadores, yo tenía 10 años y ni miraba los partidos, porque llegaba a la cancha y me ponía con la tablet. Hoy me arrepiento de eso. Cuando me metí en el deporte empecé a buscar videos de él, ver las cosas que ganaba, porque él es muy humilde y no me cuenta todo lo que ganó. Por ejemplo, el premio de MVP estaba ahí en un mueble y la quiso guardar, para que no esté a la vista".

Del "Caño" del vóley al Spajic del básquet 3x3

En la primera década del 2000, hubo un auge de los deportes colectivos. El hockey con Las Leonas, el básquet con la Generación Dorada y el vóley -cuarto en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 y quinto en Atenas 2004-. En el seleccionado de ese último deporte había un nombre y apellido que resonaba junto a Hugo Conte, Marcos Milinkovic y Javier Weber: el de Alejandro Spajic.

El "Caño" sanjuanino -apodo que se ganó por su potencia para rematar como central con sus 204 centímetros de altura- fue campeón en la Liga Nacional de Argentina y también en la prestigiosa Liga de Rusia. Pero en su retiro, se fue a vivir a San Justo, una ciudad a 80 kilómetros de la Ciudad de Santa Fe. “Mi señora es de acá. Nació mi hijo Pedro, arrancó la escuela acá y cuando terminé de jugar, él ya tenía su vida armada y había nacido Luca, mi segundo hijo, así que decidimos quedarnos acá”, contó Spajic alguna vez sobre aquella decisión.

Pedro Spajic, con su papá Alejandro y su hermano menor. Foto: Redes sociales.

Y hoy, con 18 años, Pedro escribe su propia historia, aunque en básquet, el deporte al que papá Alejandro también se volcó una vez retirado. Surgido en Colón de San Justo y hoy en Unión de Santa Fe, Spajic forma parte del equipo 3x3 que debutará el próximo 20 de abril. "El básquet me acompañó desde chico, desde los 4 años, fui probando otros, pero siempre lo que más me llamó fue el básquet y sigo dedicándole todo mi esfuerzo", le cuenta a Clarín, antes de emprender el viaje a Panamá.

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Entrevista con Pedro Spajic, hijo de Alejandro "Caño", ex jugador de la Selección de vóley

"Me tocó vivir en diferentes lugares y viajar mucho por mi viejo, pero tengo el recuerdo de acompañarlo a los partidos, a las prácticas, que era algo que me encantaba. Desde chico vivo ese ambiente y sé de lo que se trata, y ahora él me aconseja y acompaña en el deporte, y es algo que le agradezco muchísimo a él. Cuando fui creciendo me fui enterando de todo lo que había hecho él en la Selección sobre todo, me encanta escuchar las anécdotas y todo lo que se vincule, porque por más que sean diferentes deportes, la vida del deportista es única", explicó.

Será el primer torneo con Argentina para Spajic, que todavía no vio su apellido en el dorsal de la camiseta albiceleste, siempre algo especial. "Estoy muy contento por esta oportunidad, no caigo del todo. Nunca había jugado 3x3 hasta la primera concentración de febrero de este año. Desde ahí me encantó la dinámica que tiene, era algo que no me lo esperaba. Nunca frenás acá, como sí pasa en el 5x5, tenés que saber rotar el equipo acá y tuve que cambiar el chip. Que tenga proyección olímpica te motiva a ganar, a jugar este tipo de torneos y pasar a un nivel más", afirmó.